El cantautor gallego Luis Fercán lleva años construyendo una trayectoria marcada por la intimidad, la emoción contenida y una forma de escribir que bebe tanto de la tradición del folk confesional como de la sensibilidad del indie contemporáneo. Desde trabajos como Postales Perdidas o Canciones Completas de una Casa Vacía, su música ha ido ganando profundidad sonora sin perder cercanía, hasta desembocar en Cerezos en Flor, un álbum que el propio artista considera un punto de inflexión personal y creativo.
En este nuevo disco, Fercán explora la tensión entre belleza y violencia emocional, entre la nostalgia y la melancolía, tejiendo un relato que atraviesa distintas canciones pero que mantiene una misma raíz íntima.
Pregunta (P): El título Cerezos en Flor encierra esa idea de belleza frente a violencia emocional. ¿Cómo se traduce esa tensión en las letras y en la música del disco?
Respuesta (R): Más que en una sola canción concreta, esa tensión está en lo que engloba todo el disco. Hay canciones que hablan de una parte buena, otras que hablan de una parte mala, y casi todas giran alrededor de una misma persona, una misma relación o sentimientos parecidos. Entonces, esa oposición entre lo bello y lo violento no es algo puntual, sino un significado que aparece al juntar todas las canciones y entender el conjunto como una unidad emocional.
P: ¿Hubo algún momento personal que te impulsara a hacer este disco?
R: No especialmente. Para mí hacer música es algo completamente natural desde que empecé a tocar. Sacar discos es simplemente el siguiente paso lógico dentro de ese proceso. Cuando compuse el primer tema ya sentí que estaba naciendo Cerezos en Flor, sin necesidad de que hubiera un acontecimiento concreto que lo provocara.
P: Algunas canciones se publicaron como si fueran capítulos. ¿Pensaste el álbum como una especie de novela?
R: La idea de relato no estuvo desde el principio. Yo fui escribiendo canciones, contando historias sueltas, y fue al final del proceso cuando me di cuenta de que compartían algo en común. Ahí entendí hacia dónde iba el disco y qué las unía realmente.
P: ¿Cuál dirías que es el argumento central del álbum?
R: Una sensación de nostalgia, de melancolía… algo bastante emocional que atraviesa todas las canciones.
P: Has trabajado con Nacho Mur. ¿Qué diferencia este disco de los anteriores?
R: Trabajar con Nacho siempre es muy fácil porque, además de productor, es uno de mis mejores amigos. Musicalmente estamos en un momento parecido y tenemos claro qué sensibilidad buscamos. Este disco es como un punto medio entre los anteriores en instrumentación, pero incorpora elementos nuevos y, sobre todo, una manera distinta de entender la producción. Siento que va a marcar mi camino en los próximos trabajos.
P: ¿Hubo alguna canción especialmente difícil de cerrar?
R: Sí, la última del disco. Llevaba meses con ella sin avanzar, sin estribillo ni nada. Cuando se la enseñé a Nacho, le encantó y me propuso hacer él el estribillo. Lo hizo, y al día siguiente ya estábamos grabándola. Llegó al disco en el último momento.
P: Tus letras hablan de memoria, ausencia o dolor. ¿La música cura o revuelve más?
R: Creo que una cosa lleva a la otra. Si algo te remueve por dentro, en parte también puede ayudarte a curarte o a ver las cosas desde otro lugar. Ese movimiento emocional es necesario.
P: ¿Canciones favoritas del álbum?
R: La letra de Esta vez, que salió muy rápido y me parece muy redonda, y Cristales, a la que tengo muchísimo cariño.
P: ¿Qué artistas te han inspirado en este trabajo?
R: Muchos: desde Pinegrove o Damien Rice en lo sonoro hasta referentes de escritura en castellano que llevo escuchando años. Son influencias muy mezcladas.
P: ¿Notas diferencias entre el público europeo y el latinoamericano?
R: Sí. En Latinoamérica la energía es más alta, la gente grita más entre canciones, aunque en ambos sitios escuchan con mucha atención. Es una experiencia distinta.
P: ¿Cómo ves la escena independiente española?
R: Estamos en un momento bueno porque ahora cualquiera con herramientas básicas puede crear música desde cualquier lugar. Eso antes era impensable y me parece una de las partes positivas del presente.
P: ¿Y el auge de festivales?
R: A veces los conciertos se convierten en un evento social más que en una escucha real. Tiene su parte buena, pero también cambia la relación con la música en directo.
P: ¿Ya estás pensando en el siguiente disco?
R: Sí, siempre estoy escribiendo, aunque todavía no sé cuál será el concepto.
P. Si no fueras músico, ¿qué harías?
R. Probablemente escribir novelas o dedicarme a alguna disciplina artística que me permitiera ir a mi aire.
P. ¿Cómo te ves en diez años?
R. Ojalá al menos igual de feliz que ahora, pudiendo vivir de la música.
P. ¿Qué te gustaría que sintiera quien escuche Cerezos en Flor?
R. Que las canciones le remuevan por dentro y que le entren ganas de venir a un concierto.
Un disco para habitar en directo
Cerezos en Flor confirma la madurez artística de Luis Fercán y refuerza su lugar dentro de la nueva canción de autor española: una propuesta honesta, emocional y alejada del ruido. El disco no solo funciona como refugio íntimo, sino como antesala del directo, ese espacio donde sus canciones encuentran su forma definitiva.
El músico prepara nuevas fechas -con especial ilusión por Santiago y Madrid- y adelanta un espectáculo más cuidado, aunque fiel a la cercanía que define su manera de cantar. Mientras tanto, continúa escribiendo, dejando claro que su camino creativo sigue abierto.
Porque, en el universo de Fercán, la música no es solo un oficio: es una forma de permanecer.