El eclipse solar total de este 12 de agosto convierte a España en uno de los lugares privilegiados para observar un fenómeno que no se contemplaba con estas características desde la Península Ibérica desde 1912. Pero mucho antes de esta cita astronómica, los eclipses ya habían encontrado un lugar destacado en la literatura, el cine, la música y la pintura.

La desaparición momentánea del Sol ha servido como recurso narrativo para autores tan diferentes como Stephen King, Mark Twain o Virginia Woolf y aparece vinculada a algunas de las obras más reconocibles de Stanley Kubrick, Pink Floyd o David Bowie.

De Tintín a Stephen King: el eclipse como recurso literario

Mark Twain utilizó un eclipse como elemento fundamental de Un yanqui en la corte del rey Arturo. Su protagonista, conocedor de que se producirá el fenómeno astronómico, consigue evitar su ejecución haciendo creer que tiene capacidad para controlar el Sol.

Una idea similar aparece en El templo del Sol, de Hergé. Tintín utiliza sus conocimientos sobre un eclipse para evitar que él y sus compañeros sean sacrificados.

Stephen King llevó el fenómeno a un terreno mucho más oscuro. En Dolores Claiborne, la protagonista aprovecha la oscuridad y la confusión provocadas por el eclipse solar de 1963 para matar a su marido maltratador. Ese mismo acontecimiento conecta la novela con El juego de Gerald, publicada también por King.

Virginia Woolf dejó constancia de su experiencia observando el eclipse de 1927 en Yorkshire y posteriormente abordó el fenómeno en El sol y los peces. Décadas después, Annie Dillard narró en Eclipse Total su viaje para contemplar el eclipse de febrero de 1979 desde el estado de Washington.

Kubrick, los vampiros y los eclipses en el cine

El cine también ha recurrido repetidamente a estas alineaciones astronómicas. En 2001: Una odisea del espacio (1968), Stanley Kubrick convirtió las alineaciones entre cuerpos celestes en una de las imágenes recurrentes de la película, vinculadas a momentos decisivos de su relato sobre la evolución humana.

Ya en el siglo XXI, el eclipse aparece como elemento narrativo en producciones como Héroes y en La cepa, la novela de Guillermo del Toro y Chuck Hogan, donde la oscuridad provocada por el fenómeno facilita la llegada de una amenaza vampírica.

Del Toro también recurrió a la iconografía vinculada a los eclipses en el universo cinematográfico de Hellboy.

Pink Floyd, Bonnie Tyler y David Bowie miraron al Sol

La música popular ofrece algunos de los ejemplos más conocidos. Bonnie Tyler convirtió Total Eclipse of the Heart en uno de los grandes éxitos de los años 80, mientras Carly Simon incluyó en You're So Vain una referencia a viajar para contemplar un eclipse total de Sol.

Pink Floyd fue todavía más lejos. The Dark Side of the Moon, publicado en 1973, termina con Eclipse, canción que además proporcionó al álbum una de sus imágenes conceptuales más reconocibles: la relación entre luz y oscuridad.

Décadas después, David Bowie utilizó una estrella negra y distintas imágenes astronómicas en torno a Blackstar, su último álbum de estudio publicado en vida.

De Rubens a Frida Kahlo: los eclipses también llegaron a la pintura

La representación de los eclipses cuenta igualmente con siglos de historia en las artes plásticas. Cosmas Damian Asam plasmó la corona solar en La visión de San Benito después de haber presenciado el eclipse total de 1706.

En el siglo XIX, Ippolito Caffi llevó el fenómeno hasta el paisaje urbano con Eclipse de Sol en Venecia (1842). Ya en el XX, Frida Kahlo incorporó la presencia simultánea del Sol y la Luna en Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos (1932).

La artista estadounidense Alma Thomas dedicó directamente al fenómeno The Eclipse (1970), dentro de su producción vinculada al espacio y la exploración astronómica.

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