Limp Bizkit volverá a actuar en Madrid el próximo 1 de julio de 2026 con un concierto en el Movistar Arena que marcará su regreso a la capital más de una década después de su última visita. La actuación se presenta como su único concierto en España fuera del circuito festivalero y llega en un momento de renovado interés por el nu metal, un género que vuelve a ocupar espacio en giras internacionales, festivales y programación de grandes recintos.
El anuncio del concierto se produce tras la fuerte expectación generada por su participación como cabezas de cartel en Resurrection Fest Estrella Galicia, donde la demanda de entradas ha impulsado la organización de esta fecha adicional en Madrid. Las entradas para el concierto se pondrán a la venta el jueves 26 de febrero a las 11:00 a través de los canales oficiales del festival.
La cita reunirá a Limp Bizkit con dos nombres que completan una noche con lectura generacional. Por un lado estará P.O.D., banda clave del cambio de siglo dentro del metal alternativo y el rap metal, y por otro DeathByRomy, proyecto estadounidense que conecta con un público más joven desde coordenadas que mezclan pop oscuro, electrónica y rock alternativo. El cartel dibuja así una línea que va desde el nu metal clásico hasta sensibilidades actuales, reforzando la idea del concierto como un evento transversal dentro del rock contemporáneo.
Leyendas del Nu Metal
Formados en Jacksonville en 1994, Limp Bizkit se convirtieron en uno de los grupos más visibles del cambio de milenio gracias a una fórmula que cruzaba riffs de metal, estructuras del hip hop y una imagen diseñada para el impacto mediático. La banda liderada por Fred Durst logró convertir ese cruce en fenómeno global a finales de los noventa y principios de los dos mil, cuando su música pasó del circuito alternativo a ocupar una posición central en la cultura pop internacional.
Ese salto se consolidó con discos que definieron su etapa de mayor popularidad y que terminaron por situarlos entre los nombres más reconocibles del nu metal. Su sonido, apoyado en la guitarra experimental de Wes Borland y el fraseo directo de Durst, se convirtió en un referente de la época y en un modelo para numerosas bandas posteriores. Más allá de la recepción crítica cambiante que ha acompañado a su carrera, el grupo ha mantenido una base de seguidores estable durante décadas, algo que explica su capacidad para seguir llenando recintos en diferentes generaciones.
La trayectoria de Limp Bizkit también ha estado marcada por la controversia mediática, especialmente durante sus años de mayor exposición pública, cuando su nombre apareció asociado a debates culturales sobre violencia en conciertos, industria musical y cultura juvenil. Con el paso del tiempo, ese relato ha sido reabsorbido por la propia historia del grupo, que hoy funciona más como símbolo de una época que como foco de conflicto cultural inmediato.
El concierto de Madrid llega además en un contexto sensible para la banda tras la muerte en octubre de 2025 del bajista fundador Sam Rivers, figura clave en la formación original del grupo. La cita del 1 de julio se perfila así no solo como un regreso a los escenarios españoles, sino también como un momento de transición dentro de la trayectoria del grupo. Con esta actuación, Limp Bizkit se suma a la oleada de regresos y revisiones generacionales que están marcando la programación musical en Europa, donde el público que creció con el sonido del cambio de siglo convive ahora con una nueva audiencia que lo ha descubierto a través de plataformas digitales y circuitos culturales contemporáneos.