El carrusel de borrascas y DANAS de estos últimos meses ha batido récords y también ha dejado a la AEMET entre la espada y la pared. En el año 2017 se comenzaron a bautizar estos fenómenos por motivos de eficiencia comunicativa. Un listado de la ‘A’ a la ‘Z’ que con la llegada del último temporal ya va por la letra ‘T’ – Therese -, obligando a la Agencia Estatal de Meteorología a recurrir a un plan de contingencia nunca antes visto. Los expertos del organismo trabajan para generar una lista reserva con cinco nombres más, según ha publicado el diario 20 minutos, que se mantendrán en secreto hasta que no tengan más remedio que echar mano de ellos.

Así lo ha explicado el portavoz de la AEMET, Rubén del Campo, al citado medio de comunicación. En el supuesto de que se agoten los 21 nombres propuestos a principios de la temporada 25/26 para las borrascas – un hecho histórico en la historia de España y el resto de países del Grupo Suroeste -, se recurrirá a una lista que “ya está consensuada y elaborada” por los seis estados miembros del grupo (Francia, Portugal, Bélgica, Luxemburgo y Andorra, además de España). “Esta lista tiene cinco nombres que se irán haciendo públicos conforme vaya siendo necesario”, comenta el rostro visible del organismo meteorológico. De este modo, insiste, no se publicará el listado de este plan B, sino que sólo se hará en el supuesto de nuevas borrascas.

Según explican desde la AEMET, el listado de reserva tiene un componente secreto, aunque su confección es idéntica al publicado al principio de la temporada. Es decir, alterna nombres femeninos y masculinos. Ante la evolución de las borrascas y las DANAS durante el periodo, en la AEMET plantean que, en el caso de que esta segunda lista se agote, se irían acordando nuevos nombres sobre la marcha. No obstante, el portavoz de la entidad recuerda que, en primer lugar, ha de agotarse el que se consensuó el pasado mes de septiembre. “Si hay que poner más, se irán poniendo”.

Año de récord

Hasta la fecha, la temporada con más nombres utilizados fue la 2023-24, cuando se llegaron a registrar 17 borrascas y se alcanzó la letra ‘R’. Según consta en los registros de la AEMET, la borrasca Renata llegó el 14 de abril de ese mismo año. Tras ella, se ubica la 2022-23, cuando se llegó hasta la ‘P’ con la borrasca Patricia el 2 de agosto de 2023.  Sin embargo, este curso 25-26 ha batido todos los registros habidos y por haber. Es el “año que más borrascas se han nombrado porque estamos ya con la letra ‘T’, es decir, 19". "Ahora estamos a 20 de marzo. Es el año que más rápido vamos en el tema de agotar nombres de borrascas”, explica Del Campo a 20 minutos.  

Tanto la temporada como la del 19/20, los episodios nombrados alcanzaron la letra O y en ambos casos se registró con el año más avanzado que en este ejercicio. Concretamente, la borrasca Oliver llegó el 7 de abril de 2025, mientras que Odette lo hizo el 24 de septiembre de 2020. En el caso contrario, la 21/22 fue la temporada que menos borrascas se bautizaron desde que se lleva a cabo esta práctica, alcanzando tan sólo la letra ‘E’ de Evelyn, que aterrizó en la Península el 7 de abril de 2022.

Eficiencia comunicativa

La técnica de nombrar a las borrascas y DANAS de alto impacto está concebida para “facilitar la comunicación” de los episodios meteorológicos de riesgo. En palabras del portavoz de la AEMET, “no se le pone nombre a todas, sino que se hace con aquellas que se consideran de impacto considerable”. O lo que es lo mismo, que puedan derivar en un temporal de “vientos importantes, lluvias, nevadas o temporal marítimo”. Si se trata de una borrasca normal, no recibe un nombre propio. El experto explica que este recurso demuestra que “ayuda a fijar la atención por parte del público y, por lo tanto, facilita la comunicación” a la hora de establecer advertencias y minimizar riesgos.

En la web del organismo, se recoge que España se encuadra en el Grupo Suroeste de nombramientos, que es el encargado de bautizar a las borrascas atlánticas y del Mediterráneo occidental; es decir, las que impacten desde Córcega hacia el Oeste. También ocurre con las DANAS que puedan generar un riesgo elevado para la ciudadanía de dichos territorios. El sistema se implementó con éxito durante las temporadas 2015-16 y 2016-17 en el Grupo Oeste europeo, lo que se extendió también al conjunto de países en el que se encuentra España a partir de la campaña siguiente.

Y es que según se recoge en encuestas de Reino Unido e Irlanda, esta técnica probó que la población prestaba mayor atención a los avisos previstos de fenómenos meteorológicos adversos y a las recomendaciones cuando la amenaza estaba “claramente identificada y asociada al nombre de la borrasca”.

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