Valerie Perrine, actriz estadounidense conocida por sus papeles en Lenny y en las dos primeras películas de Supermanmurió el 23 de marzo de 2026 a los 82 años, después de una larga lucha contra el párkinson y los temblores centrales. La noticia fue comunicada por Stacey Souther, amiga cercana y autora del documental Valerie, que siguió su vida en los últimos años. Según las informaciones publicadas tras su fallecimiento, Perrine murió en su casa de Beverly Hills.

Nacida el 3 de septiembre de 1943 en Galveston, Texas, Perrine llegó al cine por una vía poco convencional. Antes de hacerse un nombre en Hollywood trabajó como showgirl en Las Vegas, una etapa que marcó su imagen pública y también la forma en la que la industria la encasilló durante años. Su salto al cine se produjo a comienzos de los setenta, cuando empezó a encadenar papeles en títulos que la colocaron rápidamente en el radar de directores y productores. Entre sus primeros trabajos destacados figuran Slaughterhouse-Five (1972), adaptación de la novela de Kurt Vonnegut, y The Last American Hero (1973).

Su gran consagración llegó con Lenny (1974), la película de Bob Fosse sobre el cómico Lenny Bruce. Perrine interpretó a Honey Bruce, esposa del protagonista, en un papel que cambió por completo su posición en la industria. Por ese trabajo fue nominada al Oscar a mejor actriz en la 47ª edición de los premios de la Academia. Además, ganó el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes de 1975, uno de los mayores reconocimientos internacionales de su carrera. Lenny la situó, al menos durante un tiempo, en el grupo de actrices con prestigio crítico dentro del cine estadounidense de la década.

Aunque su interpretación en Lenny fue la más celebrada, su rostro quedó asociado para el gran público a otro personaje muy distinto, el de Eve Teschmacher, la compañera de Lex Luthor en Superman (1978). Aquella película, convertida con el tiempo en un clásico del cine de superhéroes, amplió de forma decisiva su popularidad. Perrine repitió el papel en Superman II, lo que consolidó su vínculo con una saga que ha seguido viva en la memoria popular durante décadas. Su presencia en esas películas la convirtió en un nombre reconocible incluso para quienes no habían seguido su etapa más prestigiosa en el cine de los setenta.

A finales de los setenta y comienzos de los ochenta participó también en otros títulos conocidos, como The Electric Horseman y Can’t Stop the Music. Sin embargo, su carrera fue perdiendo impulso con el paso de los años y su presencia en la gran pantalla se volvió cada vez más esporádica. Como ocurrió con muchas actrices de su generación, Hollywood aprovechó durante un tiempo su imagen de símbolo sexual, pero no siempre le ofreció personajes a la altura del talento que había mostrado en Lenny. Aun así, siguió trabajando en cine y televisión y mantuvo una trayectoria intermitente hasta bien entrada su madurez.

En sus últimos años, su nombre volvió a la conversación pública por motivos de salud. Fue diagnosticada con párkinson en 2015 y desde entonces convivió con la enfermedad mientras se sometía a distintos tratamientos, entre ellos estimulación cerebral profunda para aliviar los temblores. Esa etapa quedó reflejada en Valerie, el documental impulsado por Stacey Souther, que sirvió también para recuperar su figura más allá de la nostalgia cinéfila y recordar la amplitud de su carrera.

La muerte de Valerie Perrine cierra la trayectoria de una actriz que atravesó varias caras de Hollywood; el cine de autor, la maquinaria del estudio, la fama pop y el progresivo olvido reservado a muchas intérpretes de su época. Su legado, sin embargo, sigue sostenido por dos títulos esencialesLenny conserva la prueba de su mayor ambición interpretativa; Superman, la de su capacidad para quedarse en la memoria del público. Entre ambas películas queda el retrato de una actriz que fue mucho más que un icono de los años 70.

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