O sea, en la calle, en este video, me han respondido lo que me da esperanza. Que somos más los progresistas. Hasta una venezolana me ha dicho que el secuestro de Maduro no le parece bien, cuando mis amigos venezolanos estaban contentos con el acto porque implicaba una Venezuela más libre. Los entiendo a los dos. Aunque no lo comparta, tengo mi opinión, pero no tengo gente allí afligida por la situación; ellos sí.

Cuando pregunto a la gente por su opinión política, dónde se encuentran dentro del espectro que comprende desde la punta conservadora hasta la punta progresista, me responden que son más progresistas que conservadores. Ayer hablé con una amiga trans, una de esas minorías que siempre parecen estar en deuda con el mundo en el que viven por el mero hecho de vivir, que me dijo que no creía, para nada, que en el futuro que se nos viene en las elecciones del 2027 salga la derecha, y su argumento es el siguiente: es mejor la mala izquierda que tenemos que la buena derecha que nos venden. Vamos, que aunque mal Pedro Sánchez, mejor que Feijóo. Yo opino igual, pero estoy acojonado; al final no me sirve la opinión del público al que pregunto cuando lo que veo en las redes sociales es una derecha unida aun en la mentiray una izquierda dividida  —aun en la verdad. 

 

Vivimos en una España que a día de hoy es una España llena de migrantes que han decidido venirse aquí porque buscan un futuro mejor. Nosotros nos fuimos, los españoles, huyendo de Franco, de la guerra civil y de la titulitis —nada comparable— y asentándonos en Latinoamérica y otros países donde no éramos nadie. Allí donde fuimos, fuimos capaces de prosperar, pero cuando vienen aquí, no les dejamos prosperar. No creamos leyes para que todos los que vivimos en este país tengamos condiciones dignas de supervivencia. Y, aun así, aquí vienen. ¿Por qué arriesgar mi vida en una patera donde puedo perder a mi familia que me acompaña? ¡Fíjate cómo deben estar allí de donde vienen! De donde huyen…

La gente a día de hoy no piensa en que existe un claroscuro, una escala de grises donde poder situarse. Todo es bueno o malo, blanco o negro, derecha o izquierda. La política es una lucha de egos, no un trabajo para buscar un bien común. Preferimos votar al que nos dejen presente menos destruido más que buscar al que mejor futuro nos puede ofrecer. Yo, cuando voto, voto por mis derechos y mis derechos incluyen los derechos de la humanidad. Son amplios y siempre constructivos para generar un futuro siempre grande e inclusivo. Seguro que voto así porque pertenezco a la minoría que los que votan en mi contra consideran que es un lobby. Soy un activo con el que comercializar en época de elecciones y al que vapulear sus  derechos cuando el gobierno cambia a un rango conservador, más que una persona que habita un espacio en la tierra en la que quiere vivir.

Fuera, saben y ven que estamos peor que otros países. Esto opinado por propios españoles que son migrantes. Estos españoles están mejor fuera de España que en España. Son autónomos con mejores tasas que pagar mensuales allí que aquí, por ejemplo. Son españoles con mejores oportunidades laborales allí que aquí. Españoles con mejores sueldos. No apreciamos lo que tenemos porque nuestros dirigentes luchan por seguir en el gobierno más que por regir en el gobierno. Los mandatarios de este país viven luchando más por conseguir followers y llenar un meeting que por crear leyes reales y justas para regular el alquiler. ¡Ya me meto con todos, tanto izquierda como derecha, pero por supuesto con la derecha! ¿La diferencia? La derecha, aun en la mentira, se apoya y se mantiene unida creando una mentira más grande, mientras la izquierda no se apoya y se divide, intentando llevar un discurso por bandera. Decidme que no soy el único que lo opina, por favor.

 

Tipo, tenemos a Trump haciendo locuras y legitimando a un grupo de supremacistas que matan a gente en EEUU y el mundo no planta el martillo en la mesa del juez para dictar sentencia en contra. Miramos, somos testigos y esperamos que no nos toque mañana. Pero, imaginaos,  ¿y si mañana hay un ICE aquí? ¿Qué haríamos? ¿Saldríamos a las calles a luchar contra ellos desde el principio o solo cuando se lleven a alguien que queremos? ¿A cuánta gente le tiene que afectar esta realidad para que sea un problema de todos? Siento que le echo la culpa al pueblo por no reaccionar cuando la culpa real está en los dirigentes de los países, pero, como pueblo, somos capaces de parar el mundo. Si nos sumamos al de al lado, con el que seguro compartimos algo de la realidad, somos muchos más que ellos. La derecha conservadora quiere tenerlo todo sin dar absolutamente nada. El mundo no puede avanzar sin el progreso. Proceso tecnológico, científico, emocional y social. 

 

Sí creo que estamos polarizados y que a la gente le da miedo compartir abiertamente su posición y opinión política, y todo es porque no queremos un conflicto con alguien que conozcamos por lo que opinamos, pero la vida es conflicto y la vida está llena de peros, peros que vienen con contraposiciones y, o empezamos a posicionarnos, o empezamos a poner el culo para luego quejarnos. Tenemos que decir, nosotros, los que tenemos una familia o entorno conservador y que somos asiduos al progreso porque no queda otra y porque si no, nos hubieran quitado del panorama ya hace tiempo, que si ellos no nos quieren en este mundo, vale, pero que no se lleven las manos a la cabeza cuando no estemos. Hacerles conscientes de que su voto es nuestro futuro. Importa votar bien, por uno mismo, pero más por los demás. Los conservadores defienden un estado confesional en el que uno de sus estándares, el cual les han enseñado desde pequeños, en donde más podían sentirse privilegiados y conservados, la iglesia, es amar al prójimo como a ti mismo. ¿Dónde queda  eso para los derechos de todos los que compartimos espacio? Si quieres conservar, conserva los derechos recién adquiridos para las minorías, lucha por los derechos fundamentales de la población y trabaja por un futuro donde la realidad sea que todos tengamos derecho a vivir dignamente y con condiciones que, hasta incluso, nos permitan disfrutar de la vida para el poco rato que estamos aquí. Sí, vivimos en una sociedad polarizada, y esa polarización tiene que asentarse en el progreso. El progreso es avance; conservemos lo nuevo que creamos para vivir mejor antes que conservar lo que sirvió en un pasado y que solo funcionaba para unos pocos privilegiados, negando la existencia de una mayoría real pero invisible. No vamos a vivir mejor si permitimos que otros estén peor. 

 

Concluyo este delirio manifestando que el miedo que siento porque vamos a ir a peor solo sea una fantochada irreal de la que se aprovechan los medios para hacer clickbait antes que una realidad a la que es posible que, finalmente, acabemos llegando. 

 

PD: Os quiero. No nos abandonemos.