La Audiencia provincial de Madrid ha condenado este martes con 18 años de prisión a un pastor evangelista de Getafe que ha reconocido abusar de cuatro menores con quienes juagaba al 'patito ciego' entre finales de 2020 y principios de 2021.
El escrito de acusación refleja que el fiscal solicitó una pena de 40 años de prisión para el pastor por dos delitos de abusos sexuales con acceso carnal a menor de 16 años, por delito continuado a menores y un delito de abusos sexuales con acceso carnal vía bucal a menor de 16 años.
A pesar de los años solicitados por parte de la Fiscalía, el acusado ha acabado aceptando la pena de 18 años de prisión después de que este consiguiera rebajar la condena habiendo pagado 8.000 euros a cada víctima por reparación del daño causado. Es así como en el juicio se ha ratificado el acuerdo de conformidad alcanzado por la defensa, el fiscal y la acusación particular, según fuentes jurídicas. Asimismo, una vez leída la sentencia de carácter firme, tal y como han trasladado las fuentes jurídicas, se prevé que el procesado ingrese en prisión en los próximos días.
La investigación del caso comenzó cuando la madre de una de las víctimas denunció que su hija le había trasladado que el pastor de la congregación evangélica de Getafe, a la que acudía la menor, las tocaba en las partes íntimas.
A raíz de esta denuncia, los agentes descubrieron que las víctimas eran un total de 4 menores de 6, 7, 9 y 10 años las que sufrieron agresiones sexuales por parte del pastor. El hombre de 50 años y de origen ecuatoriano llevo a cabo los abusos en un intervalo de tiempo de entre finales de 2020 y principios de 2021. También se conoce que el evangélico realizaba estos actos en su oficina y en la parte trasera de su vehículo.
De igual forma, las fuentes implicadas en la investigación han confirmado que el pastor ofrecía a las menores jugar al juego del 'patito ciego', una actividad que el hombre catalogaba como juego, pero en verdad era una forma de agredir a las niñas. El supuesto ‘juego’ consistía en taparles los ojos con una bufanda o un pañuelo y que adivinaran, moviendo la lengua de un lado a otro, qué dedo les introducía en la boca.
El pastor, a cambio de que las niñas participasen en las propuestas del religioso, entregaba a las menores regalos o recompensas en las que a veces llegaron a ser pequeñas cantidades de dinero. Tras ‘recompensar’ a las víctimas el pastor les solicitaba que debían mantenerse calladas guardando el secreto para que nadie se enterase.
Una vez se destapó la situación real que estaba ocurriendo en la congregación de Getafe, la Policía Nacional detuvo a este hombre en septiembre de 2021 como presunto responsable de delitos contra la libertad sexuales. Este al no tener antecedentes y tras haber pasado a disposición del juez, quedó en libertad provisional.