Cada 22 de marzo, Naciones Unidas impulsa el Día Mundial del Agua para recordar que este recurso es esencial para la vida, la salud y el desarrollo. En 2026, el foco se sitúa en garantizar el acceso universal al agua potable y un saneamiento inclusivo, sostenible y resiliente frente al cambio climático, especialmente para mujeres y niñas, que son las más afectadas por la falta de estos servicios esenciales. 'Donde fluye el agua, crece la igualdad', es el lema de este año. Cuando todos participan en la gestión del agua, este recurso vital se convierte en motor de desarrollo y prosperidad.
En España, el acceso domiciliario al agua potable fue una conquista gradual iniciada a mediados del siglo XIX y culminada en el siglo XX. Aquella transformación cambió radicalmente la vida cotidiana, especialmente la de las mujeres, que tradicionalmente dedicaban horas al acarreo de agua para sus familias. La extensión de las redes urbanas no solo mejoró la salud pública, sino que liberó tiempo y oportunidades, permitiendo mayor acceso a la formación y al empleo.
Hoy, el desafío es diferente. Aunque los servicios urbanos de agua en España mantienen estándares de calidad elevados y en mejora continua, el país se sitúa entre los más expuestos al estrés hídrico en Europa. El cambio climático agrava esta situación con sequías más largas y frecuentes, alternadas con episodios de lluvias torrenciales que tensionan infraestructuras y recursos. Ante este escenario, la gestión del agua entra en una nueva etapa en la que la economía circular y el aprovechamiento de los recursos son la clave.
Para Veolia, el acceso al agua es un derecho universal que debe protegerse frente a cualquier situación de vulnerabilidad. En 2012, la compañía fue pionera al implantar fondos y tarifas sociales antes de que la legislación lo exigiera, con el objetivo de evitar que ningún hogar quedara excluido del suministro por razones económicas.
Su plan de acción social se articula en tres ejes: generación de oportunidades educativas, mejora de la ocupabilidad y creación de comunidades sostenibles.
En 2020, junto a Cruz Roja, puso en marcha el programa OLA, concebido como un modelo replicable en distintos territorios. Este programa ofrece itinerarios personalizados de empoderamiento e inserción laboral, apoyándose en cinco pilares: cobertura de necesidades básicas familiares, acompañamiento emocional y psicosocial, servicios personalizados de empleabilidad, coordinación municipal y evaluación de impacto. En 2025, el 82% de las personas participantes fueron mujeres, un dato que conecta directamente con el enfoque de igualdad que promueve este Día Mundial del Agua.
Además, los Pactos Sociales impulsados por la compañía crean espacios de gobernanza participativa con agentes sociales, económicos e instituciones locales para adaptar soluciones a cada territorio. Municipios como Huelva, Palencia o Murcia ya trabajan bajo este modelo.
Reinventar el ciclo del agua implica incorporar tecnología avanzada y análisis en tiempo real. En el marco de los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y la Transformación Económica (PERTE), cofinanciados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) a través de los fondos europeos NextGenerationEU, Veolia ha obtenido los mejores resultados del sector privado en digitalización del ciclo del agua.
La compañía ejecuta actualmente 17 proyectos que beneficiarán a 6.208.918 habitantes de 209 municipios, desde grandes ciudades como Barcelona y Alicante hasta territorios con baja densidad de población como Ourense o Badajoz. Estas actuaciones generarán 1.457 nuevos empleos y refuerzan la seguridad ecológica y la resiliencia medioambiental.
La digitalización se articula a través de Hubgrade, el ecosistema tecnológico de Veolia que integra gemelos digitales para simular escenarios, inteligencia artificial generativa para gestionar grandes volúmenes de datos, mantenimiento predictivo mediante sensorización masiva y analítica avanzada que procesa más de 60 millones de datos diarios de telelectura.
La transformación del modelo también pasa por redefinir las infraestructuras. Las antiguas depuradoras evolucionan hacia ecofactorías capaces de regenerar y reutilizar agua, valorizar residuos, producir energía renovable y preservar la biodiversidad.

Ecofactoría BioSur de Granada
Ejemplos como la Ecofactoría del Baix Llobregat en Barcelona o la Ecofactoría BioSur en Granada representan esta transición hacia infraestructuras verdes que afrontan la escasez de recursos generando valor ambiental y energético.
Junto a la reutilización, la desalinización es otra herramienta clave en territorios con alto estrés hídrico. En los últimos 25 años, las innovaciones impulsadas por la compañía han permitido mejoras del 85% en eficiencia energética y una reducción del 90% en los costes del agua desalinizada, facilitando la diversificación de fuentes de abastecimiento.
El análisis de aguas residuales se ha consolidado como una herramienta estratégica de salud pública. En 2025, la Agencia Ejecutiva Europea de Salud y Digital (HaDEA) seleccionó a Veolia para supervisar la monitorización de patógenos dentro del programa EU4Health.
Durante tres años, sus laboratorios en España analizarán hasta 500 muestras de ciudades europeas, realizando más de 500 análisis por muestra para detectar virus, bacterias, residuos farmacológicos y contaminantes emergentes, estableciendo sistemas de alerta temprana ante futuras pandemias.
El Día Mundial del Agua 2026 recuerda que la gestión del agua no es solo una cuestión técnica. Es una decisión estratégica que impacta en la igualdad, la cohesión territorial y la resiliencia climática.
En un país especialmente vulnerable al estrés hídrico, innovar, digitalizar y reforzar el compromiso social no es una opción, sino una necesidad estructural. Cuando la tecnología, la economía circular y la colaboración se integran en la gestión, el agua no solo fluye: construye futuro.