La escritora francesa Laurence Debray convivió durante dos años con el rey emérito Juan Carlos I en Abu Dabi para dar forma a sus memorias, publicadas bajo el título Reconciliación. Ese periodo, marcado por largas conversaciones y un intenso proceso de revisión, permitió a la autora conocer de cerca a quien fuera jefe del Estado durante casi cuatro décadas y construir, según su relato, un retrato personal basado en su propio testimonio.
El libro, publicado en noviembre en Francia y un mes después en España por Planeta - donde ha alcanzado seis ediciones y se situó entre los títulos más vendidos de 2025 -, fue fruto de un trabajo minucioso. Debray explica que se trató de “un proceso largo porque quería que fuera su voz”. Ambos mantuvieron numerosas conversaciones que ella transformaba en texto, que posteriormente el propio Juan Carlos I revisaba hasta sentirse “totalmente cómodo con el resultado”.
La obra recoge sus “memorias” y “recuerdos”, aunque la autora no tuvo acceso a los archivos personales conservados en el Palacio de la Zarzuela. En su lugar, recurrió puntualmente a contactos cercanos al exmonarca para verificar fechas, nombres y contextos concretos. Desde el inicio, ambos coincidieron en que el libro debía abarcar la totalidad de su trayectoria vital. Según Debray, el emérito tenía interés en hablar de su infancia, su familia y también de los episodios más complejos de su vida. “Me parecía normal que hablara no solo de lo bueno, pero también de lo malo”, afirma, al tiempo que subraya que “reconoce sus errores”.
La autora sostiene que el propósito de Juan Carlos I no era dirigirse específicamente a la sociedad española, sino dejar un legado dirigido a las nuevas generaciones. En ese sentido, señala que el libro está concebido “para los jóvenes españoles y del mundo”, con el objetivo de ofrecer “su visión de los hechos y su forma de sentir y vivir las cosas”. Por ello, insiste en que se trata de “dejar un testimonio”, más que de responder a debates políticos o mediáticos concretos.
Un relato pensado “para la historia”
Debray también justifica la ausencia de detalles sobre aspectos personales como las relaciones extramatrimoniales del exmonarca. A su juicio, el enfoque del libro responde a una vocación histórica más amplia. “Es un libro para la historia con ‘h’ mayúscula”, afirma, remarcando que el contenido se centra en acontecimientos como su relación con Franco, el papel desempeñado durante la Transición o la aprobación de la Constitución.
El alcance internacional de la obra refuerza esa intención. Tras su publicación inicial en Francia y España, el libro ya ha sido editado en Portugal y se prepara una versión en inglés. En este contexto, la autora considera que el relato no está pensado únicamente para el público español ni para responder a la cobertura mediática nacional.
Uno de los puntos que más controversia genera en España es la posibilidad de que el rey emérito pida disculpas públicas por su comportamiento durante los últimos años de su reinado. Ante esta cuestión, Debray se muestra tajante: “¿Pero disculpas para qué?”. La escritora reconoce su sorpresa ante el debate existente en España y plantea que no comprende por qué se exige ese gesto cuando, en su opinión, no es habitual en otros ámbitos institucionales. “Piden al rey cosas que ni siquiera se lo aplican a ellos mismos”, afirma.
En su relato, recuerda que Juan Carlos I abdicó en 2014 y reside fuera de España desde 2020. Según su interpretación, su actual situación responde a una decisión asumida con el objetivo de no interferir en el reinado de su hijo, Felipe VI.
Una vida marcada por la distancia y la discreción
Debray describe al exmonarca como una persona que vive con cierta distancia respecto a su entorno familiar, especialmente en lo que respecta a su hijo y a su nieta, la princesa Leonor. A sus 88 años, señala, reside en Emiratos Árabes Unidos y mantiene una vida alejada del foco público. Según explica, esa situación es asumida por él como parte de su responsabilidad institucional y como una forma de evitar complicaciones para la Corona.
En sus conversaciones, la autora percibió una fuerte carga emocional al recordar episodios familiares, especialmente los relacionados con la reina Sofía y con su padre, Don Juan. También menciona que el emérito mostró remordimiento por algunos momentos concretos de su pasado, como la forma en que se formalizó la cesión de los derechos dinásticos en 1977.
Debray asegura que el libro no fue concebido para ajustarse a expectativas externas ni a criterios de oportunidad política. Lo define como un relato “muy honesto”, escrito “a corazón abierto”, que refleja lo que considera la versión personal de Juan Carlos I sobre su propia trayectoria. Durante el proceso de elaboración, afirma que no recibió indicaciones ni intervenciones de la Casa Real.
La escritora también confirma que el estado de salud del exmonarca es estable, aunque reconoce que presenta limitaciones propias de su edad, especialmente en términos de movilidad. Según explica, los médicos le han recomendado reducir los desplazamientos, lo que influyó en su ausencia en algunos actos recientes.
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