Desde la luz mediterránea de Alicante hasta las huertas que riegan el Segura, el Cercanías de Renfe traza una ruta cultural y paisajística ideal para escaparse en cualquier época del año. Con paradas en Elche y Orihuela, este viaje conecta ciudades milenarias, paisajes agrícolas y un patrimonio cultural profundamente arraigado.
Una propuesta pensada para quienes quieren redescubrir el territorio sin coche, de forma accesible y sostenible, y disfrutar de un fin de semana lleno de historia, naturaleza y poesía. El recorrido es corto, pero lleno de contrastes: del bullicio urbano al oasis de palmeras, del barroco levantino a la memoria de Miguel Hernández.
La capital provincial es punto de partida y símbolo de la mezcla de culturas que han modelado esta tierra. Iberos, romanos y árabes dejaron su huella en una ciudad abierta al mar, con castillos, playas y barrios donde la historia convive con el presente. Desde la estación de Cercanías, es fácil comenzar una escapada hacia el sur, sin prisas ni complicaciones logísticas.
Antes de tomar el tren, Alicante merece un paseo sin prisa. El castillo de Santa Bárbara, encaramado sobre el monte Benacantil, ofrece una de las mejores vistas del litoral y permite comprender la importancia estratégica de la ciudad a lo largo de los siglos. A sus pies, el barrio de Santa Cruz conserva el trazado de origen medieval y un ambiente popular, lleno de color, macetas, callejuelas y miradores.
La Explanada de España, con su emblemático mosaico ondulante, conecta la ciudad con el puerto y es ideal para caminar a cualquier hora del día. Muy cerca se encuentra el Mercado Central, donde la tradición gastronómica alicantina se vive entre puestos de pescado, verduras y salazones. Alicante es también una ciudad de museos: el MACA, con obras de arte contemporáneo; el MARQ, centrado en la arqueología; y propuestas culturales durante todo el año.
Desde la estación de Cercanías, situada en pleno centro, el viaje hacia el sur comienza con comodidad y sin necesidad de coche. Alicante es el punto de partida perfecto para quienes buscan combinar ciudad, cultura y escapadas naturales en el mismo trayecto.
Apenas unos minutos en tren separan Alicante de Elche, una de las ciudades más singulares del sur valenciano. Su palmeral, Patrimonio de la Humanidad, es el mayor de Europa y se estructura en huertos delimitados por acequias siguiendo el modelo de los oasis del Próximo Oriente. Estas técnicas agrícolas fueron introducidas por los musulmanes en el siglo X y siguen vivas más de mil años después.
El Parque Municipal, el Huerto del Cura y la Ruta del Palmeral son algunos de los espacios verdes que invitan a perderse entre palmeras y conocer esta tradición única. La ciudad también alberga el Museo del Palmeral, que permite comprender la evolución de este paisaje agrícola y su estrecha relación con la cultura local.
Pero Elche no solo destaca por su entorno natural. Su casco histórico conserva una arquitectura ecléctica donde conviven restos de muralla árabe, iglesias barrocas y edificios modernistas. La basílica de Santa María es epicentro espiritual y cultural, escenario del Misteri d’Elx, representación sacro-lírica de origen medieval que cada mes de agosto llena la ciudad de emoción.
Elche es también sinónimo de calzado, con una tradición industrial que se puede conocer en el Museo del Calzado, y de buena mesa: los dátiles, la granada mollar o los platos de cuchara con arroz y conejo son parte de su identidad.
Última parada de este recorrido: Orihuela. Situada entre montañas y regada por el río Segura, la ciudad conserva un centro histórico lleno de iglesias, palacios barrocos y callejuelas con sabor popular. Su catedral, el Seminario, el Colegio Santo Domingo o el Palacio Episcopal son ejemplos del esplendor artístico y religioso que alcanzó la ciudad en época moderna.
Orihuela es también poesía. Cuna de Miguel Hernández, su figura impregna el paisaje urbano. Desde la estación se puede seguir un itinerario literario que recorre su casa natal, hoy museo; el Rincón Hernandiano, con esculturas y grafitis en su honor; y la plaza de su busto. Un paseo íntimo que une memoria personal y colectiva.
Además, Orihuela celebra su historia con festividades como las procesiones de Semana Santa, declaradas de Interés Turístico Internacional, o el Mercado Medieval que transforma sus calles cada febrero. La oferta cultural se completa con museos como el de la Muralla o el Museo de Arte Sacro.
A las puertas de la ciudad, la huerta sigue activa. Caminos rurales, acequias y cultivos tradicionales hacen de este entorno un paisaje vivo. Es fácil recorrerlo a pie o en bici, en una experiencia que combina turismo cultural con naturaleza cotidiana.
Viajar entre Alicante, Elche y Orihuela en Cercanías es una forma diferente de conocer el sur de la Comunidad Valenciana. Una ruta que permite combinar historia, naturaleza, literatura y cultura local sin necesidad de coche. Con horarios frecuentes y espacio para bicis o mascotas, es una escapada perfecta para un día o un fin de semana.
El tren no solo conecta ciudades: une memorias, paisajes y formas de vida que siguen latiendo junto a las vías.