En septiembre de 1919 se perdió el rastro del Valbanera, un barco a vapor que cubría la ruta regular entre España y Cuba. Tras hacer escala en Santiago de Cuba, donde desembarcó la mitad del pasaje, el buque siguió viaje hasta La Habana. Nunca llegó a puerto. Un huracán lo sorprendió y el pecio descansa en el fondo del mar desde entonces, frente a las costas de Florida. Se convirtió en la tumba de 488 personas que habían cruzado el océano cargados de sueños en busca de un futuro mejor.
Debe su nombre a la patrona de La Rioja, la Virgen de la Valvanera, aunque con un error ortográfico, posiblemente debido a su construcción en Escocia. Pasó a la historia como el 'Titanic de los pobres', en alusión al célebre transatlántico británico, hundido siete años antes. A bordo había pasajes de primera —divididos entre lujo y preferente—, de segunda, de tercera y para emigrantes. Estos últimos viajaban hacinados, sin camarotes, y pagaban 75 pesetas por un billete que suponía un enorme sacrificio económico, muy lejos de las 1.250 pesetas que costaba viajar en primera clase. Todos, sin embargo, compartían el mismo destino y la misma ilusión de empezar una nueva vida al otro lado del océano.
En ese barco viajaban personas que querían una vida mejor y se hundieron en el mar. Que el pecio siga allí es una manera de recordar que la historia siempre está presente
"En ese barco viajaban personas que querían una vida mejor y se hundieron en el mar. Es terrible, pero que el pecio siga allí, en cierta manera, es bueno porque lo podemos recordar, es una manera de saber que la historia siempre está presente, la sepamos o no", asegura en una entrevista para ElPlural la periodista ganadora de un Pulitzer Mirta Ojito (La Habana, 1964), que debuta en la ficción con el libro 'La memoria de las olas' (Espasa), inspirado en este episodio trágico de la emigración española.
La novela transcurre en dos tiempos: 1919 y un siglo después, en 2019, cuando la protagonista Mara Denis llega a Canarias para cubrir el naufragio de una patera en la isla de La Palma. Aunque es un relato de ficción, hay mucho de Mirta Ojito en él. Como sus personajes, ella conoce de primera mano el desarraigo de abandonar tu tierra en un viaje sin retorno. Además, durante años, como periodista, contó con una sensibilidad enorme las historias de muchos migrantes que habían dejado atrás su hogar en busca de una oportunidad.
Justo el día en que terminé de escribir la novela estalló el volcán en la isla de la Palma
Mirta Ojito ©Marcelo A. Villar
Nos encontramos con ella en la librería 'La Mistral', rodeadas de la magia de los libros y la literatura. Ella misma nos confiesa que, aunque no ha pretendido seguir la senda del realismo mágico, está convencida de que, en términos generales, la vida está rodeada de magia y ha vivido sucesos extraordinarios en relación a este proyecto. "Justo el día en que terminé de escribir la novela estalló el volcán en la isla de la Palma", asegura, y además fue muy cerca de donde sitúa parte de la historia, en El Paso.
Hablamos también de periodismo y de su relación con la literatura. "En mis crónicas me fijaba mucho en el entorno, trataba de reportar con los cinco sentidos, qué se huele, qué colores veo, cuántos escalones hay para poner a la gente en un sitio, la escena. Son elementos robados a la literatura", comenta. En su incursión en la ficción ha sido al revés, ha robado elementos del periodismo, algo que, confiesa, le ha facilitado la escritura.
Entrevista con Mirta Ojito: ¿Cómo era posible que supiera tanto del Titanic y nada de la tragedia del Valbanera? Empecé a investigar y ahí nació la novela
P.- ¿Cómo surge esta novela, que no es autobiográfica pero sí hay en ella mucho de ti?
R.- Hay personas que al leerlo, aún sin saber de mi biografía, les parece mentira que no sea verdad. Una de las protagonistas es viuda y una conocida de EEUU, que perdió a su marido, como Mara, dio por hecho que era yo. Me dijo, 'Por eso tú y yo nos entendemos tan bien, porque tú también enviudaste'. No es así, pero se lee de esa manera, sintiendo muy cerca a los personajes.
Con Mara comparto el interés por el lado humano de las historias, más que por el periodismo político o de datos
P.- Da la sensación de que hablas en primera persona a través de Mara Denis.
R.- Es como si los márgenes desapareciesen y todo se cruza. La novela surge porque encontré en 2006, paseando por Cayo Hueso, un libro titulado 'El misterio del Valbanera', Así conocí esta tragedia en la que murieron 488 personas, la mayoría inmigrantes que iban hacia las Américas. en 1919. ¿Cómo es posible que supiera tanto del Titanic y no de este otro naufragio? Empecé a indagar y tuve una visión: una mujer pelirroja con un vestido malva corriendo por los pasillos de un barco buscando a su hija, a su bebé. Yo sabía que no era un personaje real, aunque pudo haberlo sido. y me dediqué a tejer su historia.
Al final no es tanta ficción porque tiene mucho de la historia de mi madre, de la de mi abuela paterna, que también se llamaba Catalina Quintana, como la protagonista del pasado. A Mara Denis, le he dado muchísimo, por ejemplo, el apellido de mi abuela materna, también mis supersticiones, mis miedos, sobre todo, el miedo al mar, mis dolores de espalda, la maternidad, -ella tiene un hijo que aúna cosas de mis tres hijos, los tres varones-, y mi propia historia: ella sale de Cuba en un barco en el año 79, yo al año siguiente y las dos somos periodistas. Con ella comparto el interés por el lado humano de las historias que cuenta, más que el periodismo político o de datos.
La información es cara y el buen periodismo cuesta dinero
P.- Formaste parte de un equipo que ganó el premio Pulitzer por una serie de reportajes sobre el racismo
R.- Así es. Publicamos en 'The New York Times' una serie con 15 historias sobre el racismo en EEUU, se dedicaron muchos recursos, mucho tiempo y mucha paciencia. Pero quedó muy bien.
P.- ¿Sigue siendo posible hoy en día desarrollar una gran investigación, con reportajes sociales de esas características?
R.- Sí, claro. Pasa todo el tiempo en las grandes cadenas de televisión y diarios. En aquel momento fue por el tema racial, pero se han hecho investigaciones de todo tipo de cosas y se seguirán haciendo mientras haya lectores dispuestos a pagarlo. La información es cara y el buen periodismo cuesta dinero.
La novela me ha impulsado a buscar el pasado de mi familia en Canarias
P.- Decías antes que no es una historia autobiográfica, pero sí tiene mucho de ti. Tanto, que en estos días has descubierto que podrías tener antepasados en Canarias.
R.- No lo tengo confirmado, estoy en el proceso. A partir de esa ficción, me he propuesto hacer lo mismo que mi personaje, Mara Denis, y tratar de encontrar a mi familia en Canarias. Tengo el nombre de un bisabuelo: Antonio Quintana Tejera. La novela me ha impulsado a encontrar el pasado de mi familia en estas tierras.
Curiosamente, justo el día en que terminé de escribir la novela estalló el volcán en la Isla de la Palma. Fue increíble. Casi no pude dormir ese día. Fue una coincidencia tremenda, además estalló muy cerca de donde yo sitúo la novela, en El Paso.
Visité Canarias por primera vez en enero de 2025, fui a La Palma y Tenerife, que son los lugares que aparecen en la novela. Ahora he estado en Las Palmas de Gran Canaria. Me he enamorado de las islas y entiendo que las llamen las Islas Afortunadas y la Isla Bonita en el caso de La Palma. Son muy especiales.
La vida está llena de magia. No sé si los escritores tenemos un ojo especial para verla, pero no quiero perder nunca esa sensibilidad
P.- El libro es muy real, pero tiene un cierto toque de realismo mágico. ¿Es intencionado?
R.- Eso me han dicho, pero no he pretendido caer en ninguna escuela literaria. Sí creo que la vida está llena de magia en términos generales y con este proyecto me han sucedido cosas que parecen magia. No sé si los escritores tenemos un ojo especial para verlo o para sentirlo, pero no quiero nunca perder esa sensibilidad.
Por ejemplo, lo del volcán, no tiene por qué haber un significado profundo en esa coincidencia, pero si estás en ese momento creativo, escribiendo una novela, tienes la piel lista para sentir las cosas de una manera diferente. Todo lo que me pasaba lo conectaba con el libro y por eso creo que se reflejan esos momentos mágicos que verdaderamente me pasaron.
Además de mis tres hijos, ese matrimonio me regaló a España
P.- Canarias se metió en tu vida.
R.- España ya llevaba en mi vida años, pero sí, ciertamente Canaria se metió en mi vida y también las historias de mis antepasados. Santander también aparece en la novela, una ciudad muy vinculada a mi vida ya que mi exmarido nació allí, aunque luego emigró a Cuba. Desde 1998 veníamos todos los veranos y cuando me divorcié seguí haciéndolo. Además de mis tres hijos, ese matrimonio me regaló a España, en concreto Santander.
P.- ¿Vas a seguir con la literatura?
R.- Tengo un trabajo a tiempo completo que demanda mucho, pero me encantaría. Lo que más me cuesta es encontrar tiempo y aprovecho los fines de semana, las noches, las vacaciones... Tengo medio cocinada otra historia, pero todavía no he llegado a ese momento en que la novela te lleva sola y no lo puedes dejar.
Cuando escribes ficción no tienes por qué ser rígido con el plan preconcebido; si te dejas llevar, es muy sabroso
P.- Muchos escritores comparten ese comentario, de que los personajes tienen vida propia. ¿Realmente es así?
R.-. Estás diciendo lo mismo que yo he dicho cuando he entrevistado a un escritor. Cada vez que comentaba que sus personajes querían ir por ahí, yo decía: 'No puede ser, si tú eres quien los ha creado, eres la jefa'. Ahora me doy cuenta de lo que querían decir. No es que el personaje tenga vida propia, eres tú: de pronto te viene una idea a la cabeza y la coges. Cuando escribes ficción no tienes por qué ser rígido con el plan preconcebido, si te dejas llevar, es muy sabroso, la verdad.
Más que escritora soy lectora
P.- ¿Cuáles son tus referentes literarios?
R.- Tengo referentes literarios desde los cinco años, cuando leí mi primer libro sola titulado 'Había una vez', que me regaló mi tío y mi padrino. Más que escritora soy lectora y me costaría mucho trabajo mencionar a unos pocos, tendría que hacer una lista.
Pero sí te puedo decir que hay autores especiales. María Dueñas, por ejemplo, es un punto y aparte, tiene un rigor enorme en sus investigaciones históricas, pero se lee como una novela. Estoy segura de que ella tiene muchísima información dentro para dar esa sensación de verosimilitud. Eso te permite escribir con autoridad y así se siente al leer sus libros.
P.- ¿Algo que estés leyendo ahora que nos puedas recomendar?
R.- Acabo de terminar un libro que fue publicado en 1987, 'Crossing to safety' ('En un lugar seguro'), de Wallace Stegner, es un autor estadounidense al que no conocía y me ha encantado
Ahora, en este viaje, estoy leyendo 'The drowned', de John Banville, es una novela de misterio muy interesante.
P.- ¿Algo más que alegar?
R.- Hay una cuestión por la que casi nadie pregunta y es sobre el barco. Se hundió entre Cuba y Cayo Hueso, una de las ciudades del archipiélago de los Cayos de Florida, un lugar mítico porque allí vivió Ernest Hemingway en los años 30, en una casa colonial hoy convertida en museo donde escribió gran parte de su obra. Escribió un cuento sobre el barco, que sigue allí cerca y se puede ver. Se lo comenté a un amigo periodista que está haciendo un programa de televisión sobre buceo y los secretos del mar y alquiló un barco. Encontró el Valbanera y grabó un vídeo maravilloso. Queda poco de él, pero como no está a mucha profundidad, se ve su sombra, como si fuera una ballena grande.
Fue muy emocionante ver la historia ahí, casi al alcance de la mano
Yo le acompañé en la expedición, pero no bajé porque, como Mara, tengo miedo al mar. Fue muy emocionante ver la historia ahí, casi al alcance de la mano. En ese barco viajaban personas que querían una vida mejor y se hundieron en el mar. Es terrible, pero que el pecio siga allí, en cierta manera, es bueno porque lo podemos recordar, es una manera de saber que la historia siempre está presente, la sepamos o no.
El trágico final del Valbanera
Los restos del Valbanera resposan a 12 metros de profundidad, en un banco de arena frente a los Cayos de Florida. Nadie de los que estaban a bordo logró sobrevivir: las 488 personas que viajaban en el buque, incluidos los miembros de la tripulación, perdieron la vida. Los botes salvavidas no se movieron de su sitio y el naufragio, que es el mayor de la marina mercante española, sigue rodeado de misterio.
El viaje anterior del buque estuvo rodeado de polémica ya que había transportado desde La Habana a España a pasajeros enfermos de gripe, superando ampliamente el límite de su capacidad. El capitán y el médico de a bordo fueron destituidos y se nombró a un nuevo capitán que zarpó de Barcelona el 10 de asgosto de 2019 rumbo a Las Antillas con escala en Canarias. A bordo iban 1.142 pasajeros y 88 tripulantes. El 5 de septiembre llegó a Santiago de Cuba, donde desembarcaron 742 pasajeros. Fue la última vez tocó tierra firme. En su trayecto hacia La Habana le sorprendió un huracán, paradójicamente, el único que hubo ese año.
Tras la independencia de Cuba, el país quedó devastado y necesitaba mano de obra para impulsar su recuperación. Entre 1902 y 1931, según registros oficiales cubanos, la isla recibió un total de 1.279.063 inmigrantes, de los cuales 774.123 fueron españoles. Cuba y Argentina fueron los principales destinos de los cerca de 4 millones de españoles que emigraron durante el primer tercio del siglo XX.
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