Pocos fenómenos editoriales contemporáneos han alcanzado una dimensión comparable a la de ‘La Sombra del Viento’. Es la novela en español, por detrás del Quijote, que más ejemplares ha vendido: 50 millones, que, a una media de 2,3 lectores por libro, equivaldrían a unos 115 millones de lectores. La leyenda comenzó hace 25 años, de la mano de un escritor tímido que solo quería homenajear al mundo del libro. Su voz ha traspasado fronteras e interpelado a varias generaciones (y lo sigue haciendo).
Esta semana, editorial Planeta ha reunido a algunos de sus amigos más cercanos y a varias decenas de periodistas culturales para celebrar este aniversario en el Ateneo de Barcelona, uno de los escenarios que aparece en la novela de Carlos Ruiz Zafón (Barcelona, 1964-Los Ángeles, 2020). La impresionante biblioteca de este edificio gótico de Barcelona era frecuentada por Daniel Sempere y Fermín Romero de Torres, en busca de información sobre el enigmático Julián Carax.
Este viaje conmemorativo se inició en la pasada Feria Internacional del Libro en Guadalajara (México), donde Barcelona fue la ciudad invitada. Planeta montó allí el Cementerio de los Libros Olvidados en homenaje al autor, que fue visitado por unos 20.000 lectores. “Su cara de asombro explica mucho mejor el éxito de ‘La Sombra del Viento’ que esas cifras increíbles que se continúan produciendo”, explicó Emili Rosales, editor de Carlos y una de las personas que le ha acompañado en todos estos años.
¿Qué recuerdas de la primera vez que leíste 'La Sombra del Viento'?
Le preguntamos por sus recuerdos de la primera vez que leyó el libro. Para él, y seguramente para muchos otros lectores, hay dos cosas que deslumbran automáticamente: un niño que llora no porque haya perdido a su madre, sino porque no puede recordar su rostro, y la segunda, un padre que, para consolarlo, lo lleva a conocer el Cementerio de los Libros Olvidados, que es una biblioteca infinita, el lugar donde los libros nunca mueren. “Ese es el sueño de cualquier editor y también de cualquier lector. La primera sensación es muy emotiva e impregna todo el relato y el de las cuatro novelas de la serie, y la otra es quizá más conceptual, pero fascinante”. Ese cementerio, añade, “no solo es refugio de los libros, también de la memoria y la sensibilidad”.
Rosales fue la persona que en septiembre del año 2000 llamó a Zafón a Los Ángeles, en plena madrugada, para decirle que Planeta quería publicar ‘La Sombra del Viento’, que había presentado al Premio Fernando Lara de ese año. No ganó, pero recibió la mejor carta de recomendación posible, la de un entusiasmado Terenci Moix, miembro del jurado, que vio en el enorme potencial de la novela. Se publicaría al año siguiente, con una de las fotografías más icónicas de Francesc Català-Roca en la portada, en la que se ve a un padre y a su hijo caminando por una avenida de la Barcelona de los años 50, una imagen que retrata a la perfección las brumas, misterio y melancolía de la novela.
Entre los primeros lectores que atrapó 'La Sombra del Viento' están el periodista cultural de ABC Sergi Doria, que ha reeditado este año una versión ampliada de su libro ‘La Barcelona de Carlos Ruiz-Zafón. Una guía’.
Lo mismo le ocurrió al periodista y escritor Sergio Vila-Sanjuán: “El libro me dejó estupefacto, no había ninguno igual en el panorama literario español, era de lo más renovador e interesante que había visto”. Este último llegó a convertirse en gran amigo del escritor, tanto como para dar nombre a uno de los personajes de su última novela, ‘El laberinto de los espíritus’. “Sale hasta mi hijo, o sea, que al final quedó un poco una huella mía en la obra de Carlos”, ironiza con cariño. Para él ha sido un “privilegio” haber visto cómo se desplegaba la carrera literaria de un hombre como él.
No solo Vila-Sanjuán y su hijo: también Emili Rosales, Sergi Doria, Jesús Badenes, Carlos Revés, Antonia Kerrigan —su agente en España, fallecida en 2023— y Laura Franch, directora de Comunicación de Planeta, también aparecen en las páginas de Zafón, un gesto con el que quiso homenajear a los amigos que lo acompañaron en su enorme gesta.
Un sabio tímido, de perfil renacentista con un sentido del humor increíble
Carlos tenía el talento, desde luego, pero sin el músculo de una editorial como Planeta, posiblemente hoy no estaríamos hablando de su legado literario. Laura Franch no solo consiguió extender el fenómeno, fue también una de las primeras lectoras del libro, antes de poder conocerle personalmente: “Me encantó”.
No había vuelto a releer la novela hasta este año, hace apenas un mes, para descubrir que el que después se convirtió en un gran amigo está en todos los personajes, no solo en Daniel o Fermín. “Está en todos los personajes y describe anécdotas que son parte de su vida, por ejemplo, la agencia publicitaria donde él empezó a trabajar es la casa de Carax… La lectura ahora ha sido totalmente distinta y me ha emocionado porque es como verle a él”. Lo describe como un “sabio tímido, de un perfil renacentista, muy inteligente, listo, sensible y con un sentido del humor increíble, por mucho que pueda sorprender, se pasaba el día haciendo bromas, absolutamente de todo”.
Imagen de archivo de la presentación de 'El Sueño del Ángel' en Barcelona ©Arduino Vannucchi / Planeta
“Recuerdo el día en que Carlos lloró de emoción en el Liceo, para un barcelonés melómano como él es un lugar importantísimo. Habíamos instalado en el escenario el Cementerio de los Libros Olvidados, sonaba la música que él mismo había compuesto y justo antes de la presentación, con el teatro vacío solo para él, abrimos el telón con la música a todo volumen y se emocionó. Entonces sale en él Fermín: ‘Ves cómo soy un perro pachón que lloro’. Es un recuerdo inolvidable”.
Joschka Fisher, el ministro atrapado por el universo Zafón
‘La Sombra del Viento’ está traducida a 53 idiomas, pero el primer país al que llegó fue a Alemania, donde el entonces ministro de Exteriores, Joschka Fisher, le hizo una campaña completamente inesperada. En un programa cultural de la televisión donde se hablaba de libros, cada invitado tenía que elegir uno y él llevó el de Zafón. “Habló con tanta pasión de la novela, como uno de esos libros que te hacen olvidar la noche, que al día siguiente todos los ejemplares estaban agotados y se publicaron grandes reseñas en todas partes”, asegura Hans Jürgen Balmes, su editor alemán.
Siento una envidia tremenda por todos los que ahora puedan leerlo por primera vez
Para Nelleke Geel, la editora en Países Bajos, descubrirlo fue una fiesta. “Siento una envidia tremenda por todos los que ahora puedan leerlo por primera vez”, asegura, convencida de que la novela continuará vigente los próximos 25 años.
Lucía Graves, la traductora de la novela al inglés y figura clave en su proyección en el mundo anglosajón, describe el libro como un “clásico moderno”. Además de destacar a “Fermín, Carax y toda la banda”, que es como Carlos se refería a ellos, como si fueran amigos suyos, destaca el protagonismo de Barcelona apelando a un comentario de Fermín a Daniel, al final de libro: “Esta ciudad es bruja, sabe usted, Daniel. Se le mete a uno en la piel y le roba el alma sin que uno se dé ni cuenta”.
Barcelona, su barrio gótico, los palacetes del barrio alto, el Cementerio de los Libros Olvidados y todo el universo de ‘La Sombra del Viento’ nos han robado el alma a todos. En mi caso, fue tanto el impacto cuando leí por primera vez la novela en ese mágico 2001, que no he querido volver a ella por si perdía el encanto. Tengo esperando la última edición, la dirigida a la Generación Z con los cantos tintados. Con tanta emoción vivida en este homenaje y experiencias compartidas, creo que voy a renunciar a ese recuerdo del pasado para volver a vivirlo y, seguro, disfrutarlo. Será otra experiencia y otra mirada, pero estoy convencida de que me atrapará de nuevo.
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