El fenómeno del true crime vuelve a demostrar su poder en las plataformas. El asesino de TikTok, la docuserie estrenada por Netflix el 6 de marzo, se ha convertido en la serie más vista en España y ha logrado colarse también en el Top 10 global de la plataforma, confirmando el interés internacional por uno de los casos criminales más perturbadores de los últimos años en el país.
La producción reconstruye la desaparición de Esther Estepa, una mujer sevillana de 42 años cuyo rastro se perdió en 2023 durante un viaje por España. La última persona que estuvo con ella fue José Jurado Montilla, un hombre que mostraba su vida de viajero en redes sociales y que terminó siendo conocido públicamente como “el asesino de TikTok”.
Un caso real que mantuvo en vilo a una familia durante más de un año
La historia comienza el 23 de agosto de 2023, cuando Pepa Pérez, madre de Esther Estepa, recibió un mensaje extraño desde el teléfono de su hija. En ese WhatsApp se decía que había sido una “mala hija”, que estaba viviendo en la calle y que planeaba marcharse a Argentina. El mensaje levantó sospechas inmediatas. Pepa notó que aquella forma de escribir no parecía la de su hija, y cuando amenazó con llamar a la policía si no recibía una llamada directa, el contacto se interrumpió.
Durante semanas la familia trató de reconstruir sus últimos movimientos. Poco después, José Jurado Montilla llamó a Pepa asegurando que había coincidido con Esther durante el viaje y que estaba preocupado por su desaparición. Lo que la familia aún no sabía es que ese hombre arrastraba un largo historial criminal.
Un asesino condenado en los años 80
La docuserie recuerda que José Jurado Montilla había sido condenado en los años 80 por el asesinato de cuatro personas, por lo que recibió una pena acumulada de más de un siglo de prisión. Sin embargo, tras 28 años encarcelado, quedó en libertad en 2013 después de la derogación de la doctrina Parot.
El caso se volvió todavía más inquietante cuando, mientras se investigaba la desaparición de Esther, Montilla fue condenado en 2024 por el asesinato de un joven de 21 años en Málaga, cometido en 2022.
La investigación dio un giro decisivo en febrero de 2024, cuando unos senderistas encontraron un cráneo humano oculto en una zona de cañar en Gandía. Meses después, las pruebas de ADN confirmaron que pertenecía a Esther Estepa. Las investigaciones forenses concluyeron además que había sido violada antes de ser asesinada.
La serie reconstruye cómo los investigadores y la familia fueron recomponiendo el caso a partir de mensajes, fotografías y publicaciones en redes sociales, que se convirtieron en piezas clave del rompecabezas.
El rastro digital que dio nombre al “asesino de TikTok”
El apodo que popularizó el caso procede de la intensa actividad que Montilla mantenía en redes sociales. En su cuenta de TikTok —ya desactivada—, el hombre publicaba vídeos de sus viajes por España y compartía ubicaciones concretas. Muchos usuarios interactuaban con él sin conocer su pasado criminal.
Algunas de esas publicaciones incluso hacían referencia directa a la desaparición de Esther, tratando de presentarse como alguien cercano a la víctima o preocupado por su paradero.
Ese rastro digital constante terminó siendo una herramienta clave para reconstruir los hechos.
Dirigida por Héctor Muniente y producida por iZen Documentales, El asesino de TikTok está formada por solo dos episodios, lo que ha favorecido su rápida difusión a través del boca a boca.
El documental combina archivos, entrevistas con familiares y reconstrucción cronológica de la investigación, centrando el relato en la búsqueda de la familia de la víctima y en cómo las redes sociales jugaron un papel central en el caso. El resultado ha sido inmediato: en apenas unos días desde su estreno, la serie se ha situado como la más vista en Netflix España, además de escalar posiciones en otros mercados internacionales como Estados Unidos.