El filántropo y activista por los derechos humanos, James Cox “Fergie” Chambers, fue detenido el pasado 10 de julio en Ibiza (España) por orden de la Administración Trump. Actualmente se encuentra detenido en prisión, a la espera de que la Justicia y el Gobierno español decidan su extradición a Estados Unidos.
Los abajo firmantes, denunciamos la grave injusticia que amenaza a Fergie, ciudadano estadounidense que dedica su vida a defender a los más desfavorecidos alrededor del mundo. Fergie procede de una familia millonaria y guiado por un profundo compromiso con la justicia social, ha puesto su patrimonio al servicio de proyectos solidarios tanto en Estados Unidos como a nivel internacional, especialmente en favor de la población palestina de Gaza.
Fergie donó 250.000 dólares al Proyecto Sameer, contribuyendo a la puesta en marcha de una panadería que produce gratuitamente miles de hogazas de pan cada día, a la finalización de una planta desalinizadora de agua y a la apertura de una clínica médica gratuita en Jabalia, una de las zonas más devastadas del norte de Gaza. Asimismo, donó 100.000 dólares al Proyecto Zaynab para ampliar la atención en salud mental y el apoyo psicosocial destinado a niños huérfanos en Gaza. En conjunto, ha destinado más de un millón de dólares a proyectos humanitarios en Gaza, además de financiar organizaciones y medios de comunicación que apoyan la causa palestina.
La Administración Trump ha emprendido una ofensiva sin precedentes contra instituciones y personas que trabajan para oponerse al genocidio y defender el derecho internacional en Palestina. Washington ha impuesto sanciones a jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional por el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales, así como a la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados.
Ahora, la Administración Trump solicita la extradición de Fergie desde España a los Estados Unidos, y lo acusa de blanqueo de capitales y de apoyar a organizaciones terroristas. Sin embargo, no ha presentado prueba alguna que sustente tales acusaciones. Se limita a afirmar que Fergie transfirió fondos de su propiedad a Túnez, país en el que residía, y que dichos fondos fueron utilizados para patrocinar a un destacado club deportivo, el Club Africain, actual campeón de la liga nacional de fútbol de Túnez.
Fergie no ha cometido ningún acto ilegal. Se trata de una persecución de carácter exclusivamente político contra un comprometido trabajador humanitario.
El lugar de Fergie no es estar en prisión, sino junto a su familia, continuando su labor en apoyo de quienes más lo necesitan.
El procedimiento de extradición no constituye únicamente un trámite judicial. La legislación española reconoce expresamente que, aun cuando un tribunal declare jurídicamente procedente una extradición, corresponde al Gobierno adoptar la decisión final sobre su ejecución, teniendo en cuenta no solo el ordenamiento jurídico interno, sino también los intereses esenciales del Estado y las obligaciones internacionales asumidas por España.
El estado español, legalmente, puede y debe impedir esta extradición y concederle protección internacional mediante el reconocimiento del derecho de asilo político.
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