La imagen no estaba en ninguna agenda - ni oficial ni oficiosa -, pero ha terminado imponiéndose como una de las estampas más comentadas de esta Semana Santa en Madrid. Mientras los focos - o lo que queda de ellos - apuntaban a las grandes capitales cofrades, Felipe VI y Letizia Ortiz, acompañados de sus hijas, la princesa Leonor de Borbón y la infanta Sofía de Borbón, han optado por algo bastante menos previsible. Se han dejado ver, sin previo aviso y por sorpresa, en la procesión del Silencio de Carabanchel Bajo, dejando a los vecinos entre la incredulidad y la curiosidad.

No había convocatoria, no había fotógrafos acreditados y, precisamente por eso, lo que ha circulado después han sido imágenes captadas por los propios vecinos. La sorpresa ha sido inmediata. Quienes esperaban a las puertas de la parroquia de San Sebastián Mártir la salida de su Jesús Nazareno se han encontrado, de pronto, con la Familia Real mezclada entre ellos, sin artificios y con una seguridad discreta que ha permitido una cercanía poco habitual. La escena, difundida rápidamente en redes sociales, muestra a los cuatro distendidos, sonrientes, charlando incluso con algunos asistentes, en una ambiente que ha desdibujado por un momento la distancia institucional.

La aparición, completamente fuera de guion, no ha tardado en viralizarse. Y no solo por lo inusual de la imagen, sino por lo que ha provocado después.


La Semana Santa convertida en termómetro político

Hasta ayer, y a varios cientos de kilómetros, la conversación pública transitaba por un carril muy distinto. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que se encontraba en Sevilla durante el Jueves Santo, había publicado en su perfil oficial de X - antes Twitter - varias imágenes de la celebración, calificándolas como parte de “la Madrugá”. El problema no era es que no lo eran. Las fotografías correspondían en realidad a procesiones de la tarde del Jueves Santo, no a la madrugada del Viernes. Mientras el Jueves Santo se desarrolla en horario vespertino, la Madrugá concentra algunas de las procesiones más emblemáticas durante la noche y la madrugada del Viernes Santo. Es por ello por lo que esta confusión de Ayuso ha terminado eclipsando, al menos en parte, su propia presencia en la Semana Santa de Sevilla.

El mensaje no tardó en desaparecer. Pero para entonces ya había hecho su recorrido. Usuarios y seguidores de la Semana Santa sevillana han señalado la confusión entre dos momentos clave del calendario cofrade, subrayando que no se trata de un matiz menor, sino de dos tramos con identidad propia dentro de la celebración.

Ayuso ha corregido la publicación horas después, eliminando la referencia errónea, pero el debate ya estaba servido. Más aún cuando, al mismo tiempo, las imágenes de los Reyes en un barrio popular de Madrid comenzaban a circular con fuerza.


Algunos usuarios han aprovechado ese contraste para lanzar críticas directas. Mientras la Familia Real se dejaba ver en Carabanchel “con sencillez y cercanía”, como ha destacado el concejal Carlos Izquierdo, la presidenta madrileña quedaba expuesta por un desliz que muchos han interpretado como falta de precisión en un terreno especialmente sensible.

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