El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no respeta lo más mínimo los organismos internaciones y ha decidido montar los suyos propios. Ante la posibilidad de que las Naciones Unidas (ONU) u otras instancias frenen sus ambiciones económicas y geopolíticas en Palestina, el mandatario se ha sacado de la chistera una “Junta de Paz” sujeta a su mandato y a la que está invitando a diferentes personalidades según le va apeteciendo. El jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, ha sido uno de los últimos en recibir el ofrecimiento.
Moncloa todavía no se ha pronunciado, pero los socios minoritarios del Gobierno ya han mostrado su posición contraria. “No cuenta con el amparo de la ONU ni con garantías de legalidad internacional. Lejos de buscar la paz, avala el despojo y la expulsión del pueblo palestino en Gaza. España no debe participar ni blanquear esta estrategia criminal”, ha trasladado el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo. En la misma línea, el secretario general del PCE, Enrique Santiago, ha rechazado la organización “fuera del control de la ONU”. “España no puede blanquear el plan genocida de Israel y EE.UU. para Palestina”, ha añadido.
Una Junta plagada de ultras
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu; el presidente de Rusia, Vladimir Putin; el presidente de Argentina, Javier Milei; la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni; el presidente de Hungría, Viktor Orbán; el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; son algunos de los convocados más reconocibles. Países como Noruega o Suecia, posicionados con la población palestina y contra el genocidio israelí, y figuras como Emmanuel Macron, en plena pugna con Trump por las amenazas a Groenlandia y la revelación de mensajes privados, ya han rechazado asistir.
La Unión Europea (UE) también ha sido invitada como bloque, pese a que se ha invitado a presidentes de países miembro por separado. "Estados Unidos nos ha invitado a unirnos a la Junta de Paz. Agradecemos esa invitación y compartimos el objetivo de alcanzar la paz, en particular en lo que respecta a contribuir en la escena global con esfuerzos para poner fin a la guerra en Gaza", ha detallado el portavoz de los Veintisiete, Anouar El Anouni, quien no ha revelado si aceptará adherirse.
Para unirse existe una contribución económica obligatoria. Concretamente, los países que quieran ser integrantes “permanentes” tendrán que aportar una cuota de mil millones de dólares (en torno a 860 millones de euros). "Simplemente dice que, si se contribuye con mil millones de dólares, se es miembro permanente, en lugar de miembro durante tres años", explican desde la administración Trump. Administración que estará muy presente con la participación del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el enviado especial de Trump a Oriente Medio, Steve Witkoff; Jared Kushner, yerno del presidente, o Robert Gabriel, asesor adjunto de Seguridad Nacional.
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