El destino de la guerra de Irán aún pende de un hilo de incertidumbre. Las partes aún no encuentran punto de consenso para poner fin a las hostilidades y trazar una vía de entendimiento a largo plazo, más incluso cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha precisado este lunes que no firmará pacto alguno que no sea “grande y significativo”, distanciándolo en fondo y forma del que se alcanzó en 2015 con Irán, de corte nuclear: “Será exactamente lo contrario”.
“El acuerdo con Irán será uno grande o significativo, o no habrá acuerdo. Será exactamente lo contrario del desastre que supuso el Plan de Acción Integral Conjunto -nombre oficial del acuerdo de 2015, del cual Washington se desvinculó unilateralmente tres años después, durante su primer mandato- negociado por la fallida Administración Obama, que supuso un camino directo y abierto para Irán hacia las armas nucleares. No, no alcanzo acuerdos como ese”, ha dejado en claro a través de Truth Social.
En estos términos, el inquilino de la Casa Blanca ha cargado contra las críticas de los demócratas, acusándoles de no saber “nada del acuerdo potencial” con las autoridades iraníes, reiterando que, a su juicio, el partido de la oposición a su Gobierno “ha perdido el rumbo” y “critica constantemente cada una de las fantásticas victorias” que ha logrado él durante su segundo mandato.
Ha insistido Trump en que las negociaciones con Teherán, llegados a este punto, “marchan bien”, pero ha reiterado que “solo será un gran acuerdo para todos, o no habrá acuerdo y será una vuelta al frente de batalla y los disparos, pero más intenso y con más firmeza que antes”, ha vuelto a amenazar.
La retórica de Trump sobre la guerra ha vuelto a jugar una mala pasada de entendimiento en las últimas horas. Este domingo, el mandatario estadounidense apuntó que las conversaciones iban avanzando por buen camino incluso pudiéndose dar una firma “de principios”, aunque señaló a que ambas partes debían “tomarse su tiempo y hacer las cosas bien”. En esencia, anunció un principio de acuerdo que, la parte contraria, se vio obligada a desmentir. Por su parte, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, esgrimió que cualquier acuerdo que se alcance deberá recibir el visto bueno del líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, al tiempo que insistió en que Teherán no renunciará a su “derecho” a desarrollar tecnología nuclear.
Trump, en conversaciones con otros países de Oriente Próximo
La elaboración de este pacto de paz también está teniendo como factor determinante la intermediación diplomática de otros países del entorno oriental. En este sentido, Trump mantuvo este fin de semana conversaciones con líderes de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania y Bahréin, a cuyos dirigentes les trasladó que tendría que ser “obligatorio” que ellos, “como mínimo, se sumen de forma simultánea a los ‘Acuerdos de Abraham’”, en clara alusión al reconocimiento de Israel, uno de los puntos más polémicos que viene defendiendo el mandatario de Washington.
Cabe recordar que Emiratos Árabes y Bahréin ya lo firmaron en 2020, pero Egipto y Jordania lo hicieron previamente, en 1979 y 1994, respectivamente. “Es posible que uno o dos tengan razones para no hacerlo, y eso sería aceptable, pero la mayoría deben estar preparados, tener voluntad y ser capaces de hacer que este acuerdo con Irán se convierta en un acontecimiento más histórico de lo que sería de otra forma”, ha reconocido Trump al respecto.
El jefe del Despacho Oval ha sacado pecho de que este acuerdo “ha demostrado ser para los países implicados un impulso a nivel financiero, económico y social, incluso durante este periodo de conflicto y guerra, durante el que los miembros actuales no han sugerido su salida ni se han dado una pausa”: “La razón para ello es que los 'Acuerdos de Abraham' han sido geniales para ellos, y lo serán aún más para todos, trayendo verdadero poder, fuerza y paz a Oriente Próximo por primera vez en 5.000 años. Será un documento respetado como ningún otro firmado anteriormente en cualquier lugar del mundo”, ha expuesto este lunes.
En este sentido, ha instado a Arabia Saudí y Qatar a sumarse a él, reiterando que, en caso de que no lo hagan, “no deberían formar parte de este acuerdo, ya que demuestra su mala intención”. Al respecto, incluso ha abierto la puerta a que Irán se una a los acuerdos, aunque las autoridades de Teherán han venido rechazándolo en multitud de ocasiones.
“Pido que de forma obligatoria todos los países firmen inmediatamente los 'Acuerdos de Abraham' que, si Irán firma este acuerdo conmigo, sería un honor que sean parte de esta inigualable coalición mundial. Oriente Próximo sería una región unida, poderosa y económicamente fuerte, como tal vez ninguna otra en el mundo. Por medio de este mensaje, solicito a mis representantes que inicien y completen con éxito el proceso de adhesión de estos países a los ya históricos 'Acuerdos de Abraham’”, ha zanjado.
Estos últimos países han rechazado sumarse a este pacto y, por ejemplo, en lo que concierne a Arabia Saudí, únicamente lo haría tras el reconocimiento oficial del Estado de Palestina a través de las negociaciones suscritas a la solución de los dos estados, estableciéndose a partir de las fronteras de 1967 y Jerusalén Este como la capital palestina. Un escenario que Israel no aprueba.
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