Un cumpleaños en una cabaña, carreteras cortadas y coches quemados en la sierra de Jalisco. Para Sergio (nombre ficticio), un español residente en Guadalajara (México), lo que empezó como una escapada rural terminó convirtiéndose en una experiencia directa del mayor operativo militar contra el narcotráfico en México en años. Si algo tiene el país norteamericano es que puedes estar en una peda con amigos y a escasos kilómetros estén deteniendo a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho. El mayor narcotraficante del mundo.
El domingo 22 de febrero, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y uno de los criminales más buscados del mundo, murió tras un operativo de las Fuerzas Especiales del Ejército mexicano en la zona turística de Tapalpa. El capo se encontraba oculto en una cabaña de una región conocida por sus complejos rurales, muy frecuentados los fines de semanas por visitantes de Guadalajara. Mientras eso ocurría, Sergio celebraba el cumpleaños de una amiga a pocos kilómetros, en Atejamac de Brizuela.
A lo largo de la Sierra Madre Occidental, se encuentran los “Pueblos Mágicos” de México. Sus bosques de pino, calles empedradas y complejos de cabañas lo convierten en un destino habitual para escapadas de fin de semana. A tan solo dos horas de Guadalajara, el lugar combina turismo rural, ranchos privados y alojamientos para todo tipo de visitantes. Ese mismo entorno, aparentemente tranquilo, era también una zona conocida por su uso como refugio de miembros del CJNG. En el pasado, otros líderes del cartel habían sido capturados en el área. Según el Ejército, la Inteligencia Militar siguió a una persona cercana a Oseguera hasta una cabaña donde el capo permaneció con su círculo de seguridad. El operativo incluyó fuerzas especiales por tierra y aire, con seis helicópteros y enfrentamientos armados en los que murieron varios miembros del cartel.
"Estábamos en una cabaña, unas quince personas, todo tranquilo hasta el sábado”, recuerda Sergio. El domingo por la mañana empezaron los primeros avisos informales y nadie se atrevía a salir. Al principio nadie sabía qué estaba ocurriendo. “La gente empezaba a decir que pasaba algo, pero nadie tenía información clara”, explica en una conversación telefónica con ElPlural.com. Poco después comenzaron a circular mensajes sobre carreteras bloqueadas. En esa región montañosa, cortar accesos es relativamente sencillo. "Estábamos en una cabaña. Hay dos carreteras de subida y son de bloqueo fácil. Una por el norte y otra por el sur. Las cortaron y nos quedamos atrapados", recuerda.
Iban pasando las horas, la información no estaba clara y no sabían cuál era la magnitud de lo que estaba sucediendo a su alrededor: "A las 16:00 de la tarde nos enteramos que habían matado al líder del CJNG. El miedo crece por culpa de la incertidumbre y pensar que todo eso esta pasando mientras estás encerrado en una cabaña". Durante las primeras horas, la ausencia de fuerzas de seguridad aumentó la inquietud. “No había policía. Solo coches normales, motos sin identificar. Nadie protegiéndote. Y piensas: 'ahora sí que estoy en el meollo'". Sin embargo, fueron pasando las horas. El grupo tuvo que hacer noche en la cabaña ya que as autoridades locales recomendaron no salir. Al día siguiente, recibieron información sobre un un paso abierto hacia Guadalajara. Salieron cuatro coches juntos y pudieron emprender el viaje de vuelta a casa.
El regreso entre bloqueos y coches quemados
Todavía con preocupación, Sergio fue testigo directo del día después de la captura del mayor traficante del mundo. A lo largo de los más de 130km que separan la cabaña de su hogar, Sergio fue observando las secuelas desde la ventanilla del coche. "Había baches abiertos en la carretera, árboles tumbados, coches y autobuses quemados. Conté como ocho bloqueos mientras bajé”. Los ataques del CJNG tras la muerte de su líder dejaron decenas de víctimas en distintos puntos del país, incluidos miembros de la Guardia Nacional. Concretamente, durante el operativo murieron 42 oficiales, una civil y 46 integrantes del cártel jalisqueño.
Tal y como ha señalado Sergio, lo ocurrido provoca mucha preocupación entre la población de Guadalajara ya que un golpe de este tamaño conlleva reconfiguraciones internas en el crimen organizado. “El miedo ahora es qué va a pasar, cómo se va a reorganizar el cartel y qué consecuencias tendrá para la población”, señala. Por otra parte, nuestro protagonista también se acuerda de su familia y lo duro que ha sido para ellos esta situación: "Mi madre me llamó antes de que pasara nada. Luego volví a llamar para contarles la situación. Les dije que cuando fuera a salir a la carretera les avisaría. Supongo que lo han llevado mal por lo que llega y lo que ves en las noticias. Es una pena porque estas situaciones ensucian a un gran país como México. Sin embargo, entienden mi decisión de venirme a vivir aquí”.