Kanye West ha decidido aplazar el concierto que tenía programado en Marsella, en Francia, en medio de la creciente presión política y social por sus declaraciones antisemitas de los últimos años. La actuación, prevista para el 11 de junio en el Stade Vélodrome, quedará suspendida “hasta nuevo aviso”, según anunció el propio artista en su cuenta de X.

La decisión se produce después de que el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, confirmara que el Gobierno estudiaba fórmulas legales para impedir la entrada del rapero en el país. El anuncio convirtió la cita de Marsella en un problema político de primer nivel y dejó en el aire la continuidad de uno de los conciertos más destacados de la gira europea que Ye había empezado a perfilar para este 2026.

El caso había escalado en Francia durante las últimas semanas. El alcalde de Marsella, Benoît Payan, ya había expresado públicamente su rechazo a la celebración del concierto en la ciudad. Su postura endureció la presión sobre las autoridades nacionales y alimentó el debate sobre si un artista con ese historial de declaraciones debía actuar en un gran recinto francés.

West comunicó el cambio a través de un mensaje en redes sociales en el que aseguró que se trata de una “decisión personal”. En ese texto sostuvo que no quiere arrastrar a sus seguidores a una situación dominada por la polémica y afirmó que está comprometido con corregir sus errores. El tono del comunicado intentó transmitir voluntad de rectificación, aunque llega en un momento en el que su imagen pública sigue muy deteriorada en buena parte de Europa.

Lo sucedido en Francia no es un episodio aislado dentro de la actual situación del artista. En los últimos días, el Reino Unido también adoptó medidas contra él. Las autoridades británicas le prohibieron la entrada al país después de que fuera anunciado como cabeza de cartel de las tres noches del Wireless Festival, previstas para julio. Aquella decisión tuvo un fuerte impacto sobre el evento, varios patrocinadores se retiraron y el festival terminó siendo cancelado.

La concatenación de ambos episodios refleja hasta qué punto la gira europea de Kanye West se encuentra condicionada por el rechazo institucional y empresarial que siguen generando sus declaraciones. Ya no se trata solo de polémicas en redes o críticas de sectores concretos de la opinión pública. El problema afecta directamente a su capacidad para actuar en grandes eventos y para mantener acuerdos con promotores, patrocinadores y administraciones públicas.

El rapero acumula años de mensajes antisemitas que le han costado condenas públicas, rupturas comerciales y una pérdida sostenida de apoyo dentro de la industria cultural. Sin embargo, la situación se agravó especialmente tras varios episodios recientes que consolidaron la percepción de que sus mensajes habían dejado de ser simples provocaciones aisladas.

Entre esos hechos figura la difusión de la canción Heil Hitler y la emisión de un anuncio durante la Super Bowl de 2025 que redirigía a la web de Yeezy, donde se vendían camisetas con esvásticas. Aquellos movimientos provocaron una nueva oleada de indignación y reforzaron la presión sobre instituciones y organizadores para evitar que el artista siguiera ocupando espacios de gran visibilidad pública sin asumir consecuencias.

Posteriormente, West publicó una disculpa por sus comentarios antisemitas en un anuncio en The Wall Street Journal. No obstante, esa rectificación no logró frenar del todo el deterioro de su situación internacional. La reacción de Francia y del Reino Unido demuestra que el problema ya no se limita al plano reputacional, sino que tiene efectos concretos sobre su agenda profesional y su capacidad de moverse por Europa.

El aplazamiento del concierto de Marsella confirma así la fragilidad del regreso de Kanye West a los escenarios europeos. La cita francesa estaba llamada a ser una de las fechas principales de su calendario, pero ha terminado convertida en un nuevo símbolo del aislamiento creciente que afronta el artista. La incógnita ahora es si podrá reprogramar esa actuación o si otros países seguirán el mismo camino que ya han marcado París y Londres.

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