La decisión de dimitir debió tomarla a última hora de la mañana de ayer. Su abogado había comunicado al Juzgado que Camps iría a firmar el documento en el que se reconocería culpable. Incluso llegó a pedir al Juzgado que ampliara el horario de cierre. El president permanecía en la Generalitat junto al enviado de Rajoy, Federico Trillo. El líder del PP le hizo una llamada justo antes de que saliera hacia el tribunal, según recogen este jueves los diarios El País y El Mundo. Y entonces, el giro de 180º.

La decisión de evitar el banquillo
Todo había estado decidido desde el martes, los cuatro imputados: el exvicepresidente Víctor Campos, el exjefe de gabinete de la Conselleria de Turismo Rafael Betoret, el diputado Ricardo Costa y el propio Camps evitarían el banquillo declarándose culpables. Pero ayer solo acudieron al Juzgado Campos y Betoret. Costa se resistió hasta el último minuto a optar por esta salida, a pesar de la intervención de la número dos del PP, María Dolores de Cospedal. Al final aceptó, pero se cuidó mucho de esperar los últimos pasos del presidente valenciano.

El editorial de El Mundo
El volantazo coincidió este miércoles con un durísimo editorial del diario El Mundo en el que se señalaba que el apaño para escapar al banquillo señalaba a Camps como un Molt Honorable delincuente y mentiroso y convertía a Mariano Rajoy en un candidato poco fiable para aspirar a la Presidencia del Gobierno.

"Siempre estaré detrás de ti, o adelante, o a un lado"
Durante dos años ha aireado su apoyo al dirigente valenciano, en agradecimiento al respaldo que este le dio en sus horas bajas, en el Congreso de 2008, tras perder por segunda vez las elecciones generales. Pero Rajoy nunca se ha sentido tan cerca de La Moncloa como ahora y no está dispuesto a que nada le empañe el camino. Sus palabras "siempre estaré detrás de ti, o delante, o a un lado” se las llevó el viento. Rajoy se ha puesto finalmente por delante de Camps cobrándose su cabeza.

Cambio de opinión in extremis
Según la versión que da El País de cómo se sucedieron los hechos, Camps se sintió acorralado a última hora y cambió de opinión. No quería declararse culpable como pretendía Génova como mal menor. Según El Mundo, que va más allá, dimitió al darse cuenta de que el líder del PP no le garantizaba su apoyo si se declaraba culpable.

"Obcecado" por llegar a Moncloa
Por otra parte, el diario conservador valenciano Las Provincias subraya que Rajoy está "obcecado" por llegar a Moncloa y "limpiar" del camino cualquier obstáculo. El plan del PP, urdido por Trillo para evitar el juicio parecía la mejor solución y fue la apuesta del PP hasta el mediodía de ayer: declararse culpables y pagar la multa. Pero Camps, dice Las Provincias, "no se fió" y dio marcha atrás junto a Costa. Tras recibir la llamada de Rajoy, al igual que destaca el periódico de Pedro J., se dio cuenta de que se quedaría sin el apoyo del líder si se autoinculpaba.

La apuesta de Rajoy y Camps
La dimisión de Camps soluciona poco a estas alturas. Él y Rajoy lo apostaron todo a que el juez José Flors nunca lo llevaría ante los tribunales, y por eso el líder popular le permitió presentarse como candidato por la Comunidad Valenciana en las pasadas elecciones del 22 de mayo. Les falló la apuesta.

La Caja de Pandora
Camps se sentará en el banquillo, con la intención de probar su inocencia, según ha dicho. Una tarea difícil, después de que dos de sus hombres: Campos y Betoret se declararan culpables en la misma causa. Esto sin contar con que los trajes son solo la tapa de la Caja de Pandora, que esconde contratos multimillonarios adjudicados a la trama Gürtel y la presunta financiación ilegal del Partido Popular en esa comunidad.