La Fúmiga se retira de los escenarios. Icono de la música valenciana, se va “porque todo se acaba” -como dice el tema con el que anunciaron su despedida- y agradeciendo al público su apoyo incondicional.  “Gracias por hacernos creer en nosotros, con nuestros 2.000 millones de inseguridades al venir de una formación de conservatorio”, emiten en declaraciones a este periódico.

Desde la más profunda humildad, celebran que con ellos “se rompió la barrera de que en el propio País Valencià se acercara mucho público que nunca había consumido música en lengua propia”. Lo consiguieron con melodías bailables y letras que llegaran a todos los públicos porque así, explican, alcanzaban a más gente:“Pero no somos los protagonistas de esta historia, sino un mero vehículo. Y vendrán otros. Gràcies per tant”.

Entrevista a La Fúmiga

PREGUNTA (P): ¿Por qué se va La Fúmiga?

RESPUESTA (R): La pregunta del millón (risas). Es una decisión muy reflexionada y decidida sin marcha atrás, desde 2022. Somos un grupo que no tenía ninguna pretensión de convertirse en lo que se ha convertido, pero al final somos amigos; una familia, y se puso por delante que nuestras vidas pudieran seguir siempre de la mejor manera y que no estuvieran únicamente volcadas en la música.

Nosotros jamás abandonamos nuestros trabajos. Siempre decidimos, de manera consensuada, que la música iba a acompañarnos unos cuantos años. Siempre tuvimos mucho miedo a que todo dependiera de la música, así que lo entendimos como una aventura que tendría su duración. Fue nuestra promesa eterna y la hemos cumplido. Aunque claro que es triste, porque estamos mejor que nunca a nivel interno y externo.

P: ¿Cómo resumirías estos 13 años?

R: El sueño o el mayor regalo que le podía pasar a unos amigos que llevan tocando juntos en su banda de la escuela de música de Alzira desde los diez años. Que esto pasara muchos años después, sin buscarlo, es algo directamente proporcional e inesperado a la felicidad que nos ha generado. Será para siempre nuestro gran recuerdo, miraremos atrás y diremos que la música nos regaló una felicidad que será difícil de olvidar y que seguramente contaremos durante mucho tiempo a todos los que nos pregunten.

P: ¿En qué momento se encuentra la música en valenciano? ¿Creéis que cerráis una etapa?

R: Es la sensación cuando un grupo de masas cesa su actividad. Siempre aparece ese miedo, porque es un sector bastante frágil, más para la música en valenciano, en la que el poder pone palos en las ruedas constantemente.

Y ese miedo crece con gobiernos de derechas, que no disimulan mucho a la hora de intentar invisibilizar nuestra música. Cuando un grupo grande para o desaparece, claro que hay ese temor.

Pero confiamos en la nueva generación que viene desde el País Valencià. Tienen un talento descomunal, creo que en sus primeros años de formación están a un nivel mucho más grande del que estuvimos nosotros u otros compañeros antes. Pienso que el talento y la ilusión termina primando a las trabas que puedan colocar desde arriba.

Lo que sí pedimos a nuestro público, que por suerte es muy masivo y rompió un poco esas barreras, es que sigan apoyando y estando al lado de todos estos proyectos que emergen.

La derecha no disimula a la hora de intentar invisibilizar nuestra música

P: ¿Se puede repetir esta época que habéis capitaneado de algún momento vosotros, Zoo y otras tantas bandas? Dices que hay relevo.

 R: Creo que el paradigma cambió con Zoo porque rompió la barrera de la frontera de País Valencià, Catalunya y demás, y en nuestro caso lo que se rompió fue la barrera de que en el propio País Valencià se acercara mucho público que nunca había consumido música en lengua propia.

Es verdad que las nuevas generaciones están lejos de alcanzar esos pasos, y tendrán que pasar unos años, pero nos tranquiliza el enorme talento de las propuestas emergentes. No así las políticas que se hacen.

Nosotros tuvimos oportunidad de tocar en los conciertos de la fira de juliol en más de una ocasión cuando desde los nuevos gobiernos no se programa música en valenciano, por lo que hay una intencionalidad muy clara de que eso suceda. Es un autoboicot tremendo a lo tuyo, pero supongo que es su estrategia.

Aun así, este sector siempre se ha levantado contra los intentos de invisibilización. Nosotros mismos, que bajamos de los escenarios, pero no abandonamos el activismo. Estaremos ahí echando una mano, utilizando el altavoz que nos pueda quedar para apoyar a todo el que venga.

P: Vinisteis también para esto, ¿os vais con la sensación de haber hecho los deberes?

R: Nos vamos con la sensación de haber hecho muchos más deberes de los que nos habíamos puesto, a nivel musical, social… creo que nadie esperaba lo que ha pasado. Tampoco nosotros. Pero siempre nos gusta decir que la Fúmiga es el más claro ejemplo de una historia colectiva en la que La Fúmiga ha sido un mero vehículo.

Pensamos que mucha parte de la sociedad valenciana se identifica con nosotros. Gente ligada a su cultura popular y a su patrimonio artístico, ligado muy mucho a las bandas y las escuelas de música que impregnan y vertebra el País Valenciá.

(…) Fuimos vehículo, pero jamás nos sentimos los protagonistas. Algo cambió y algo pasó con nosotros, pero solo hemos sido los conductores de ese pequeño autobús hacia una dirección que hasta ahora parecía inalcanzable.

P: Vuestras letras se han caracterizado por contener un alto grado de protesta, pero también por ser muy bailables, festivaleras, fiesteras… Eso os diferencia de otros grupos, digamos, más contundentes. ¿Qué ha pesado más en vuestra música?

R: Para nosotros era esencial que nuestra música fuera popular, que apareciera en lo que hemos crecido, esos días grandes de cada ciudad y pueblo… Esa plaza llena y libre, esas Festes Majors de Catalunya. Era una condición sine qua non porque venimos de eso. Haber hecho tantos conciertos viene de la necesidad que nosotros teníamos de conocer esos sitios.

Estilísticamente siempre hemos hecho esa música como pop mediterráneo, pero con la condición de plasmar el contexto social, político y cultural que desgraciadamente vivimos en el País Valencià; como que siempre tenemos que ir luchando contra viento y marea para proteger lo nuestro y enamorando a la gente que se ve un poco más lejos de eso.  Nosotros siempre hemos pretendido enamorar de otra manera, no desde una letra un poco más contundente, sino con melodías bailables y amables.

Hemos ido improvisándolo y entendiendo que el mensaje tenía que ser así para que llegara a todo el mundo y edades (escuelas, los no valenciano parlantes…). No lo buscamos, sino que nos dimos cuenta a posteriori. Ahí asumimos esa responsabilidad e intentamos aprovecharla hasta el final para cambiar cosas y ciertos paradigmas entorno a los prejuicios construidos adrede por toda la maquinaria…La música valenciana era para perroflautas, como dicen ellos, y queríamos romper con eso.

Queremos que la última gira no tenga nada que envidiar a la de un artista internacional

P: ¿Cómo va a ser esta gira de despedida?

R: Muy emocionante a nivel interno y externo. Es una comunión absoluta entre una banda que no quiere el foco, sino que el foco esté en lo que está pasando abajo: en que la gente se lo esté pasando bien, se vaya con la sensación de haber disfrutado una hora y media…

Hemos dado un salto muy fuerte a nivel show, conceptual, escenográfico y musical. Estamos intentando ir mucho más allá de lo que pensábamos que eran nuestros límites para que el recuerdo que se quede en la gente sea el mejor posible.

Cada día más próximo será una mini despedida y después nos encerraremos para ir todavía más allá y que los últimos conciertos no tengan nada que envidar a algún artista que viene con su gira internacional. Parecerá grandilocuente o de flipados, pero es nuestra intención.

P: Una palabra para:

-Un disco: ‘Tot está per fer’.

-Un concierto: Los 8 de octubre de 2015 y 2025; el primero y el de despedida.

-Una colabo: The Tyets (Covards) y Figa Flawas (Ja Dormiré).

-Un momento de la banda: El actual. Senir que se acaba cuando todavía tenemos ganas de bailar. Ver un horizonte y saber que lo vas a disfrutar hasta el último día me parece bonito.

P: Cuando la gente hable de La Fúmiga, ¿cómo os gustaría que os recordaran?

R: Que cuando recuerden un concierto se olviden de nosotros y recuerden que fueron muy felices ahí, con su gente.

Y a nivel personal, me gustaría que nos recordaran como buena gente, personas que dejaron el corazón y el alma en la música, que es lo que los unió como amigos y les hizo crecer como familia.

P: Un mensaje a estos grupos que están por llegar.

R: Que lo hagan siempre con ilusión, sin grandes pretensiones. Tienen que moverte cosas por dentro y entenderlo como tu pasión y tu curro, porque en la música hoy estás abajo y mañana arriba.

Que pronto llenen ese vacío que dejamos nosotros con otras propuestas, que hay un gran abanico. Ojalá sea pronto y esa gente esté en dos años donde hemos llegado nosotros.

P: ¿Y a la gente que os ha seguido todo este tiempo?

R: Como dice la canción Gràcies per tant. Gracias por hacernos creer en nosotros, con nuestros 2.000 millones de inseguridades al venir de una formación de conservatorio. Jamás creímos que nosotros podríamos llenar festivales, ni estadios… Ni siquiera lo imaginábamos. Que haya pasado, es cosa del público. Gracias por hacernos muy, pero que muy felices.

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