Bea Pelea regresa con Reggaetón Romántico Vol. 3, el proyecto con el que retoma el sonido que definió su carrera y lo lleva a un nuevo lugar. En esta conversación repasa su identidad atravesada por ciudades como Granada, Barcelona o Guatemala, su papel en la primera ola del reguetón en España y el camino recorrido hasta volver a su esencia.

A lo largo de una conversación con Revista Bando, habla de familia, de amistad, de La Zowi y de una escena que ayudó a abrir cuando aún no había referentes. También de esa mezcla entre ternura y crudeza que atraviesa su música y que ahora se materializa en un disco que no solo continúa una saga clave, sino que reafirma su lugar dentro del género.

Pregunta: Madre salmantina, padre gallego y tú malagueña. Además vives en Granada, BArcelona, México y Guatemala. ¿De dónde es Bea Pelea?

Respuesta: Aunque lleve mucho tiempo viviendo en Barcelona, yo me siento granadina. Granada es una ciudad muy magnética, muy especial, muy bonita, muy inspiradora. Creo que por eso también salen tantos artistas de allí. A nivel personal me ha influido mucho. De hecho, a veces necesito volver para reconectar con mi identidad. Aunque sea una identidad mezclada, ese lugar forma parte de mi personalidad y también de mi arte.

P: ¿Cómo te han marcado todos estos lugares en tu vida?

R: Creo que lo que más me ha influido es tener la mente más abierta. Siento que no me cuesta moverme entre distintos lugares o contextos, que no soy cerrada. Haber vivido en sitios diferentes y haber estado en contacto con distintas culturas me ha hecho así. A la hora de hacer música, por ejemplo, experimento sin sentir que estoy fuera de lugar o apropiándome de algo. Todo eso me da libertad. Me ha ayudado tanto a nivel personal, porque tengo menos prejuicios, como a nivel creativo, a la hora de probar sonidos o de escribir desde distintas perspectivas.

P: Te he escuchado hablar sobre lo increíble que fue la experiencia en Guatemala.

R: Sí. Vivimos una época en una zona con comunidades indígenas y también con garífunas, que son afrodescendientes y están cerca de Belice. Fue una experiencia muy potente. Además, mi madre es escritora e hizo allí un documental sobre la medicina maya cuando estábamos con comunidades indígenas. Después escribió también un libro sobre los garífunas, sobre su vida y sus costumbres. A veces pienso que todo aquello fue casi como un sueño. Fue muy guay y, sobre todo, muy enriquecedor. Hay gente que cree que cambiar tanto de sitio puede ser complicado para un niño, pero en mi caso fue todo lo contrario. Me fui con mi madre y mi hermana y vivimos cosas muy especiales, muy de mujeres, que me han marcado mucho.

P: Has formado parte de una generación de artistas que revolucionan el panorama musical en España. Kefta Boys, El Mini, Pxxr Gvng... También mujeres como Ms Nina, La Zowie, Bad Gyal, LA Favi...

R: Lo he vivido desde dentro. Kefta Boys empezaron en Granada, aunque también estaban entre Granada y Londres, porque Fernando vivía allí cuando empezaron a cantar. Luego, después de esa primera etapa más cruda, cuando empezamos a cantar nosotras, todo eso ya pasó en Barcelona. Ese momento fue muy importante. Se creó una escena muy potente allí. Quizá ahora no está tan presente, pero en aquel momento Barcelona fue clave. Estábamos todos ahí.

P: Con La Zowie te une una amistad especial.

R: Ha sido muy importante, la verdad. A veces parece casi un sueño nuestra relación. Su madre era editora, la mía escritora; su padre guitarrista y el mío cantante. Siempre decimos que nos conocíamos antes de nacer. De hecho, mi madre y su padre fueron pareja en su momento. Se conocieron en París, así que hay toda una historia detrás que hace que sintamos que estamos conectadas desde siempre, como si estuviéramos destinadas a ser amigas. Es una persona clave en mi vida y también en nuestra carrera. Hemos compartido muchos momentos y ahora, además, vamos a sacar un tema juntas dentro de nada.

P: Tienes un tema, Cuando estamos juntas, en el que analizas a tu grupo de amigas.

R: La amistad es muy importante para mi. Al final, mi familia somos mi madre, mi hermana y yo. Mi padre está, pero mi madre ha sido quien ha llevado todo, como madre soltera, y tampoco tengo una familia muy grande. Por eso, mis amigos son totalmente mi familia. Es algo fundamental en mi vida.

P: Llevas una década de carrera. ¿Crees que has cambiado mucho en estos años?

R: Creo que he mejorado. He pasado por distintas etapas. Al principio todo fue muy orgánico, muy natural, sin planearlo demasiado. Luego hubo una fase en la que empecé a gestionar mi propia carrera y eso hizo que dejara un poco de lado la música. No tenía tiempo para crear, estaba más centrada en esa otra parte. En ese momento sentí que la música me había dado mucho más a mí de lo que yo le había dado a ella. Después entré en otra etapa en la que lo único que quería era crear, ir al estudio y centrarme en eso. Y ahora me siento más preparada, con las ideas más claras.

P: Lanzas Reggaetón Romántico Volumen 3. ¿Qué recuerdas del primero?

R: Fue el proyecto que marcó mi carrera, el que me definió como artista y el que me puso un poco en el mapa. Para mí es de lo más importante que he hecho. Después de esa etapa de la que hablábamos, en la que quise ir más al estudio y experimentar con otros sonidos, también tuve un momento de cierto rechazo hacia el reggaetón. Para mí siempre había sido algo muy mío, muy especial, en una época en la que a casi nadie le gustaba tanto como ahora. No estaba tan presente. Pero llegó un punto en el que todo era reggaetón, se volvió pop, todo el mundo hacía reggaetón, y sentí que había perdido un poco la gracia. Además, muchas veces no sonaba como a mí me gustaba. Por eso me alejé y me puse a probar otras cosas. Ahora siento que he vuelto a mi esencia. Me apetecía volver a hacer reggaetón, volver al reggaetón romántico, que es lo que realmente hago, porque mis letras tienen ese enfoque, aunque también haya partes más explícitas.

P: Juegas bastante con la ternura y el sexo explícito, dos términos, a priori, antitéticos.

R: En principio, lo son. El amor… ¿qué es? Pues eso, sexo. Es una parte súper importante. Pero me interesa esa mezcla entre la ternura y lo sucio. A mí me gusta combinar esas dos cosas. Al final es un reflejo de cómo soy yo: tierna, pero también un poco guarrilla. Un poco de todo, de aquí y de allá. Y por eso me sale así de forma natural.

P: ¿Hay feminismo en tu música?

R: Claro, está implícito. Al final soy una mujer y hago lo que me sale del coño. Y eso también tiene que ver con que no teníamos tantos referentes. Era un poco tirarnos a la piscina, hacerlo a lo loco. Yo quería contar mi movida desde mi lugar y expresarlo como me saliera. Y lo más importante es eso, abrir camino sin tener referencias claras. Incluso mis fallos, entre comillas, son aciertos, porque estoy haciendo algo nuevo. Es parte del proceso, del camino.

P: En el disco sale Metrika con la que haces Tanga de agua. Sin duda, una artista con éxito a la que habéis inspirado.

R: A veces lo pienso y digo: “joder, qué guay”. Ya hay una segunda, incluso casi tercera generación de chicas que están haciendo esto. Y está bien ver que estuvimos ahí al principio, que se empezó a abrir un camino. Eso es lo bonito.

P: ¿Qué expectativas tienes para el futuro?

R: Estamos cerrando fechas y me tienen bastante liada. Vamos a volver a Brasil, donde ya estuve, y también a México, que hace tiempo que no voy y donde tengo mucho público. Me encanta y tengo muchas ganas de volver. También estamos viendo Chile, donde hay bastante gente que me escucha, y Medellín, que aún no conozco. Solo he ido a Bogotá a cantar una vez, pero todo el mundo dice que Medellín está increíble. En España vamos a hacer Barcelona, lo presentaremos en Razzmatazz, y también Madrid, aunque todavía no puedo decir mucho más.