El candidato del Partido Socialista a la Presidencia de Portugal, António José Seguro, ha sido el más votado en la primera vuelta de las elecciones celebradas este domingo, al recabar el 30,51% de los apoyos. Sin embargo, la ventaja no ha sido suficiente para evitar una segunda vuelta que se celebrará el próximo 8 de febrero y en la que se enfrentará al aspirante de la extrema derecha, André Ventura, líder del partido Chega, que ha logrado un 25,02% de los votos.

Los datos, aún provisionales, corresponden al 88,21% de las parroquias ya escrutadas y han sido difundidos por el Ministerio de la Administración Interna. Con este escenario, Portugal se encamina hacia una segunda vuelta marcada por la confrontación ideológica entre el bloque socialista y el avance de la ultraderecha, que consolida su posición como principal referencia del espacio conservador.

Seguro ha llegado a la sede de su candidatura, situada en el Centro Cultural de Caldas da Rainha, donde ha optado por la prudencia. En sus primeras palabras, el candidato socialista ha evitado valorar los resultados y ha señalado que esperará al recuento definitivo para pronunciarse. “Habrá tiempo de hablar cuando existan resultados oficiales”, ha indicado. No obstante, sí ha querido destacar el desarrollo de la jornada electoral, felicitando a la ciudadanía portuguesa por “la participación, el civismo y la normalidad democrática” con la que se han celebrado los comicios.

Muy distinto ha sido el ambiente en la sede de Chega. En el Hotel Marriott de Lisboa, los seguidores de André Ventura han recibido los resultados con entusiasmo, entre aplausos y consignas que coreaban su nombre y proclamaban una supuesta “victoria”. El dirigente ultraderechista ha llamado a la calma hasta que se conozcan los datos definitivos, aunque no ha ocultado su ambición política de cara a la segunda vuelta.

Hoy era el día para liderar la derecha; mañana será el momento de unirla”, ha afirmado Ventura, quien ha anunciado que reunirá a su equipo de campaña para analizar todos los escenarios posibles. En su discurso, ha insistido en que “la derecha no ha perdido estas elecciones”, defendiendo que el hecho de pasar a la segunda vuelta otorga a su candidatura más opciones de imponerse en el desenlace final. En ese contexto, ha planteado la construcción de una candidatura “anticorrupción y centrada en los jóvenes”, con el objetivo de aglutinar al electorado conservador.

Polarización

Ventura ha elevado aún más el tono al presentar la segunda vuelta como un plebiscito ideológico, al asegurar que Portugal deberá decidir “si devuelve o no al socialismo al poder”. “El socialismo no debe volver a gobernar Portugal”, ha remachado, reforzando un discurso de confrontación directa con el Partido Socialista.

Por detrás de los dos candidatos que disputarán la segunda vuelta se sitúan João Cotrim de Figueiredo, de Iniciativa Liberal, con un 14,57%; el aspirante del gobernante Partido Social Demócrata (PSD), Luís Marques Mendes, que obtiene un 12,64%; y el militar en la reserva y candidato independiente Henrique Gouveia e Melo, con un 12,15%.

El resto de candidaturas queda muy lejos de los primeros puestos. Catarina Martins logra un 1,93%; António Filipe, un 1,34%; Manuel João Vieira, un 0,96%; Jorge Pinto, un 0,64%; André Pestana da Silva, un 0,21%; y Humberto Correia, un residual 0,09%. Al recuento se suman los votos en blanco, que alcanzan el 1,1%, y los nulos, con un 1,23%.

La participación se ha situado en el 55,78% del censo, según los datos aún parciales, en una jornada que deja un mensaje claro: el socialismo logra mantenerse como primera fuerza, pero el crecimiento de la extrema derecha obliga a una segunda vuelta decisiva para el futuro político del país.

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