Caballos cubiertos de barro, cuerpos que se empujan y varias personas intentando sujetar a unos animales que se resisten con todas sus fuerzas. La escena podría pertenecer a una celebración tradicional gallega, pero también al inicio de una de las películas españolas más reconocidas de los últimos años.

La imagen conecta la Rapa das Bestas de Vimianzo, celebrada en el Campo da Areosa, en plena Costa da Morte, con As bestas, el inquietante thriller rural dirigido por Rodrigo Sorogoyen y escrito junto a Isabel Peña. Una tradición ganadera y una obra de ficción que cuentan historias muy diferentes, pero que comparten una misma idea visual: la resistencia de quien se niega a ser dominado.


La Rapa das Bestas de Vimianzo, del monte al curro

La Rapa das Bestas es una de las manifestaciones culturales más reconocibles del mundo rural gallego. Durante estas celebraciones, los caballos que viven en libertad o en régimen semisalvaje en los montes son agrupados y conducidos hasta un recinto cerrado conocido como curro.

En Vimianzo, las manadas descienden desde el entorno de Monte Faro hasta el Campo da Areosa. Una vez dentro del recinto, los denominados aloitadores y aloitadoras se encargan de inmovilizar a los animales para cortarles las crines y realizar distintas tareas relacionadas con su identificación, control sanitario y cuidado.

El Ayuntamiento de Vimianzo define su rapa como una tradición con más de dos décadas de recorrido organizado, heredera, a su vez, de cientos de años de manejo del ganado en el monte. La celebración reúne a jóvenes y mayores alrededor del curro y está impulsada por la comunidad vinculada a la cría caballar de la zona.

Aunque actualmente funciona también como espectáculo colectivo y reclamo cultural, la rapa nació de una necesidad ganadera. Se trataba de reunir periódicamente a los caballos del monte para revisar su estado, separar ejemplares, sanearlos y mantener cierto control sobre las manadas.

La poderosa escena inicial de ‘As bestas’

Una rapa abre también As bestas, la película que Rodrigo Sorogoyen presentó en la sección Cannes Première del Festival de Cannes en 2022. El largometraje, de 137 minutos, está protagonizado por Denis Ménochet, Marina Foïs, Luis Zahera y Diego Anido.

La película cuenta la historia de Antoine y Olga, una pareja francesa que se instala en una pequeña aldea del interior de Galicia. Allí cultivan productos ecológicos y rehabilitan viviendas abandonadas, con la intención de construir una nueva vida lejos de la ciudad.

Su proyecto choca con los intereses de Xan y Lorenzo, dos hermanos que han vivido siempre en la aldea. El principal punto de conflicto es la posible instalación de un parque eólico. Antoine se opone, mientras que los hermanos ven en la operación una oportunidad para recibir dinero, vender sus propiedades y cambiar una existencia marcada por la falta de expectativas.

Lo que comienza como una disputa vecinal va convirtiéndose lentamente en una situación de hostigamiento. Los pequeños enfrentamientos, las provocaciones y los silencios cargados de resentimiento transforman la convivencia cotidiana en una amenaza permanente.

Un thriller sobre la despoblación y la desigualdad rural

As bestas puede entenderse como un thriller sobre la violencia entre vecinos, pero su conflicto va mucho más allá. La película habla de la propiedad de la tierra, de la despoblación, de la transición energética y de la distancia entre quienes llegan al campo por elección y quienes sienten que nunca han tenido la posibilidad de marcharse.

Antoine y Olga contemplan la aldea como un espacio en el que comenzar de nuevo. Para Xan y Lorenzo, en cambio, ese mismo territorio representa una vida de aislamiento, trabajo y abandono institucional. Los primeros pueden elegir quedarse. Los segundos desean obtener el dinero necesario para poder irse.

Esa diferencia social atraviesa toda la película. El enfrentamiento no se presenta como una sencilla batalla entre buenos y malos, aunque la violencia y el acoso resulten inequívocos. Sorogoyen e Isabel Peña construyen personajes definidos por sus contradicciones, sus frustraciones y su relación con un territorio que ofrece belleza, pero también encierro.

La recepción de As bestas confirmó su peso dentro del cine español reciente. La película llegó a la 37ª edición de los Premios Goya con 17 nominaciones, más que ninguna otra producción de aquel año. Finalmente obtuvo nueve estatuillas, entre ellas las de mejor película, mejor dirección, mejor guion original y mejor actor protagonista para Denis Ménochet.

La película fue rodada en francés, castellano y gallego, reforzando las diferencias culturales y lingüísticas entre los personajes. La incomunicación no procede únicamente del idioma, sino también de la clase social, las expectativas vitales y las distintas formas de entender el campo.

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