La administración Donald Trump ha decidido abrir una investigación penal contra E.Jean Carroll, la periodista que acusó al presidente de Estados Unidos de abusar sexualmente de ella en el probador de una tienda de ropa y que más tarde logró imponer sobre el presidente del gobierno estadounidense una condena de 83 millones de dólares por difamación después de que el político le llamara, entre otras cosas, "enferma mental". La investigación, puesta en marcha desde el Departamento de Justicia, tratará de esclarecer si Carroll, ahora de 82 años de edad, cometió perjurio en las demandas civiles que presentó contra el responsable de la Casa Blanca, en lo que desde algunos frentes se considera una vendetta judicial del republicano contra la comunicadora.
La periodista había presentado anteriormente dos demandas. La primera, acusando al representante estadounidense de haberla violado a mediados de los años 90 en un probador de ropa de Manhattan, y la segunda, por difamación después de que el magnate ultraconservador dijera que se había inventado la agresión, que no era su tipo y que las acciones llevadas a cabo las había realizado para aumentar las ventas de su libro. En 2023, un juzgado le dio la razón en el segundo de estos procedimientos y Trump tuvo que pagar, en primera instancia, cinco millones de dólares a la afectada, antes de que la multa se multiplicase cuantiosamente hasta los 83,3 millones por daños y perjuicios. En aquel momento, Trump ya era candidato a las elecciones, y el escándalo no le impidió ganar en las urnas.
El tycoon atacó duramente a la periodista en TruthSocial en su momento, y ahora que está en el Ejecutivo y que dispone de toda la maquinaria gubernamental para hacer lo que le plaza, ha respondido desde la vía legal. Antes, el pasado mes de noviembre, había solicitado al Tribunal Supremo que suspendiera la condena económica que pesaba sobre él. Para gestionar el caso, el presidente estadounidense se ha puesto en manos de nombres como el de Andrew S. Boutros, fiscal federal que fue nombrado por él mismo, o Todd Blanche, fiscal general interino tras la salida del Gobierno de Pam Bondi el pasado mes de abril. Para ser más precisos, éste se ha recusado a sí mismo, dado que fue él mismo el que representó al republicano en el caso contra Carroll.
Momento muy delicado en el Departamento de Justicia
La investigación llega, además, en un momento muy delicado en clave interna para el Departamento de Justicia, cada vez sometido a un mayor control por parte del presidente. Cada vez es menor la resistencia que enfrenta mientras las represalias contra los disidentes se endurecen paralelamente. Blanche, como hombre de confianza de Trump, ha investigado agresivamente a varios enemigos del presidente. Por ejemplo, el mes pasado, el departamento acusó a James B.Comey, exdirector del FBI, por una publicación en redes sociales de conchas marinas acomodadas en forma de los números '86 47', que los fiscales interpretaron como una amenaza contra Trump (el 86 es un código utilizado en los bares y restaurantes que implica deshacerse o echar a alguien del lugar, y Trump es el cuadragésimo séptimo presidente estadounidense). Comey explicó que no asoció los números con la violencia y negó categóricamente las acusaciones que se vertían contra él. No obstante, el pasado mes de diciembre exigió públicamente a la entonces fiscala general, Pam Bondi, que actuara para procesar a Comey, en un caso que más adelante fue desestimado por el juez.
Las acusaciones de Carroll, por otro lado, son unas de las más graves que jamás haya enfrentado Trump. Durante mucho tiempo, el mandatario ha tratado de degradarla y desacreditarla. Uno de los puntos más fuertes de su campaña de difamación llegó cuando los abogados del magnate escribieron al juez acusando a Carroll de ocultar el apoyo financiero que su caso recibió de Reid Hoffman, el multimillonario cofundador de LinkedIn y firme crítico de la administración del republicano.
"Me llamó mentirosa y no podía dejarlo pasar"
"Si te preocupaba que te arrastraran por el barro, ¿por qué decidiste demandar a Donald Trump?", le preguntaba la abogada Alina Habba a Carroll, que respondía firmemente: "Porque me llamó mentirosa. Me llamó mentirosa. Y no podía dejarlo pasar".
Estas declaraciones privadas, que se dieron en 2022, se han hecho públicas por primera vez en Ask E. Jean, un documental de Ivy Meeropol sobre la mujer que se ha negado a someterse al papel de víctima al que el tycoon le ha intentado someter. Carroll es ahora una mujer de 82 años, periodista, autora y columnista y la única que ha vencido a Trump en los tribunales. En 2019 denunció que él la violó en un probador de unos grandes almacenes de Manhattan a mediados de la década de 1990, lo que dio lugar a dos juicios de gran repercusión mediática.
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