Más de una semana después del doble terremoto que redujo parte de Venezuela a escombros, la posibilidad de encontrar a personas con vida es prácticamente nulas. Los focos mediáticos, además, empiezan a desviarse hacia otras partes del mundo.

La sociedad e instituciones se vuelcan siempre que ocurre una tragedia durante los primeros días, pero ¿qué hay del después? David del Campo, portavoz del Comité de Emergencia y Director de Incidencia, Comunicación y Campañas de Plan International explica a ElPlural.com la línea de actuación que se desarrolla una vez que los equipos de rescate dan un paso atrás y resuelve preguntas extensibles a otras catástrofes de estas dimensiones.

PREGUNTA (P)¿Qué posibilidad hay a estas alturas de encontrar a alguien con vida?

RESPUESTA (R): Las esperanzas ya son mínimas. Sabemos que debajo de los escombros habrá mucha gente, pero es muy complicado que aparezca alguien con vida.

P: Siendo conscientes de esto, ¿en qué dirección se orientan ahora las actuaciones?

R: Cuando los equipos de rescate empiezan a dar un paso atrás, se abren dos espacios. El primero, la atención a las personas que han sobrevivido y que no tienen hogar. Para ellas se piensa en el refugio, darles un sitio en el que puedan dormir y comer; en los recursos básicos como alimentos, agua e higiene (…) Las casas no se hacen en semanas ni meses.

Después, la atención a los daños de las personas; la psicosocial. La gente ha visto que se derrumbaba su vida y hay que cuidar la salud mental. Hay que recordar que los colegios están cerrados… El objetivo es empezar a recuperar la normalidad también de los niños, y eso pasa igualmente por las infraestructuras educativas.

Asimismo, hay que prestar atención a los demás sectores vulnerables: mayores, personas con discapacidad, etc. Ahora toca identificar grupos vulnerables, cuánta gente está sin vivienda y demás.

P: Hay menores que han perdido a sus padres. ¿Qué futuro les augura o intentáis que tengan en la medida de lo posible?

R: Lo primero es tenerlos bien ubicados. Ahí son las autoridades locales las que tienen que poner encima de la mesa el mecanismo de respuesta. Mientras eso ocurre, las organizaciones de infancia preparan los mecanismos de protección.

Lo más importante es la identificación, ubicación y registro. Cuando se confirma que un niño está solo, se inicia un proceso muy estandarizado de protección.

P: Todo el mundo habla del durante o el futuro muy inmediato, pero ¿qué hay del después?, ¿pasa un poco como cuando fallece alguien cercano, que a veces eres consciente de la realidad después de unos días?

R: Sin duda. La peor parte se la han llevado quienes han perdido la vida y sus familiares. Pero la gente que ahora está en un descampado, por ejemplo, sabe que las luces mediáticas se van apagando.

Empezarán a ver realmente lo duro que es la recuperación de las vidas y de los espacios en los que antes vivían. Lo peor ya ha pasado, pero también está por venir porque empezarán la falta de recursos, de eficacia…

Una tragedia de este tipo tiene un recorrido enorme. Dura años. Si hablamos dentro de un año, seguramente podré contarte que hay muchas cosas que no se han hecho, sobre todo en un país en el que las capacidades son limitadas.

Ojalá Venezuela pueda articular una respuesta propia más allá de la ayuda internacional. No hay una varita mágica, pero sí hay una percepción de que las cosas van avanzando poco a poco.

P: Me hablas del impacto mediático. ¿Dónde está el equilibrio para seguir ayudando a las víctimas, aunque no se mantenga la cobertura de los primeros días, que puede ser también difícil?

R: La actualidad mediática no está en manos de nadie. Hay noticia que se van superponiendo a otras. Es verdad que Venezuela tiene un vínculo especial con España y, por tanto, ha estado más arriba de los pisos informativos de lo que podría estar una emergencia en Myanmar o Sudáfrica.

La actualidad informativa no es lo importante, lo importante es que sea actualidad para las instituciones y que los gobiernos mantengan en un mes el compromiso

Aún así solo hay que fijarse en las portadas y los minutos de televisión para ver cómo va decayendo el foco. Con todo, la actualidad informativa no es lo importante, lo importante es que sea actualidad para las instituciones y que los gobiernos mantengan en un mes el compromiso. Que perdure en el tiempo. Veremos cómo evoluciona esa ayuda, más centrada en la rehabilitación de las zonas afectadas.

P: ¿Cuánto tiempo de recuperación se estima después de una tragedia de estas dimensiones?

R: Teniendo en cuenta que hay zonas que han quedado trituradas, llevará mucho tiempo. Se necesitan al menos un par de años para que una persona que ha vivido en primera línea este impacto pueda tener un sitio como el de antes, vea el colegio abierto, o su negocio funcionando. En definitiva, que empiece a recuperar una vida normal.

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