Ha sido un mes vibrante. Desde que el pasado mes de junio echara a rodar el balón, todo el planeta fútbol (y los menos amantes de este deporte también) ha estado pendiente de tres escenarios: Estados Unidos, México y Canadá.

Hasta la final del pasado domingo, que aupó a España de nuevo a lo más alto y a bordar su segunda estrella en la camiseta, más de un centenar de partidos se han disputado por un mismo sueño.

El Mundial 2026 ha dejado imágenes que quedan ya para el recuerdo, tanto dentro como fuera del terreno de juego. En lo estrictamente futbolístico, todos los cracks han brillado con luz propia, y fuera de él la instantánea más viral ha sido la del hermanamiento entre aficiones.

El fútbol ha sido un desencadenante importante

Sin embargo, el balompié ha vuelto a ser capaz de sacar lo mejor, pero también lo peor de las personas, y es que el racismo ha campado a sus anchas. El Observatorio Español del Racismo y de la Xenofobia ha detectado más de 40.000 contenidos de odio en redes sociales en junio, coincidiendo con el evento del año.

De nuevo, un problema que creíamos superado, el del odio al diferente por su origen o color de piel; y otra vez las redes sociales para verter insultos o despreciar traspasando cualquier tipo de límite.

Quienes se atreven a desmerecer a otra persona a través del racismo o la xenofobia siguen ocultándose detrás de una pantalla para no dar la cara. Concretamente, según los datos de la entidad mencionada, se han detectado 40.861 contenidos relacionados con narrativas discriminatorias difundidas vía internet.

El grueso de los mensajes alude a la inseguridad ciudadana, y en muchos casos aparecen descontextualizados o son, directamente, falsos. En torno al 69% de esos mensajes se mueven en esta dirección.

Sin duda, el ámbito deportivo ha sido un desencadenante importante de la situación: un 16% de los mensajes monitorizados han obedecido a ‘razones’ deportivas o, mejor dicho, al Mundial.

Islamofobia o contra la población norteafricana

Una vez pitó el árbitro el comienzo de la cita mundialística, proliferaron los mensajes racistas e islamófobos, dirigidos muchos de ellos a jugadores muy concretos. Lamine Yamal, la joven promesa del F.C. Barcelona, ha sido uno de los principales afectados.

El boletín de OBERAXE refleja que el principal grupo diana continúan siendo las personas de origen norteafricano, que en esta ocasión concentraron el 88% de los contenidos analizados, consolidándose con esa cifra como el colectivo más afectado por estas narrativas discriminatorias. Dicho porcentaje supone un incremento de diez puntos porcentuales respecto del mes de mayo, por lo que se amplía una tendencia que en los últimos meses se ha movido al alza.

Los mensajes orientados contra personas musulmanas representan el 11% de los contenidos registrados, lo que implica una reducción de en catorce puntos porcentuales frente al mes anterior. Entretanto, los contenidos dirigidos contra personas afrodescendientes alcanzaron el 7% del total, cuatro puntos menos que en mayo, a la vez que se han identificado narrativas contra personas procedentes de América Latina y la comunidad judía, eso sí, en un porcentaje significativamente inferior.

Al analizar el tipo de contenido difundido, el boletín de junio resalta un incremento considerable de los mensajes que deshumanizan o degradan gravemente a los mencionados grupos diana. Esta categoría llegó a cerca de la mitad del total de contenidos monitorizados, 25 puntos porcentuales más que en mayo.

Mensajes directos

Un 36% del discurso racista amparaba que la población extranjera era una amenaza, mientras que hasta un 10% emplazaban directamente a la expulsión de estas personas. Asimismo, el 6% de los contenidos contemplaban mensajes que promovían la violencia, el 3% aplaudía a quienes atentan contra las personas migrantes y un 1% daba alas al descrédito de los grupos afectados.

Lejos de camuflar la narrativa del odio, el 89% del contenido analizado usó un lenguaje agresivo explícito a través de insultos, amenazas o descalificaciones contra migrantes o grupos racializados, mientras que un porcentaje muy inferior ha sido mucho más sutil. Así, un 10% recurrió al sarcasmo o la ironía como herramienta para la difusión de mensajes discriminatorios de manera aparentemente humorística.

El descrédito no se queda en las palabras. El 32% de los contenidos incluyeron imágenes, vídeos, memes o lenguaje codificado.

Las políticas públicas concentran el 11% de los contenidos analizados y estuvieron relacionados principalmente con debates en torno a medidas de inclusión e integración o al proceso extraordinario de regularización de inmigrantes impulsado por el Gobierno de España y contra el que se han declarado abiertamente PP y Vox.

En otro orden de cosas, los contenidos relacionados con la violencia sexual alcanzaron el 9%, mientras que los que tienen que ver con terrorismo o la llegada de embarcaciones a nuestro país en busca de una vida mejor se situaron alrededor del 3% y el 2%, respectivamente.

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