En 2020 Ana recibió una de las dos peores noticias que una madre puede recibir en toda su vida: Su hijo, Marcos, fue diagnosticado de cáncer de Páncreas. Y en el año 2021, tras una dura batalla con uñas y dientes contra esta terrible enfermedad, Ana recibió la peor noticia de todas…
Marcos partió con 27 años, dejando un vacío imposible de expresar… Y no lo sé porque me lo cuente su madre, sino porque crecí a su lado. La entrevistada de hoy es una de esas personas que imponen con su mera presencia, no sólo por su historia, sino por el despliegue de fuerza e integridad que ha demostrado a todos los que la rodean. Contra toda adversidad, Ana ha luchado con todas sus fuerzas por seguir adelante. Y aunque tras casi 5 años le sigue costando hablar de su hijo, cada vez que lo hace sus ojos se inundan de lágrimas de orgullo.
Antes de partir, Marcos le transmitió un último deseo a Ana, crear una marca de moda en su honor. En primer lugar, porque a Marcos le encantaba la ropa, y en segundo lugar porque esa pasión la heredó de ella, que es diseñadora de profesión. Como forma de honrar a su hijo, Ana creó “Chissio”, una marca de ropa sin ánimo de lucro que dona sus ganancias a la investigación contra el cáncer de páncreas. A través de esta iniciativa, y tras años de duro trabajo, ha conseguido transmutar una pérdida tan terrible y dolorosa en algo hermoso, haciendo honor al legado de marquitos de una forma exquisita.
El nombre de la marca proviene de “Marchissio”, uno de los múltiples motes que Marcos tenía en su círculo de amigos. La marca utiliza algunos de los diseños creados expresamente por Marcos antes de dejarnos a causa de su enfermedad, pues él era diseñador gráfico de profesión.
Marcos era un chico popular, guapo, carismático… El típico chico que todos aspiran a ser. Y eso lo hace más doloroso aún, porque él verdaderamente era así, no es adorno o exageración, era uno de esos chicos de dibujo animados, el protagonista con el que todos se sienten identificados.
Cuando alguien fallece demasiado joven, la idea de esa persona se vuelve romántica, heroica incluso… Pero en el caso de Marcos duele especialmente, porque él sí que lo era. Da rabia hablar de él porque no se puede expresar con palabras la vitalidad y el carisma que desprendía, por eso cogió a todo su entorno desprevenido, no podía haberle ocurrido a él.
Su funeral fue desgarrador para todos en Cambre, la localidad dónde se crio y donde todos le conocían. Su madre me cuenta cómo durante meses personas desconocidas se acercaban a ella cada vez que la veían por el pueblo para contarle cuánto querían a Chissio, algo que la enorgullece de sobremanera cada vez que lo recuerda.
Marcos fue mi vecino de toda la vida, uno de los líderes de la pandilla de la que yo formaba parte en mi adolescencia. Le admiraba muchísimo, en parte porque era mayor que yo, pero también porque era de esas personas que juzgaban a las personas por su interior. Nos encantaban las cosas de “frikis”. Recuerdo con Ana entre risas cómo pasábamos las tardes cuando éramos niños en su jardín jugando con los portátiles a “World Of Warcraft”, y cómo él me enseñaba a luchar con los demás en el juego para ganar contra ellos, pues yo era la más pequeña y la menos habilidosa.
Mi última interacción con él fue en ese mismo juego en 2021, meses antes de su despedida, cuando yo no me imaginaba lo que estaba a punto de suceder. Su vitalidad hizo su muerte mucho más difícil de creer, porque a pesar de estar batallando con la quimioterapia él hacía que su duelo contra la enfermedad pareciese fácil.
El episodio de hoy aborda la experiencia de su madre, la cual nunca imaginé que acabaría entrevistando en el mismo salón con el que yo pasaba las tardes con nuestra pandilla a mis 14 años… Pero a través de Ana siento como que vuelvo a hablar con él. Quizás por su parecido físico, o porque ambos rezuman la misma vitalidad.
En honor a tu legado, Marquitos. En honor a “Chissio”, que tu marca llegue a ser la mitad de grande de lo que lo fuiste tú. Allá donde estés, te queremos muchísimo.