Gara Durán (Madrid, 1999) confesaba que escribir le ayuda a entender qué es lo que realmente habita en su cabeza. Vuelca todo desde los adentros para luego mirar el lienzo desde fuera y poder sorprenderse al identificar sensaciones que no había podido verbalizar de otra forma.

Como esas vocecillas que a veces no queremos oír y que podríamos imaginar como los coros y armonías que se escuchan en “Cuesta Respirar” o “Hadas”, sus primeras canciones publicadas.

Con una ambientación onírica, íntima y reflexiva en ambas, adopta un discurso de búsqueda de un lugar más adecuado para ella, asume la fatiga y confía en que lo que le sucede es solo un pequeño peaje que, más adelante, tendrá sentido haber asumido.

Para comprobar si realmente ha merecido la pena, seguimos avanzando por su discografía hasta llegar a dos de sus canciones pop con dejes urbanos: “Puntería” y “Ensueño”, donde trata la idealización, el echar de menos y la congoja de ser invisible.

Temáticas que también explora en “Malaquita” y “Mágico”, donde introduce ritmos más regionales que acaba de explorar en “VALOR”. Este último tema es un golpe en la mesa hacia el camino de la aceptación, valorando cómo la fuerza forma parte de ella y es lo único que necesita para avanzar.

Si has visitado nuestro mundo peluchil antes, sabrás que las hadas y la estética fantástica son de mis platos favoritos. Y, aunque pueda entenderse como banal o vacío, imaginar qué canción de Gara escucharían las hadas más icónicas es una herramienta muy válida para conocerse. Como también lo son los juegos en los que muchos nos hemos refugiado para sostener conversaciones realmente planas. Esos que te permiten cumplir años y seguir entonando el “oye, ¿jugamos?”, en los que se necesita un vaso con espirituosidad y mucha imaginación.

Y es que la fantasía puede convertirse en tu mejor “Salvavidas”, mi canción favorita de Gara. Viene justo después del éxito de “El Lago de Mi Pena”, que ya alcanza casi los seis millones de reproducciones y cumple ya dos años.

Calma, que todavía tenemos que atravesar “ALKIMIA” para derrochar toda la tristeza, transitar el duelo y salir a flote con sombrero de vaquero. Pero no quiero hacerte más spoilers.

Si has llegado ya al minuto cinco de la entrevista en vídeo, sabrás que este primer disco empieza con la canción “Robot”, cuyo videoclip no tiene desperdicio. Un tema que cualquier persona que haya convivido con alguien psicopático o con tendencia a la falta de empatía hará suyo. Describe el desgaste de sostener la emocionalidad de un vínculo con solo dos manos.

Qué casualidad que la mayoría de mis amigas mujeres confirman que en todas sus relaciones han llevado más el peso de cuidar esta parcela tan necesaria. Un ejercicio agotador que se plasma en todas sus fases en este disco. En “Kryptonita” avanza en el proceso de soltar y se encuentra con todas las vulnerabilidades y miedos que la abordan para impedirle salir de ese estado de traición al que desea reaccionar rompiendo con el foco del problema: esa persona.

Durante la entrevista en vídeo descubrimos que a Gara le encantan los minerales y cómo cada uno de estos temas del disco tiene su propia piedra, una clara simbología dentro de este EP. Y también respondemos a la gran pregunta: ¿todo esto ha merecido la pena?

En “Noto el nudo” explota este conflicto interno con un fondo de piano que te mece, como ese momento de hacerte una bolita en la cama cuando sientes que todo pesa demasiado. Cuando salir afuera se vuelve algo incompatible con la vida. Llevándote a reflexiones como la de “Sin pena ni gloria”, en la que nos vamos animando al valorar que en peores situaciones hemos sobrevivido. Mientras, tú estás definiendo todavía tu versión de los hechos y tus pensamientos van por libre, mucho más rápido de lo que te gustaría.

El disco se cierra con flores, flores que pueden acompañar momentos felices y también despedidas. Un regalo que ayuda a decir adiós, en este caso con ironía y buscando un mínimo de humanidad en las últimas interacciones antes de dejar evolucionar la posición de esa persona en tu vida. Por suerte, esa etapa vital de Gara acabó. Y, por suerte, la plasmó en canciones.

Como ser viviente, más o menos emancipado y más o menos funcional, sabrás que después de resurgir de hoyos las celebraciones se viven más reales y más necesarias. Cuando llegan, aparece ese momento de lucidez en el que te paras a ver sonreír a otros seres —más o menos emancipados y más o menos funcionales— que amas. Justo ese instante queda retratado en “Mi loco cowboy”, que además de viral es un canto al coqueteo. Una apuesta por dejarte llevar por la intuición y apostar por alguien de nuevo hasta que te demuestre lo contrario.

Has llegado a la nueva era de Gara Durán, más lúdica, más brillante y más bailable, que abrirá un nuevo universo en su próximo disco, del que podremos disfrutar a finales de 2026.

“Mi loco cowboy” habla de admiración, un baremo que cambia según traspasas etapas. Me siento muy alineada con la respuesta que dio Gara en el minuto 14. Y muy emocionada de haberle trasladado las palabras que Natalia Lacunza tuvo para ella hace apenas unos meses en Sonorama Ribera, donde ambas actuaron.

¿Qué tienen en común ambas artistas? Pues varias canciones, entre ellas “Placer de vivir”, su último lanzamiento. Donde también vuelven al origen de lo importante. ¿No es curioso que, en una era de tantos estímulos, varios artistas nacionales estén lanzando canciones que nos recuerdan que un café con tus amigos o la ambición de ser buena persona es lo realmente relevante?

Yo también quiero darme un paseo por el centro con Gara y Natalia, como en su videoclip. Y, por supuesto, seguir bailando sus canciones y reflexionando con sus letras. Te dejo por aquí sus próximas fechas de conciertos:

28/05 - Bilbao
29/05 - Vigo
30/05 - Salamanca

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