La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha anunciado que una borrasca procedente del Atlántico, que comenzó a dejar precipitaciones este pasado martes en el este de la Península, irá ganando terreno hasta alcanzar a más comunidades. El episodio traerá consigo lluvias persistentes, tormentas localmente intensas y la aparición de barro, según las previsiones de la AEMET, que ha advertido que el cambio climatológico estará marcado por la inestabilidad.
Ante esta situación, el organismo meteorológico ha activado avisos amarillos en distintos puntos de seis comunidades autónomas: Andalucía, Asturias, Galicia, Castilla y León, Extremadura y Castilla-La Mancha. Las alertas responden a la previsión de tormentas y fenómenos costeros, aunque por el momento desde la AEMET han señalado que no se trata de fenómenos de especial peligrosidad.
Otro de los efectos asociados a esta borrasca será la llegada de polvo en suspensión, que quedará atrapado en las zonas donde las precipitaciones sean más persistentes. Esto dará lugar a lluvias de barro y a posibles situaciones con reducción de visibilidad como consecuencia. Aunque las lluvias se concentrarán principalmente en el cuadrante oriental, también se esperan chubascos en el centro peninsular y en el suroeste, donde los acumulados podrían ser más elevados.
El viento que ha adquirido protagonismo en la jornada de este miércoles, con rachas que podrían alcanzar los 70 kilómetros por hora en algunas áreas de Castilla-La Mancha, ha provocado que se haya activado el aviso amarillo en las provincias de Toledo y Ciudad Real. De cara al jueves, la situación se espera que mejore, con una progresiva apertura de claros en la mayor parte del país, aunque el sur peninsular aún podría registrar precipitaciones débiles.
Records de temperatura
El comienzo de este mes de abril ha estado marcado por un tiempo cálido y estable en gran parte del territorio, coincidiendo con la Semana Santa. Este episodio ha dejado varios registros históricos de temperatura, tal y como ha confirmado la AEMET. Fue el pasado 6 de abril cuando las estaciones meteorológicas de los aeropuertos de Asturias y Santander alcanzaron máximas de 29,8 ºC y 32,8 ºC, respectivamente, cifras inéditas para estas fechas.
Desde el organismo estatal ya se había advertido de una primavera más calurosa de lo habitual, una previsión que se está cumpliendo por el momento. A esta situación se suma un cambio significativo en la situación hídrica del país. Las lluvias acumuladas durante los primeros meses del año han permitido una recuperación generalizada de los embalses, hasta el punto de que la agencia considera que el periodo de sequía ha llegado a su fin.
El alivio es especialmente notable en la cuenca del Guadalquivir, que abandona la sequía tras diez años de restricciones y escasez. En conjunto, los embalses españoles se sitúan actualmente en torno al 82% de su capacidad, muy por encima del 60% registrado en marzo de 2025. La sucesión de borrascas registrada en enero y febrero ha sido clave para este cambio de escenario.