Pamplona ha alcanzado este viernes el ecuador de los encierros de San Fermín 2026 con una carrera rápida, peligrosa y muy exigente protagonizada por los toros de Álvaro Núñez. La manada se ha fragmentado durante el recorrido y ha provocado numerosas caídas y montoneras, especialmente en la calle Estafeta.

El cuarto encierro ha vuelto a confirmar la velocidad que está marcando esta edición de los Sanfermines. Los astados han completado los 875 metros en 2 minutos y 32 segundos, el registro más largo de la semana hasta el momento, aunque todavía dentro de unos tiempos muy rápidos.

La cuarta plegaria antes de la salida

Minutos antes de las 8:00 horas, los mozos y mozas han vuelto a encomendarse al santo en la cuesta de Santo Domingo con el tradicional cántico: "A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición". La plegaria también ha sonado en euskera antes de los vivas a San Fermín y del cohete que ha abierto las puertas de los corrales.

Ante una jornada próxima al fin de semana y con una presencia cada vez mayor de corredores, la expectación era máxima. Los toros Asustado, Naranjero y Gavilán, junto a otros tres astados de más de 500 kilos, esperaban su turno para recorrer Santo Domingo, la plaza del Ayuntamiento, Mercaderes, Estafeta y Telefónica antes de alcanzar la plaza de toros.

Los toros se adelantan a los cabestros

Los animales de Álvaro Núñez han salido con mucha fuerza y, por primera vez en estos Sanfermines, varios toros han tomado la delantera sobre los cabestros. Los astados han alcanzado la curva de Mercaderes por delante de los mansos, lo que ha alterado el orden habitual de la manada y ha elevado el peligro.

La carrera ha empezado a perder cohesión desde ese punto. La manada se ha partido y los corredores han tenido que enfrentarse a la llegada de grupos separados de toros, una situación que reduce las referencias y multiplica el riesgo de quedar atrapado entre los animales.

Momentos de máxima tensión en Estafeta

El tramo de Estafeta ha concentrado los instantes más delicados del cuarto encierro. La velocidad de los astados, unida a la gran presencia de corredores, ha provocado fuertes caídas, empujones y varias montoneras sobre el adoquinado.

Muchos mozos se han visto sorprendidos por la llegada de los toros separados y han tenido que buscar rápidamente un hueco junto a las paredes y las talanqueras. La fragmentación de la manada ha prolongado el paso de los astados y ha mantenido la tensión durante buena parte de la calle.

Nueve contusionados y cuatro traslados al hospital

El balance provisional del dispositivo sanitario deja nueve corredores atendidos, cuatro de los cuales han tenido que ser trasladados al hospital tras el cuarto encierro de los Sanfermines 2026.

En Santo Domingo se han registrado dos asistencias. Una de ellas corresponde a un corredor con una contusión en un brazo que ha sido evacuado al hospital, mientras que la segunda permanece pendiente de valoración clínica.

Además, en Mercaderes se ha atendido a dos corredores con contusiones en un brazo y una pierna, y otro más ha sido trasladado por una contusión en la pierna. En Espoz y Mina, un corredor ha requerido evacuación hospitalaria tras sufrir una contusión en un pie.

El parte provisional también recoge varias contusiones craneales, consecuencia de las numerosas caídas y montoneras registradas durante una carrera especialmente accidentada, marcada por la ruptura de la manada desde los primeros compases del recorrido.

Unos Sanfermines cada vez más exigentes

Los cuatro primeros encierros están manteniendo una tónica de gran velocidad. Fuente Ymbro abrió las fiestas con una carrera de 2 minutos y 16 segundos; Cebada Gago completó el recorrido en 2 minutos y 26 segundos; y Victoriano del Río lo hizo en 2 minutos y 27 segundos.

La intensidad también ha ido aumentando con el paso de las jornadas. Hasta este viernes se habían registrado dos heridos por asta de toro: un corredor sufrió el miércoles un puntazo leve en un brazo y otro fue alcanzado el jueves por un pitón en el brazo izquierdo.

Con el cuarto encierro, Pamplona llega al ecuador de una semana en la que la rapidez de las manadas y la elevada participación de corredores están dejando carreras cada vez más exigentes y situaciones de mayor riesgo.

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