Entre Londres y Granada se forja la identidad de Lima Negra. Javier Sola y Juan Carlos Ruiz arrancan el proyecto en Kentish Town, movidos por su devoción por las bandas británicas y el deseo de construir un sonido propio con acento anglosajón. Con el tiempo, esa obsesión empieza a mezclarse con la nostalgia: flamenco, rumba y ritmos latinos se cuelan en las canciones hasta provocar un giro natural hacia sus raíces. El regreso a Granada y el encuentro con José Sánchez, de Producciones Peligrosas, marcan el punto de inflexión definitivo y dan forma a Peligros, un debut que expande el rock hacia lo urbano, la cumbia o el reguetón sin perder carácter.
En esta entrevista, la banda repasa ese tránsito creativo, explica el origen casi intuitivo de su nombre y reivindica la importancia de los bares granadinos como motor narrativo y vital. Hablan de la ambición de escribir la canción pop perfecta sin miedo a equivocarse, de la gestión de un álbum grabado junto a múltiples músicos y de la autoexigencia que les impide acomodarse. También profundizan en el viaje a México como revelación personal y musical —con referencias a Celso Piña— y en Día de muertos como reflexión poética sobre la muerte entendida no como tabú, sino como celebración y memoria compartida.
Pregunta: ¿Cómo se forjó la creación de Lima Negra?
Respuesta: Todo comenzó en Londres, en concreto en el apartamento en el que vivíamos en Kentish Town. Nosotros nos fuimos a UK motivados por nuestra obsesión con las bandas inglesas, con el objetivo de crear nuestra propia banda con ese sonido, y lo hicimos, sin embargo después de unos cuantos años allí, comenzamos a echar de menos cosas que antes no habíamos echado, empezamos a asomarnos a nuestros orígenes, a escuchar flamenco, a escuchar rumba, a investigar sobre ritmos latinos que nos cautivaron, y así poco a poco fueron surgiendo estas canciones y este proyecto. Más tarde,en una de nuestras visitas a Granada con nuestra otra banda, The Gulps, una amiga en común no presentó a Jose de Producciones Peligrosas y ya todo comenzó a ir rodado, hasta que finalmente nos mudamos a Granada.
P: ¿Cuál es la historia detrás del nombre?
R: Simplemente nos gustaba como sonaba, y lo sentimos como nuestro cuando surgió la idea, creo que representa el espíritu de nuestras canciones, si nos llamáramos Lima Limón no iría tanto con nosotros y nuestra música, pero Lima Negra si.
P: Siempre se dice que Granada tiene una escena muy marcada. ¿En qué momento sentisteis que Lima Negra no era solo un proyecto entre colegas sino una banda con identidad propia?
R: Bueno fue poco a poco, cuando conocimos a Jose de Producciones Peligrosas y le enseñamos las maquetas y nos propuso entrar en el estudio a grabar Peligros comenzamos a sentir que las cosas se ponían serias. Luego paulatinamente fuimos conociendo a todo el elenco de músicos que han aportado su granito de arena en esta obra y la cosa pasó de ser Juan y yo escribiendo canciones por mera diversión a realmente crear un proyecto serio. Ahora lo que buscamos es que estas canciones entren en los salones de la gente, en las fiestas, y que dejen de ser nuestras para que pertenezcan al colectivo, a lo popular, creo que es lo más bonito que le puede pasar a un artista.
P: ¿Qué importancia tienen los bares de Granada en vuestro proyecto?
R: Pues tienen mucha, porque pasamos más tiempo en ellos que en nuestra casa. En Granada se queda siempre en un bar y no se sale hasta que cierra o vas al siguiente. Y es ahí en esos lugares donde suceden cosas que luego pueden derivar en la temática de una canción, así que larga vida a los bares. La verdad es que la ciudad tiene un duende que provoca que el arte florezca en los rincones. Nunca habíamos visto un lugar donde se ofreciera una gama de eventos culturales tan amplia y tan rica. La mayoría de cosas que pasan aquí gozan de una gran calidad, y es un privilegio poder vivirlo de primera mano.
P:¿Qué reflexión hacéis de Peligros, vustro álbum debut?
R: Estamos muy orgullosos de la honestidad que tiene el disco. Nos hemos desnudado emocionalmente y hemos hablado de nuestros errores y nuestros logros, de cómo vivimos nuestro día a día y las experiencias y hazañas que suceden en el mundo Lima Negra. También rompimos nuestra zona de confort, acostumbrados siempre a hacer rock, y manteniendo la esencia rock en Peligros hemos sido capaces de coquetear con géneros como el urbano o el reggaeton, cosas que siempre hubiesen sido impensables para nosotros, y con otros géneros a los que en un principio ya les teníamos más simpatía como la cumbia o el flamenco.
P: "Peligros es el resultado de varias sesiones de grabación donde una banda de rock, insolente y con tendencia natural a meter la pata, ha intentado pasear sin perjuicios ni miedos por la canción urbana, la música latina y la experimentación en busca de la canción pop perfecta". ¿Cómo de cerca habéis estado de esa perfección?
R: Nos despertamos cada día y llamamos a las musas para que nos entreguen esa canción perfecta, creo que en este álbum hemos sabido canalizar nuestras expectativas y conseguir el objetivo que buscábamos, pero evidentemente tenemos mucha hambre de más, intentamos componer cada día y superarnos, para nada sentimos que hemos tocado techo, somos autoexigentes, nos fijamos en los más grandes e intentamos que nuestras canciones gocen de esa calidad. Tiene que ser un sentimiento de frustración difícil de gestionar el sentir que ya no puedes superar a tu última creación, realmente esperamos que nunca lleguemos a ese momento de estancamiento.
P: El viaje a México parece importante en vuestra narrativa. ¿Qué cambió en Lima Negra después de ese viaje?
R: Fui a México con un amigo en época de pandemia, apenas había restricciones allí, los vuelos estaban baratos y teníamos ganas de jarana, nos montamos en un avión lleno de pijos que iban a Cancún y nosotros tiramos para Chiapas, tras unos días visitando esas hermosas tierras acabamos en el DF donde conocimos un México salvaje que nos marcó mucho. En cierta forma puede que ese viaje tenía la intención de escapar o olvidar a un amor, al cual no fue tan fácil dejar escapar. También musicalmente el viaje fue una revelación, descubrí y escuché sin parar a Celso Piña. Sin duda es un país con el que siento una gran conexión y al que tengo muchas ganas de volver, y hacerlo con Lima Negra y tocar por todo el país.
P: Día de muertos tiene ese guiño a la relación mexicana con la muerte. ¿Os interesa la muerte como tema cultural o como recurso poético?
R: Creo que la muerte es algo que ignoramos, o algo con lo que desde pequeñitos tenemos una relación tóxica, y es uno de los grandes deberes pendientes, el educar a la sociedad a entender y a aceptar la muerte, y a celebrarla, sin vida no existiría la muerte.Además es lo único que tenemos garantizado en la vida es que la muerte va a llegar. Como la celebran en México es un acto cultural el cual está lleno de poesía, una carga emocional muy intensa y una forma muy linda de acordarse y de honrar a los que se fueron. También se siente, o al menos así lo siento yo, como una noche mágica en la cual pasan cosas que no son ni de aquí, ni de allí. Entonces a ese amor que ha partido, en el momento de escribir nuestro tema, con ansia le pido que al menos me regale ese único día del año, como si nada hubiese sucedido, un último baile, ella, yo, los vivos y los muertos.