Revista Bando nace como una proclama. Un bando en su sentido más antiguo: edicto, pregón, comunicado público. Lo que aquí se dice se anuncia con autoridad, con el eco de un mandato. No hablamos desde la neutralidad aséptica, sino desde la certeza de que la cultura es política, callejera y popular. 

Nuestro nombre no es casual. Bando es palabra de triple filo. En el trap estadounidense, el bando house es la casa abandonada donde todo comienza: el lugar de creación, resistencia y supervivencia. El lugar donde se esconden los márgenes y emerge la ostencación desde el abandono. Fuera de la ley y contra la autoridad. En la cultura popular española, el bando es la voz que se lanza al pueblo para ser escuchada. También sabemos perfectamente cuál es nuestro bando y ahí resistiremos hasta las últimas consecuencias. Nos apropiamos de todos los sentidos para declararlo alto y claro: esta revista es un edicto cultural que surge desde lo underground para hacerse universal

Nuestro emblema es una trap house rosa, inspirada en Pretty Girls Like Trap Music de 2 Chainz y en el legendario tema Bando de Migos. Una casa convertida en símbolo: frágil y resistente a la vez, deteriorada pero viva, con las paredes llenas de historias. En ella caben la música, el arte, la literatura, el cine, el grafiti, la política cultural y las voces que no se escuchan en otros lugares. Trappin' out the house wit' the boards on the windows

Revista Bando es un espacio independiente dentro de El Plural, un medio de izquierdas, progresista y consciente de que la cultura no es un lujo elitista, sino una herramienta de transformación. Nos mueve lo urbano, lo popular, lo colectivo. Hablamos desde los barrios, desde las salas de conciertos, desde las calles y desde las redes, pero también desde la memoria y la tradición cultural que nos precede.

Aquí no importan raza, género ni religión. Importa la voz, la creación, la verdad y la potencia de lo que nace desde abajo. Somos un medio abierto a todas las disciplinas artísticas, con el foco puesto en lo popular. Queremos construir un archivo vivo de lo que ocurre en la cultura contemporánea, sin concesiones al postureo vacío, pero con la convicción de que todo lo que vibra en la calle merece un espacio serio y sólido.

Este es nuestro pregón, nuestro comunicado, nuestro bando.
Una revista cultural, underground y popular.
Una trinchera rosa en la que lo que decimos no es solo opinión: es mandato.