¿Sabías que hubo una pintora española a la que muchos llegaron a considerar una especie de bruja por su obsesión con la alquimia, la astrología y el conocimiento oculto? Hoy hablamos de Remedios Varo, una de las artistas más fascinantes del siglo XX.

Cuando se habla de surrealismo, casi siempre aparecen los mismos nombres: Dalí, Magritte o Max Ernst. Pero hay una figura que merece estar en cualquier conversación sobre el movimiento. Una artista capaz de mezclar ciencia, magia, filosofía y fantasía como nadie: Remedios Varo.

Nació en 1908 en Anglès, un pequeño pueblo de Girona. Su padre, ingeniero, le enseñó desde niña dibujo técnico, perspectiva y mecánica. Aquellas lecciones acabarían marcando para siempre su manera de entender el arte. Más tarde estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, una de las pocas mujeres de su promoción.

Durante los años treinta vivió entre Madrid, Barcelona y París, entrando en contacto con las vanguardias europeas y con el círculo surrealista. Pero la Guerra Civil española y después la Segunda Guerra Mundial cambiaron su destino. Tras ser detenida en Francia por su relación con un opositor al régimen de Vichy, terminó exiliándose en México en 1941.

Y fue allí donde encontró su lugar en el mundo.

México le ofreció algo que Europa ya no podía darle: estabilidad, libertad y un entorno cultural abierto a lo misterioso. Allí desarrolló el estilo que la convertiría en una artista única y entabló amistad con otras creadoras extraordinarias como Leonora Carrington y Kati Horna.

Sus cuadros parecen escenas extraídas de un sueño. Científicas, alquimistas, astrónomas o hechiceras recorren laboratorios imposibles, castillos flotantes y máquinas fantásticas. En sus obras, la química convive con la magia, la geometría con la astrología y el conocimiento racional con lo esotérico.

Un ejemplo perfecto es La creación de las aves. En ella, una figura con apariencia de lechuza utiliza instrumentos científicos y energía procedente de las estrellas para pintar aves que cobran vida. Es una obra que resume a la perfección el universo de Remedios: ciencia, misterio e imaginación trabajando juntas.

Pero su trabajo va mucho más allá. En cuadros como Ruptura, La despedida o Vampiros vegetarianos encontramos reflexiones sobre la identidad, las relaciones humanas, el inconsciente y el humor, siempre envueltas en imágenes imposibles.

Hay algo que se repite constantemente en su pintura. Sus protagonistas son mujeres que investigan, crean, descubren y transforman el mundo que las rodea. Mujeres que ocupan el papel de sabias, inventoras y exploradoras del conocimiento.

Y quizá ahí se encuentre la verdadera magia de Remedios Varo. Porque en una época en la que ese lugar les estaba reservado a muy pocas, ella imaginó un universo donde las mujeres eran las dueñas del laboratorio, del misterio y de las estrellas.

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