La escena es corta, casi mínima: un saludo al público y, de repente, una duda lanzada con total naturalidad. ¿Por qué Bad Gyal no es bisexual? Así, sin rodeos, con ese tono entre broma cómplice y provocación juguetona que define buena parte del personaje público de la dominicana. En su intervención, Tokischa insiste en la idea, llama a la cantante catalana por su nombre real -Alba- y remata con una invitación directa a “bisexualizarse” ya, recordando que estamos en pleno 2026.
No hay manifiesto, no hay discurso complejo ni lectura trascendental. Solo humor, descaro y ese talento especial para decir en alto lo que nadie esperaba escuchar en ese momento exacto. Y, aun así, el resultado es el de siempre: redes encendidas, fans comentando cada palabra y el clip circulando a velocidad de meme.
Tokischa domina un registro muy concreto dentro del pop: el de la espontaneidad cuidadosamente caótica. Su estilo mezcla irreverencia caribeña y una habilidad casi matemática para detectar qué frase puede convertirse en viral.
La pregunta sobre la bisexualidad de Bad Gyal entra de lleno en esa tradición. No busca ofender ni abrir debates filosóficos; funciona más bien como una travesura pública, una especie de chiste lanzado con micrófono abierto. El humor está en la insistencia, en el dramatismo fingido, en ese “¿cuándo?” repetido como si se tratara de una urgencia mundial… cuando en realidad es puro teatro pop.
Y ese teatro, claro, es exactamente lo que engancha.
Bad Gyal, musa involuntaria del momento
Para que un momento viral funcione necesita dos ingredientes: quien lanza la frase y quien la recibe. En este caso, Bad Gyal encaja perfecto como contrapunto silencioso.
La catalana lleva años cultivando una imagen entre misteriosa y segura, con una estética que juega con la sensualidad, la actitud cool y cierta distancia emocional. Precisamente por eso, la pregunta directa de Tokischa resulta tan efectiva: rompe la burbuja de glamour con una familiaridad casi de amiga que te pincha en una fiesta.
Parte del encanto está en que nada suena ensayado. Incluso si lo estuviera, la ilusión de improvisación es perfecta. Tokischa habla como quien comenta algo entre amigas, sin solemnidad ni cálculo visible.
Quizá la lección más clara de todo esto sea que el pop también necesita ligereza. No todo tiene que ser profundo, simbólico o trascendental. A veces basta con algo tan sencillo como una ocurrencia graciosa en el momento adecuado.
Tokischa no está dando una conferencia: está jugando. Y en ese juego convierte unos segundos de vídeo en conversación global.
Mientras tanto, Bad Gyal sigue en su sitio, elegante, silenciosa, convertida sin quererlo en protagonista del chiste más comentado del día.
Y si mañana alguien vuelve a preguntarse por qué Bad Gyal no es bisexual, probablemente no busque una respuesta seria. Solo otra buena excusa para reír… y darle al botón de compartir.