Pooh Shiesty está viviendo una de esas situaciones que parecen escritas para una película. Está en prisión, espera un juicio que podría terminar con una condena a cadena perpetua y, al mismo tiempo, acaba de colocar uno de los discos más exitosos de su carrera.
El rapero de Memphis ha debutado con All Eyes on Shiest en el número 7 del Billboard 200, además de alcanzar el número uno de las listas estadounidenses de rap y R&B/Hip-Hop. Todo mientras afronta un proceso judicial por el presunto secuestro y robo a mano armada de Gucci Mane, fundador de 1017 Records y jefe del sello con el que Pooh Shiesty sigue publicando música.
‘All Eyes on Shiest’, entre Tupac y la cárcel
Hasta el título parece inevitablemente ligado al momento que atraviesa el rapero. All Eyes on Shiest hace referencia a All Eyez on Me, el histórico álbum de Tupac Shakur. Tres décadas después, Shiesty recupera aquel título en unas circunstancias muy particulares: mientras su música escala posiciones en las listas, su futuro se decide en los tribunales.
El álbum sumó 51.000 unidades equivalentes durante su primera semana en Estados Unidos, según los datos de Luminate publicados por Billboard. La inmensa mayoría procedieron del streaming, con alrededor de 51,6 millones de reproducciones bajo demanda. Además, 14 canciones del proyecto entraron en la lista Hot R&B/Hip-Hop Songs.
La enorme atención que rodea su situación judicial probablemente ha aumentado la curiosidad alrededor del lanzamiento, pero el éxito del álbum también se explica por algo bastante más sencillo: Pooh Shiesty entrega exactamente el disco que esperan sus seguidores.
Así suena el nuevo disco de Pooh Shiesty
All Eyes on Shiest mantiene el sonido oscuro y callejero asociado al rap de Memphis y a la propia trayectoria de Shiesty. Aun así, antes de comenzar parece querer protegerse de cualquier interpretación demasiado literal de lo que viene después. "Esto es únicamente con fines de entretenimiento", advierte en I'm Back, la canción que abre el disco. Letras atravesadas por la cárcel, las armas, los enemigos, el dinero y la supervivencia. Shiesty rapea casi siempre con una tranquilidad que contrasta con la violencia de muchas de las situaciones que describe: "Le he dado una paliza a tantos tíos que echo mano al arma cada vez que noto algo raro. Estoy a un solo paso de la libertad, pero aun así no pienso dejar pasar ni una", señala en Last Man Breathin.
Las 16 canciones mantienen esa línea con bastante fidelidad. La repetición de temas y estructuras hace que algunos momentos terminen pareciéndose entre sí, mientras que el disco gana interés cuando el rapero abandona por un instante esa imagen de absoluta dureza. Ocurre en Reckless Living, cuando recuerda a un amigo fallecido y deja entrever el dolor detrás del personaje: "Odio no poder abrazarte, hermanito, pero sigo soltando balas por ti. Me enfrento hasta a mi propia sangre por ti, hermano; esto se va a poner feo".
En Trip, señala: "Hablé con mi hermano el otro día; cree que no me doy cuenta de que ya lo he conseguido. 'Ya no eres un ladrón, ahora eres famoso. Deja de matar, pero sigue siendo peligroso'". También aparece otra versión de Shiesty cuando habla de su experiencia entre rejas. "Seis meses en aislamiento me enseñaron a tener paciencia", rapea en otro momento del álbum. Son frases breves, pero permiten asomarse a una parte más personal de alguien que durante buena parte del disco prefiere hablar de enemigos antes que de sí mismo.
Un disco imposible de separar de su juicio
Y ahí está la circunstancia que convierte All Eyes on Shiest en un lanzamiento especialmente extraño. Resulta difícil escuchar determinadas letras sin pensar en lo que está sucediendo fuera de la música.Shiesty está acusado junto a otras personas de participar en un supuesto asalto durante una reunión con Gucci Mane. Según la acusación, las víctimas fueron retenidas a punta de pistola y despojadas de dinero y joyas.
De hecho, el disco termina con la canción Mane: "Aparecemos con toda esa mierda encima, así es como presumimos. Miró, cogió lo que no debía, fin de la historia; ese cabrón ya está fuera", refleja. Y añade: "Y todos esos billetes de cien no te hacen auténtico, cabrón; conozco ratas con dinero.. Y matar a alguien tampoco te convierte en gánster; conozco chivatos con muertos a sus espaldas". "Hago rap, pero sigo disparando a gente, y todos mis coches extranjeros van impecables" o "Aparecemos con toda esa mierda encima, así es como presumimos. Miró, cogió lo que no debía, fin de la historia; ese cabrón ya está fuera. Todos mis diamantes son cristalinos, brillo como el sol", son otras frases destacables.
El rapero se ha declarado inocente y deberá responder ante un tribunal federal. Si es declarado culpable de los cargos más graves, podría enfrentarse a cadena perpetua. Eso hace que frases que en cualquier otro disco podrían entenderse simplemente como parte de los códigos habituales del gangsta rap adquieran aquí otra dimensión. Incluso cabe preguntarse hasta qué punto algunas de estas letras podrían acabar siendo examinadas durante el proceso judicial.
Mientras llega ese momento, ocurre algo bastante menos complejo: la gente está escuchando el disco. Mucho. All Eyes on Shiest ha llevado a Pooh Shiesty al número 7 del Billboard 200 justo cuando atraviesa el momento más delicado de su vida.
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