Lo que comenzó como una denuncia por presuntos malos tratos en el ámbito familiar contra el exciclista cántabro Óscar Freire ha concluido finalmente con una condena por un delito leve de injurias, tras un acuerdo alcanzado entre las partes en un juicio rápido celebrado este lunes.
El titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Torrelavega ha impuesto al tres veces campeón del mundo una pena de nueve días de localización permanente, que deberá cumplir en un domicilio distinto al de su expareja, así como una orden de alejamiento durante seis meses.
Según la sentencia, Freire no podrá acercarse a menos de 200 metros de la denunciante ni comunicarse con ella por ningún medio. Los hechos por los que finalmente ha sido condenado se centran en un incidente ocurrido el pasado domingo, 12 de abril, en una iglesia de Puente San Miguel, en el municipio de Reocín.
De acusación grave a delito leve
El procedimiento judicial ha dado un giro significativo durante la vista. Inicialmente, los hechos se investigaban como un posible delito de vejaciones graves en el ámbito familiar, recogido en el artículo 173.2 del Código Penal. Sin embargo, la causa ha sido recalificada como un delito leve de injurias (artículo 173.4) tras la decisión de la propia denunciante.
El ahora condenado ha reconocido los hechos y ha admitido la pena propuesta por la fiscalía y, al tiempo, la acusación particular, que ejerce la expareja, se ha adherido a la petición del ministerio público.
Según el relato de la denunciante, ambos coincidieron en el templo, donde se produjo una discusión. En ese contexto, Freire habría cambiado de asiento para situarse junto a ella y, tras un intercambio verbal, la habría sujetado del brazo para impedir que se marchara.
La mujer logró finalmente salir del lugar, aunque, según su testimonio, el exciclista le arrebató el teléfono móvil mientras realizaba comentarios vejatorios, antes de devolvérselo. Parte de la escena se habría producido en presencia de otros asistentes.
Contexto personal y situación actual
La pareja, casada desde 2003 y con tres hijos en común —dos de ellos menores—, se encuentra actualmente en proceso de divorcio y no convivía desde noviembre de 2025. La denunciante acudió a la Guardia Civil el mismo domingo para presentar la denuncia inicial, que incluía acusaciones más amplias de agresiones, amenazas, vejaciones y acoso. Horas después, Freire fue detenido.
Durante el juicio, la mujer se ha ratificado en la denuncia presentada pero, al estar "muy afectada", según su abogada, María Mendieta, no ha podido entrar en detalles durante su declaración. La resolución judicial, dictada por el magistrado Guillermo Casal, es firme tras el acuerdo alcanzado por todas las partes. Con ello, el caso queda cerrado en el ámbito penal con una condena de carácter leve, aunque con medidas de protección para la víctima durante los próximos meses.