Un final de mayo que bien se parece al mes de julio. La Península atraviesa un episodio de elevadas temperaturas nada común para la época del año actual. Todas las alarmas se han encendido en la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y otros rostros del sector ponen voz a dicha alerta. La institución explica que el fenómeno no puede catalogarse como una ola de calor, pero los termómetros se han disparado a cotas casi estivales y se extenderá durante la última semana de mayo. Así lo ha avisado el presentador del tiempo en Antena 3, Roberto Brasero, que apunta a que este fin de semana, la climatología será “como si fuera el 1 y 2 de julio”. Además, advierte: “Viene para quedarse”.
El carismático presentador de Atresmedia ha puesto negro sobre blanco para un fin de semana de puro calor. Sin embargo, Brasero alerta de que esto sólo es la punta del iceberg para una recta final de mayo abrasadora. “Hasta los 38 grados se puede llegar en Sevilla”, señalaba, antes de matizar que el calor será intenso en “prácticamente toda España”, con la excepción del irreductible reducto gallego, zonas del Cantábrico y la provincia de León, donde los termómetros viajarán en dirección contraria al resto de la Península. De hecho, el propio Brasero no descarta tormentas con granizo e incluso la irrupción de una “pequeña DANA”, que sería el causante de dicha depresión térmica.
El problema, además, se replicará por las noches. Madrugadas estivales que complicarán el sueño con temperaturas tropicales. Las mínimas, según indica el meteorólogo, se situarán en los 20 grados centígrados. Un episodio más propio del verano que del rush finale de la primavera. Además, apunta que no será un hecho aislado, sino que se expandirá durante la jornada del domingo y el grueso de la próxima semana, que pondrá el colofón a un mes de mayo más caluroso de lo normal en sus últimos días. Tampoco se libra Canarias, especialmente en sus islas orientales, con valores inusuales para la época.
Y es que la previsión de los organismos climáticos apunta a una continuidad de las temperaturas por encima de lo normal en el inicio del verano meteorológico, que arranca el próximo 1 de junio. Así, esa primera semana de junio, “probablemente mantendrá valores superiores a los habituales para la época del año”. En cambio, las precipitaciones serán prácticamente residuales en el grueso del territorio peninsular, orillándose a pequeños episodios en áreas del norte y del oeste del país.
Un escenario que podría incluso replicarse en la segunda semana del mes de junio. Los expertos avisan de que el tiempo podría ser “más cálido de lo habitual” a medida que se acerque el ingreso oficial del verano. No obstante, desde los organismos oficiales rebajan el suflé de las previsiones al existir aún un grado notorio de incertidumbre con respecto a la evolución meteorológica.
No es una ola de calor
Por su parte, la AEMET ya se apresuró a matizar que no se trata de un clásico fenómeno de 'ola de calor'. No al menos en el sentido técnico del término, pero se le parece mucho en la piel, en las calles y en las noches que empiezan a perder ese frescor amable incluso antes de la llegada de junio. El organismo prevé que el episodio de temperaturas anómalamente altas se prolongue durante buena parte de la próxima semana, con valores más propios de julio o agosto que de la recta final de mayo.
La clave está en la intensidad y en la duración. El calor no será un fogonazo de dos días. Según la predicción de la AEMET, los termómetros se mantendrán en amplias zonas del país entre 5 y 10 grados por encima de los valores normales para estas fechas. Aun así, el organismo no considera que el episodio reúna las condiciones para catalogarlo como ola de calor, pese a que las máximas puedan dejar registros inusualmente elevados para el mes de mayo.
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