Este jueves 2 de julio se cumplen 34 años de la muerte de Camarón de la Isla, pero su figura sigue ocupando un lugar único en la cultura española. Con motivo del 75 aniversario de su nacimiento, el próximo 1 de diciembre el Movistar Arena acogerá 'Por Camarón - 75 Aniversario', un espectáculo concebido como un encuentro único entre algunos de los artistas más importantes del país. Antes de esa cita, Revista Bando conversa con La Chispa y Rocío Monje, que recuerdan al José que conocieron en casa y reflexionan sobre la dimensión que ha alcanzado un artista cuya voz continúa sonando en nuevas generaciones.

P: ¿Quién es José Monje Cruz y quién es Camarón?

La Chispa: Camarón es alguien que solo quería ser José Monje. Lo que pasa es que Dios le dio ese don para ser el maestro de los maestros del cante. Que me perdonen los demás, pero hasta ellos mismos lo dicen. Todos lo homenajean porque hizo que el flamenco llegara a todo el mundo. Tú preguntas: "¿Te gusta el flamenco?" y hay quien te dice que no. Pero si preguntas: "¿Te gusta Camarón?", todo el mundo responde que sí. Los más jóvenes, los más mayores, payos, gitanos, extranjeros... todo el mundo. Para nosotros era José. Buen padre, buen amigo y buen marido. Cuando se subía al escenario cambiaba por completo. A pesar de que le imponía muchísimo ver a cinco mil personas sentadas esperándole y sentía una responsabilidad enorme, se crecía. Había veces que ni siquiera quería ir a cantar, pero en cuanto salía al escenario se transformaba. Ahí era Camarón de la Isla. Cuando bajaba, volvía a ser José. Ese era su sino. 

P: ¿Cómo se aprende a cantar así?

La Chispa: Nadie puede decir que enseñara a cantar a Camarón. Es imposible. Con ese cante, se nace. Él decía que la pureza se lleva dentro y eso no se pierde.

P: Para vosotros es marido y padre. Para muchos, un Dios. ¿Esa mitificación os molesta?

La Chispa: No nos molesta porque para la familia es un orgullo. Al principio, cuando murió, quería que lo dejaran descansar en paz. Pero fue inevitable. La gente quería seguir escuchándolo y seguir viéndolo. Hasta había quien quería sacarlo del panteón y llevárselo a su casa. El entierro de mi marido fue inmeso. Más grande, incluso, que el del Ayatolá Joemini. Estuvimos velándolo durante días. Recuero ir por el Puente Suazo con el cuerpo embálsamado y la gente me lo quitó para llevarlo a hombros hasta el Ayuntamiento de San Fernando. Lo pasé muy mal, lloraba pensando que lo iban a tirar. Es inevitable que la gente lo quiera, bauticen a niños con su nombre y lleven sus tatuajes.  Ha pasado de abuelos a nietos, está en los conservatorios y en los libros de primaria. Pase lo que pase, es historia. 

P: Eso, precisamente, le hace ser inmortal.

La Chispa: El otro día me enseñaron un vídeo de la gente en San Juan escuchando La leyenda del tiempo. Incluso en pasos de Semana Santa suenan sus cantes. Todo eso, además de emocionarme, me hace sentir una responsabilidad muy grande. Gracias a Dios, siempre me refugié en mis hijos. Tenía miedo de la calle, del mundo, de la vida, y procuré tenerlos siempre cerca, como una gallinita con sus polluelos.

P: ¿Qué significa ser La Chispa?

La Chispa: Es una obligación muy grande. Cogí un poco de fobia a salir porque todo el mundo me paraba. Todos quieren hacerse una foto conmigo y me demuestran su cariño. Incluso hay personas que les ponen a sus hijos mi nombre o el de los míos. Eso supone una responsabilidad muy grande. Pero también es un orgullo y solo puedo darles las gracias por quererlo tanto. Yo he sido su mujer y, de alguna manera, sigo siéndolo, porque he vivido para él y para mis hijos.

Hay gente que sigue aprovechandose de Camarón

P: ¿Recuerdas la primera vez que le viste?

La Chispa: Yo era muy chiquita porque me llevaba nueve años. Venía a La Línea después de grabar un disco y yo salía con mi hermana, mi prima y mis tías. Entonces, todavía era una niña. Años después volvió de Brasil y me vio. Ya era ya una mochuelita, como decimos los gitanos. Preguntó quién era aquella niña y le dijeron: "Es la hija del Diego". Vino a por mí y, gracias a Dios, me casé con él. Como dice Yerai Cortés: "Si volviera a nacer otra vez, te elegiría otra vez".

P: ¿Era un hombre romántico?

La Chispa: Para mí lo era. Si ves todas sus canciones, estaban dirigidas a nuestra vida.

P: Como intérprete es imposible mostrar más sensibilidad.

La Chispa: Y como autor, porque eran un equipo. Al principio con Paco y Pepe de Lucía. Componían los tres. Dicho por ellos. Y no hay derecho a que los temas sean solo de ellos y no se hayan acordado de dar créditos a Camarón de la Isla. Si no los hubiera cantado, nadie los habría escuchado. 

P: ¿Se han aprovechado de él?

La Chispa: Sí. Y lo siguen haciendo. Estamos esperando que compartan con mis hijos, tal y como dejó dicho el propio Camarón. Ya no sé de qué manera decírselo. 

P: ¿Qué significa ser hija de Camarón?

Rocío: Imagínate ser hija del más grande del flamenco. Yo siempre he sabido que mi padre era Camarón de la Isla. Recuerdo estar en la guardería y verle en televisión cantando. Para mí era solo mi padre, un hombre cariñoso al que perdí cuando tenía 8 años. A pesar de que fuéramos una familia grande y en la cultura gitana vivamos en comunidad, su muerte nos partió la vida. El vació de tu padre no lo ocupa nadie. Piensas en él cada vez que te levantas, sueñas y te imaginas cómo sería la vida si estuviera vivo. Camarón sigue aquí desde el 2 de julio de 1992. Son cosas que solo le suceden a los mitos. 

P: ¿Sientes que existe una comunicación a través de la música?

Rocío: Lo he sentido toda la vida, tanto en momentos felices como tristes. Camarón es alma y el alma nunca muere. Era una persona de pocas palabras y su manera de expresar todo lo que tenía dentro era el cante. 

P: La enfermedad se lo llevó muy rápido. ¿Cómo vivistéis ese proceso?

Rocío: Cuando eres niña no lo entiendes. Un año antes, mi madre estaba embarazada de mi hermano pequeño, y recuerdo estar siempre juntos. Veíamos que no estaba bien y de golpe, te lo arrebatan. Es como tener un castillo de arena y que una ola lo destruya.  Recuerdo pedirle a mi madre que llamara al cielo para hablar con él. Pero la vida te va mostrando la realidad y vas madurando. No queda otra. 

No vimos ni un céntimo de la película sobre Camarón

P: Qué merito el de La Chispa por haber lidiado con todo.

Rocío: Ahora que soy madre, me doy cuenta de todo lo que ha hecho por nosotros. Quedarse viuda siendo tan joven no es nada fácil. Y más en esa época ya que las mujeres no tienen el papel fundamental ni los derechos que tienen ahora. Cómo ha luchado esta mujer y cómo ha tirado para adelante en todos los ámbitos. Financiero, personal, familiar... Es un icono y un ejemplo para todas las mujeres.

La Chispa: Yo soy vieja y sigo tirando (ríe). 

P: Existe una peregrinación a la tumba de Camarón. ¿Eso os molesta?

La Chispa: Hay veces que me enfado, no por que se saquen fotos, sino porque han llegado a tirar cenizas de otros muertos sobre su lápida diciendo que quieren estar con él. Hay mucha locura a su alrededor. También hay gente que va con mucho respeto a dejarle flores. Eso no nos molesta. Hay días en los que me encuentro a Oscar Jaenada, que le interpretó en el cine.

P: ¿Os gustó la película?

La Chispa: Se portaron mal porque no vimos ni un céntimo. No se puede abusar así de las personas. Y la película siguió rulando por ahí cuando no debía. 

P: ¿Tenía Camarón ideología política?

La Chispa: A mí marido no le gustaba la política. Solo te puedo decir que veía un pobre y se sentaba antes con él que con el banquero. 

Rocío: Era un bohemio. Muy humano y en contacto de la naturaleza.

P: ¿Qué música escucharía?

La Chispa: De todo. Imagínate con todos los adelantos que hay. Recuerdo que en casa había muchos cables. Quería tener un estudio y lo hizo él solo. 

P: ¿Se habría adaptado bien a este mundo tecnológico?

La Chispa: Sí, porque era una persona adelantada a su tiempo. Todo lo que existe ahora, él ya lo veia hace 40 años. 

P: ¿Cómo se tomaba que le catalogaran como un revolucionario en la música?.

La Chispa: Él me lo decía. Un día le preguntaron si le iban a dar la Llave de Oro del cante. Respondió que no la quería porque era muy joven, pero que si se la daban se la jugaba con quien fuera. También decía que habría quien le quisiera y habría quien no.

P: ¿Qué significa para la familia este concierto con motivo del 75 aniversario de su nacimiento, el próximo 1 de diciembre el Movistar Arena?

La Chispa: Es muy bonito. Ya hemos vendido más de 10.000 entradas y esperamos que se llene.

Rocío: Estamos muy contentos y llenos de ilusión. Hay todavía artistas que siguen llamándonos porque quieren estar presentes.

La Chispa: Se ha enfadado mucha gente pero no tenemos la culpa. Deberían haber sido dos días por la cantidad de gente que quiere participar. Les pido que me perdonen pero no podemos hacer nada. 

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