Si eres de los que piensa que el agua embotellada es mejor o de mayor calidad que la del grifo, estás equivocado. En los últimos tiempos se ha extendido esta idea, con las subsiguientes consecuencias. El aumento de agua embotellada ha generado en un mayor consumo de plásticos. Dejar de consumir este producto no solo sería bueno para el medioambiente, sino que, además, el agua corriente es mejor, según los expertos.
Hay una ingente cantidad de botellas diversas en el supermercado. Las posibilidades son casi infinitas. En general, sus precios acostumbran a ser baratos, salgo aquellas botellas premium. Cada español consume una media de 134 litros de agua embotellada al año. Es la bebida no alcohólica más comprada en el país. Y la demanda aumenta cada día.
España, según la Asociación Nacional de Empresas de Agua de Bebida Envasadas (Aneabe), es el cuarto país de la Unión Europea que más produce. Según datos de la Federación Europea de Botellas de agua, se produjeron más de 6.000 millones de litros en 2018, situándonos solo por detrás de Italia, Francia y Alemania.
El geólogo especializado en hidrogeología y portavoz de Greenpeace, Julio Barea, asegura que el 99% del agua de abastecimiento en España es potable y tiene excelentes controles sanitarios.
En este punto, aclara que, en ocasiones y en función de la zona, puede tener algo de sabor. Si esta es la molestia, Barea recomienda enfriarla en la nevera.
En declaraciones a El Español, el profesor de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia José Miguel Mulet, asevera que “el agua embotellada no es mejor que la del grifo. Para nada. Para la salud el agua del grifo es perfectamente aceptable y buena. Beber agua embotellada no tiene ningún efecto para la salud. Si te vas a un país exótico, es mejor beberla embotellada porque el agua del grifo no tiene las condiciones sanitarias adecuadas. Pero en un país occidental beber agua de botella no tiene demasiado sentido".
En consecuencia, según los expertos, el oro azul embotellado lo único que tiene de especial es el marketing.
Según datos oficiales, mil litros de agua del grifo de casa cuestan del orden de 1,95 euros. El litro, por tanto, ronda los 0,00195 euros; mientras que una botella puede costar de media casi 60 céntimos de euros. Un precio que no corresponde con la calidad. En este caso, lo barato sale mejor a todos los niveles.