El Stonewall Inn es un bar gay neoyorquino en la zona de Greenwich Village, famoso por ser el lugar de inicio de los históricos disturbios de 1969, que simbolizaron un hito dentro del movimiento de liberación gay norteamericano. Los disturbios de Stonewall se califican como uno de los hechos más relevantes del movimiento en favor de los derechos civiles de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

Pues bien, España también tuvo su Stonewal particular. La fecha, dos años después y el lugar, ¿cómo no?, la malagueña Torremolinos.

La Dictadura en plenos años 60 sometía a la población española al yugo de la represión moral y política. Y aunque el puritanismo seguía dominado la sociedad, sin embargo Torremolinos se había convertido poco a poco y merced al turismo europeo, en una especie de oasis de libertad, una “pequeña Nueva York”, una “alegre Habana” donde la libertad fue acogida, la sexualidad y el mundo gay disponía de su espacio y donde las modas, la literatura y las costumbres eran más abiertas en un hábitat de respeto. Y entre los distintos enclaves destaca el Pasaje Begoña.

Una isla de libertad


Se llegó a decir que en la plaza de La Nogalera y el pasaje Begoña “se vivía de noche y se dormía durante el día”. Allí, en el Pasaje Begoña abrieron los primeros locales gays de España y el primer bar para lesbianas. A ellos paulatinamente se fueron sumando más locales de ocio considerado entonces “distinto”. Pronto se convirtió en una referencia de la diversidad gay en diversión saltando las fronteras nacionales y llegando a provocar el interés y la visita de turistas de todos los países del mundo.  Dicen protagonistas del momento que a pesar de la asfixia de libertades provocada por la Dictadura franquista “aquí todas las personas eran bien recibidas y convivían en esta isla de libertad con independencia de su condición afectiva y sexual".

El auge del Pasaje Begoña fue tan rápido que pronto a los bares y clubs ligados al mundo LGTBI se le fueron sumando discotecas, bares de copas y de jazz, tablaos flamencos, clubes e incluso restaurantes.

Y llegó “la noche de los cristales rotos”: La macrorredada


Pero llegó la noche de nuestro Stonewall Inn particular. Fue una lúgubre y triste noche de un 24 de junio de 1971. Numerosos agentes de la Policía malagueña entraron en todos esos locales mencionados cerrándolos, amenazando y sancionándolos económicamente con los más burdos y falsos motivos, todos ellos vinculados a las “más costumbres”. La operación de la policía nacional y efectivos de la local duró hasta las cuatro de la mañana.

“Sanear el raro ambiente”


No se ponen de acuerdo los cronistas de la época en el número exacto de personas detenidas pero fueron varios centenares, incluidos turistas, lo que devengó en protestas incluso internacionales. Recuerdan testigos del momento como la Policía franquista, llegada primero en furgones y más tarde en autobuses para llevarse a los detenidos a Málaga, taponó la salida y la entrada del pasaje portando incluso metralletas. Se clausuraron los locales, algunos arrestados salieron en libertad tras pagar multas, los extranjeros fueron devueltos a sus países y embajadas y prensa internacional condenaron los hechos. El gobernador franquista alegó continuas infracciones de la ley “en materia de moralidad pública y buenas costumbres” y esgrimió que “La autoridad está dispuesta a que se mantenga un Torremolinos alegre y ligero, que lo será tanto para el común de las personas y de las familias nacionales y extranjeras que nos visitan, cuanto en mayor medida se vea liberado de ciertos factores de procacidad”. Según la prensa del momento fue un “plan gubernamental para el saneamiento y clarificación en los medios de raro ambiente”.

Y el oasis de libertad se secó


Y ya nada volvió a ser igual en Torremolinos. El oasis de libertad se secó, locales de ocio cerraron y la economía y el turismo acompañaron a la ciudad en su decadencia. El Pasaje y La Nogalera se llenaron de locales cerrados y donde antes hubo alegría y libertad nación un páramo triste y degradado que hasta el inicio de la Transición no fue posible levantar. Se acabó la Torremolinos de los coqueteos de Sara Montiel, del top less de Gala Dalí, de los amoríos de Ava Gardner, de Marlon Brando, Grace Kelly y Rainiero, Elizabeth Taylor, de los líos del “Quinto Beatle” o las escaramuzas de John Lennon.



Lugar de la Memoria Histórica


Ahora Torremolinos quiere rendir homenaje a ese lugar y a quienes lo hicieron posible. Una activa Asociación 'Pasaje Begoña' quiere devolver la memoria del enclave. Junto con su ayuntamiento y colectivos LGTBI han pedido esta semana en el Congreso de los Diputados que sea Lugar de Memoria y de defensa de derechos LGTBI. La iniciativa socialista pide al Gobierno "promover acciones de promoción cultural que contribuyan a recuperar la memoria democrática.  Aunque ya posee esa declaración a nivel autonómico ahora quiere que se catapulte a nivel internacional en la lucha por los derechos del colectivo LGTBI.