Hay silencios que pesan más que cualquier acorde. Y el que ha anunciado Love of Lesbian este jueves tiene algo de vértigo y de catarsis colectiva. Tras 25 años de carrera, diez discos de estudio y una presencia constante en festivales, teatros y estadios de ambos lados del Atlántico, el grupo barcelonés ha comunicado un parón indefinido. No es una separación, insisten. No es un adiós definitivo. Es, dicen, una pausa para respirar después de un cuarto de siglo en permanente combustión creativa.
La noticia ha corrido como la pólvora entre sus seguidores. Porque hablar de Love of Lesbian es hablar de una de las bandas más influyentes del pop alternativo español del siglo XXI. Desde que arrancaron a finales de los noventa en Sant Vicenç dels Horts, primero cantando en inglés y después dando el giro definitivo al castellano, el grupo liderado por Santi Balmes fue construyendo una identidad propia: letras literarias, ironía afilada, épica íntima y estribillos diseñados para ser coreados a pleno pulmón.
El comunicado difundido en redes sociales deja claro el tono de la decisión. “Es momento de bajar el telón por un tiempo”, señalan, subrayando que no se trata de una ruptura traumática, sino de una necesidad compartida. Después de años de giras encadenadas, procesos de composición casi ininterrumpidos y la presión que supone mantenerse en la primera línea de la escena musical, el grupo ha decidido detener la maquinaria. “No es un adiós, es un hasta pronto”, resumen, conscientes de la carga simbólica que implica un parón “indefinido”.
La palabra no es casual. Indefinido no significa eterno, pero tampoco tiene fecha de caducidad. Es un territorio abierto que invita tanto a la nostalgia como a la esperanza. Love of Lesbian no cierran la puerta a volver. Pero tampoco prometen nada. Y en esa ambigüedad hay algo profundamente honesto.
El anuncio llega en un momento de plenitud artística. En los últimos años, la banda había reforzado su conexión con el público latinoamericano, consolidando una relación especialmente intensa con México, país donde llenan recintos y encabezan festivales con naturalidad. Su más reciente etapa discográfica, marcada por colaboraciones y por una mirada más expansiva en lo sonoro, demostraba que seguían explorando sin perder la esencia.
Porque si algo ha caracterizado a Love of Lesbian es su capacidad de evolucionar sin traicionarse. Desde el punto de inflexión que supuso Maniobras de escapismo en 2005, cuando abrazaron definitivamente el castellano, hasta el impacto de 1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna) o la ambición narrativa de El poeta Halley, el grupo ha sabido construir discos conceptuales que dialogan entre sí y con su público. Canciones como Club de Fans de John Boy, Allí donde solíamos gritar o Bajo el volcán forman ya parte del imaginario colectivo del indie español.
Pero más allá de los números -discos de oro, nominaciones, entradas agotadas-, el verdadero legado de Love of Lesbian está en su capacidad de acompañar. Sus canciones han sido refugio sentimental, banda sonora de rupturas y reconciliaciones, de amistades eternas y madrugadas interminables. Han conseguido algo que no se fabrica en laboratorio: que miles de personas sientan que esas letras hablan directamente de su propia vida.
La pausa, sin embargo, no será inmediata ni abrupta. El grupo ha anunciado una gira internacional en 2026 que recorrerá distintas ciudades de México, Europa y España. Un recorrido que, más que despedida, se plantea como celebración. Un cierre de ciclo en directo, frente al público que ha sostenido la historia durante estos 25 años. En España, su presencia en festivales emblemáticos y en recintos de gran formato servirá como ritual compartido antes del silencio.
¿Por qué ahora? La pregunta planea inevitablemente. La respuesta, aunque no detallada en exceso, apunta al desgaste lógico de un proyecto que ha vivido en permanente aceleración. La industria musical actual exige presencia constante, visibilidad, novedad. Detenerse es casi un acto contracultural. Y quizá por eso mismo, el parón adquiere una dimensión simbólica: reivindicar el derecho a parar cuando el cuerpo y la mente lo piden.
El indie español pierde, de momento, a uno de sus pilares. Pero lo hace sin drama y sin estridencias. Love of Lesbian se apartan en un momento alto, cuando aún llenan y aún importan. Tal vez esa sea la clave: saber detenerse antes de convertirse en caricatura de uno mismo.