Atendiendo a su origen mallorquín, parece que el mar llama también a Rafa Nadal en lo referido a los negocios. El tenista español, reconocido como uno de los mejores de la historia a nivel mundial, ha intensificado su perfil empresarial e inversor desde que disfrutara de un último baile jugando la fase final de la Copa Davis en Málaga a finales del 2024. El zurdo sigue ampliando su presencia en diferentes empresas y compañías, además de crear las suyas propias. Prueba de ello es que, recientemente, ha entrado en el mundo de la gestión y desarrollo de puertos deportivos en España

A través de su holding empresarial, denominado como Aspemir, el manacorí ha adquirido una participación minoritaria en Ocean Platform Marinas (OPM), compañía especializada en este ámbito que ya se encarga del diseño y administración de amarres para navíos de gran eslora. De esta manera, Nadal se integra en esta empresa que ya cuenta con enclaves lugares como Ibiza o Málaga y que busca desarrollarse para crear una red de infraestructuras para megayates a lo largo del litoral español.

La inversión del tenista se produce en un momento en el que el turismo de lujo está viviendo un nuevo auge en las costas del mar Mediterráneo. OPM está comandada por José Luis Almazán y cuenta entre sus socios con la familia Matutes (patrimonio de 600 millones de euros) y el inversor malagueño Domingo de Torres.

No es este el único negocio relacionado con las embarcaciones marítimas en el que invierte el tenista, sino que Nadal también cuenta con una escudería de competición de lanchas deportivas, el E1 Team Rafa que participa en las E1 Series, conocida como la Fórmula 1 del agua. 

Diversificación empresarial y marca global

Más allá de su reciente apuesta por el negocio náutico, la estrategia empresarial de Rafa Nadal se ha caracterizado durante los últimos años por una clara diversificación. El tenista balear ha ido construyendo un entramado de inversiones que combina deporte, hostelería, turismo, tecnología y desarrollo inmobiliario, siempre apoyado en su holding Aspemir y en la gestión de su entorno más cercano.

Uno de los pilares de su actividad empresarial es el sector deportivo y formativo. En 2016 inauguró la Rafa Nadal Academy en Manacor, un complejo que combina formación académica y entrenamiento de alto rendimiento para jóvenes tenistas de todo el mundo. Con el paso de los años, la academia se ha convertido en una auténtica marca global, con extensiones y centros asociados en diferentes países. Este proyecto no solo refuerza su legado deportivo, sino que también se ha consolidado como una importante fuente de negocio vinculada al turismo deportivo.

Otro de los sectores donde Nadal ha puesto el foco es la hostelería. El mallorquín es socio del grupo Tatel, una cadena de restaurantes de lujo con presencia en ciudades como Madrid, Ibiza, Dubái o Beverly Hills. El concepto combina gastronomía española con música en directo y una estética sofisticada, y cuenta entre sus socios con otras figuras conocidas del deporte y el entretenimiento.

En paralelo, Nadal también ha apostado por el sector hotelero. En alianza con el grupo Meliá ha impulsado la marca ZEL, una cadena de hoteles inspirada en el estilo de vida mediterráneo. El primer establecimiento abrió en Mallorca y el proyecto contempla una expansión internacional en destinos turísticos de primer nivel. El objetivo es trasladar la filosofía relajada y deportiva asociada al tenista a un concepto hotelero basado en bienestar, gastronomía y conexión con el entorno.

El deportista también ha participado en inversiones tecnológicas y en proyectos inmobiliarios, especialmente en Baleares. A través de su holding ha entrado en diversas startups y compañías vinculadas al deporte, la salud o la innovación, manteniendo una estrategia prudente pero constante.

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