España afronta este martes, 23 de junio, el pico de la primera gran ola de calor del verano, con temperaturas que superan los 40 grados en amplias zonas del interior y avisos de riesgo extremo en varios territorios. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) mantiene alertas en prácticamente toda la Península debido a una masa de aire africano muy cálida que ha disparado los termómetros y provocado noches tropicales y tórridas en numerosas regiones.

Las máximas más elevadas se registran en los valles del Guadalquivir, Guadiana, Tajo y Ebro, así como en zonas del Cantábrico interior, donde se pueden alcanzar entre 42 y 44 grados. Además, más de 3.000 municipios están en situación de riesgo alto para la salud por calor.

La previsión apunta a que el episodio comenzará a remitir a partir del miércoles por el oeste peninsular gracias a la entrada de aire más fresco. El descenso térmico se extenderá durante el jueves al norte y al centro, aunque el este peninsular y Baleares seguirán bajo temperaturas muy elevadas durante más tiempo. De todas formas, Aemet prevé que la semana del 22 al 28 de junio sea "extraordinariamente cálida" en gran parte del país, dentro de un verano que se perfila más caluroso aún de lo habitual.

Alerta roja por calor en Andalucía, Cantabria y el País Vasco

En prácticamente toda la Península y Baleares, no se van a bajar de los 32 grados de máxima. Las únicas excepciones estarán en Cádiz, donde el calor será más soportable, el Cantábrico interior y el norte de Cataluña. En el otro extremo, con temperaturas máximas que alcanzarán los 44 grados, están ciudades del interior de Andalucía, Extremadura y el centro y el norte del país, como CórdobaBilbaoJaén Ciudad Real.

Desde las diez de la mañana, se irán activando los avisos por calor en todas las comunidades autónomas. Lo peor, con alerta roja de calor extremo, estará en AndalucíaCantabria y el País Vasco, que estarán en peligro máximo hasta pasadas las ocho de la tarde. En el resto, el aviso será naranja, con las únicas excepciones de Baleares, Murcia y la Comunidad Valenciana.

La única región que queda al márgen de lo más extremo de esta ola es Canarias. El archipiélago mantiene, eso sí un ambiente plenamente veraniego, pero la influencia de los vientos alisios ayudará a contener las temperaturas en buena parte de las islas, especialmente en las zonas costeras del norte. Las máximas allí no superarán los 28 grados, con los valores más altos en las zonas orientadas al sur. La previsión para los próximos días apunta a pocos cambios, con tiempo estable, cielos poco nubosos y calor moderado para la época.

Los peligros: incendios, noches tórridas y calor anormalmente alto

El calor extremo, unido a la baja humedad, a la sequedad acumulada de la vegetación, y a los episodios de viento, elevan de forma significativa el riesgo de incendios forestales. La amenaza ya es visible en puntos como Galarreta, en Álava, donde se ha reactivado un incendio en una zona de pinar originado por un rayo y con labores de extinción complicadas por el difícil acceso. Además, territorios como Cataluña y el País Vasco, han reforzado restricciones y suspendido hogueras de San Juan durante la noche de este miércoles, para evitar nuevos focos en plena ola de calor.

Otro de los efectos más preocupantes de este episodio son las noches tórridas, aquellas en las que la temperatura no baja de los 25 grados. Este fenómeno ya se deja sentir en numerosos puntos del país, especialmente en grandes ciudades y zonas del litoral mediterráneo. La falta de refresco nocturno dificulta el descanso, aumenta el estrés térmico sobre el organismo y puede agravar problemas de salud, sobre todo entre personas mayores, menores y quienes padecen enfermedades crónicas. Los expertos recuerdan que estas noches son uno de los principales factores de riesgo asociados a las olas de calor.

Además de las máximas extremas, la AEMET destaca el carácter anormalmente cálido de este episodio para finales de junio. Los valores previstos se sitúan varios grados por encima de la media en buena parte de España, con registros más propios de las semanas centrales del verano. Esta anomalía no solo incrementa los impactos sobre la salud, el consumo energético o la agricultura, sino que también refuerza una tendencia observada en los últimos años: la creciente frecuencia, intensidad y duración de los episodios de calor extremo.

El calor extremo dará un respiro a lo largo de la semana

A medida que avancen los días, el tiempo dará mejores noticias, aunque moderadas. La ola de calor comenzará a perder intensidad a partir del miércoles con la entrada de una masa de aire más fresca por el oeste peninsular. Galicia será una de las primeras comunidades en notar el cambio, con descensos que podrían superar los seis grados respecto a los valores registrados durante el pico del episodio. El alivio se extenderá el jueves al norte y al centro peninsular, con ciudades como Valladolid pasando de rozar los 39 grados a moverse en torno a los 33.

Sin embargo, el descenso será más lento en el este y en Baleares, donde todavía se esperan máximas cercanas a los 38 o 40 grados. Aun así, las temperaturas seguirán situándose por encima de lo habitual para finales de junio en buena parte del país, por lo que la sensación de calor continuará siendo intensa pese a la mejoría.

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