El cine español ha tomado Barcelona durante toda la semana. Goyas gigantes en las calles, exposiciones, proyecciones especiales, conciertos y charlas han convertido la ciudad en un escaparate abierto de la industria audiovisual. Esta noche, el colofón llegará en el Auditori Fòrum del Centre de Convencions Internacional de Barcelona (CCIB), que acoge la 40 edición de los Premios Goya, 26 años después de aquella gala del año 2000 en la que Pedro Almodóvar arrasó con Todo sobre mi madre y cantó el cumpleaños feliz al entonces príncipe Felipe.

La capital catalana recupera así una cita que no celebraba desde entonces. Sin presencia de los Reyes - habituales en otras ediciones -, sí asistirán el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. No acudirá el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

La gala estará presentada por Luis Tosar y Rigoberta Bandini y movilizará a un millar de profesionales. Más de 60 entregadores subirán al escenario para repartir los ‘cabezones’ en una noche que promete también espectáculo musical: actuarán, entre otros, Bad Gyal, Ana Mena, Belén Aguilera, Dani Fernández, La Casa Azul, Alba Molina y Ángeles Toledano. Y por si no fuesen suficientes, la propia Bandini se subirá al escenario, más allá de su papel como anfitriona.

Una edición abierta y sin dueña

Si algo sobrevuela esta 40ª edición es la ausencia de una favorita indiscutible. Los Domingos, con trece nominaciones, y Sirat, con once, parten como las películas más nominadas, pero el ambiente en la industria apunta a una carrera abierta. Les siguen Maspalomas (nueve candidaturas), La Cena (ocho) y Sorda y El Cautivo (siete).

Optan a Mejor Película La Cena, Los Domingos, Maspalomas, Sirat y Sorda. En Mejor Dirección competirán Alauda Ruiz de Azúa por Los Domingos; Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga por Maspalomas; Carla Simón por Romería; Oliver Laxe por Sirat y Albert Serra por Tardes de Soledad.

La cineasta Isabel Coixet ha definido la cosecha de este año como “extraordinaria” y ha asegurado que cualquier película que gane “se lo merecerá”, zanjando el debate sobre favoritismos. Belén Rueda ha coincidido en esa idea y ha destacado la calidad de las interpretaciones en Los Domingos y Maspalomas, subrayando que abordan “temas muy delicados y de los que se tiene que hablar”. En la misma línea, Francesco Carril ha confesado que Los Domingos le conmovió profundamente, aunque ha reconocido que la propuesta de Alauda Ruiz de Azúa le interpela especialmente porque “te pone delante un conflicto para que tú te hagas preguntas, pero no impone”.

También en documental la competencia es diversa: Albert Serra compite con Tardes de Soledad, junto a Isaki Lacuesta y Elena Molina por Flores para Antonio, Hernán Zin por Todos somos Gaza, Álvaro Longoria por The Sleeper. El Caravaggio perdido y Gaizka Urresti por Eloy de la Iglesia. Adicto al cine.

Entre las curiosidades de la noche figura la primera nominación de Víctor Manuel a los Goya por la canción Y mientras tanto, canto, candidata a Mejor Canción Original por La Cena. El artista ha recordado que ya había compuesto para el cine “cuando no existían los Goya”, pero nunca había optado al galardón.

En el apartado de reconocimientos honoríficos, el Goya de Honor será para Gonzalo Suárez, por una trayectoria que la Academia ha calificado de “sorprendente” y “pionera”, mientras que Susan Sarandon recogerá el Goya Internacional, sumándose a una lista en la que figuran Cate Blanchett, Juliette Binoche, Sigourney Weaver y Richard Gere.

La noche también tendrá un componente político y social. Cinco asociaciones propalestinas han hecho llegar a nominados y presentadores chapas con el mensaje “Free Palestine” y un argumentario en el que animan a exigir un embargo de armas a Israel y la ruptura de relaciones diplomáticas. La petición añade una dimensión reivindicativa a una gala que, más allá del brillo y la alfombra roja, siempre funciona como altavoz de debates que atraviesan al sector y a la sociedad.

Barcelona, convertida estos días en capital del cine español, acoge así una edición redonda - la número 40 - que llega sin una ganadora cantada, pero con la sensación compartida de que la industria vive un momento creativo fértil y diverso. Como ha dicho Coixet, cualquiera que suba esta noche al escenario lo hará con argumentos más que suficientes.

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