But I'm a Cheerleader es la protagonista de la nueva entrega de Biblioculto, la sección que revisita obras de la cultura popular desde una perspectiva contemporánea. En esta ocasión, el episodio recupera la película dirigida por Jamie Babbit en 1999 y la presenta como una de las comedias más influyentes a la hora de abordar la construcción de la identidad, los estereotipos de género y las llamadas terapias de conversión.
Cuando llegó a los cines, la representación de personajes lésbicos en el cine comercial era todavía escasa y, en muchas ocasiones, estaba asociada a relatos dramáticos. Frente a esa tendencia, Babbit apostó por la sátira, la exageración y una estética camp para construir una historia que cuestionaba algunos de los principales estereotipos asociados a la orientación sexual y a los roles tradicionales.
Una sátira sobre la identidad y los estereotipos
La película sigue a Megan, una estudiante que encarna el modelo de animadora perfecta: forma parte del equipo de su instituto, mantiene una relación con el capitán del equipo y responde a todos los cánones que su entorno considera normales. Sin embargo, la protagonista comienza a descubrir que su interés afectivo y sentimental está dirigido hacia otras chicas.
A partir de ese momento, su familia decide enviarla a True Directions, un centro que pretende modificar la orientación sexual de sus participantes mediante un programa estructurado en distintas fases.
El significado del título de But I'm a Cheerleader
La nueva entrega de Biblioculto pone el foco en el propio título de la película como una de las claves de su discurso. La expresión "But I'm a Cheerleader" ("Pero si soy animadora") refleja inicialmente la imposibilidad que siente la protagonista de reconocerse como lesbiana por no encajar en los estereotipos asociados a esa identidad.
A medida que avanza la historia, ese mismo planteamiento cambia de significado. Megan termina aceptando que su orientación sexual y su afición por ser animadora no son incompatibles, desmontando así la idea de que determinados gustos, profesiones o aficiones deban asociarse a una identidad concreta.
Una película convertida en obra de culto
Más de dos décadas después de su estreno, But I'm a Cheerleader continúa siendo una referencia dentro del cine independiente estadounidense. Con esta nueva entrega, Biblioculto recupera una película que utilizó el humor y la exageración para abordar cuestiones relacionadas con la identidad, los prejuicios y la construcción social de los roles de género, consolidándose con el paso del tiempo como una de las obras de culto más representativas del cine LGTBIQ+ de finales de los años noventa.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.