Es habitual que en un encuentro internacional de alto calibre como es la Cumbre de la OTAN, el anfitrión que la acoge en su país obsequie con algún presente al conjunto de líderes miembros de la Alianza Atlántica. En esta ocasión, Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, lo ha hecho con un revólver con munición real. Un regalo que ha impactado a nivel mundial y por el que los distintos mandatarios han tomado medidas.

En el caso del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha entregado el arma al Ministerio del Interior que dirige Fernando Grande-Marlaska, para ser custodiada por la Guardia Civil, que es el cuerpo policial competente en materia de intervención de armas, y “que será el encargado de inutilizarla para a continuación ser inventario y almacenada”, según han precisado fuentes de La Moncloa este jueves.

Estas fuentes gubernamentales han apuntado a su vez que, como regalo institucional, se hizo entre los departamentos de protocolo de ambos países al término de la Cumbre. De esta manera, Erdogan ofreció un revólver personalizado con su nombre a cada líder acompañado de munición y un permiso que autorizaba su exportación, según adelantaron la noche del miércoles varias delegaciones.

Se trata de una Gümüşay 357 Magnum, un modelo de la empresa pública de armas turca MKE de la época de 1990 y que viene a emular el modelo Colt Python de Estados Unidos. Según un catálogo experto en armas, es un diseño de doble calibre, grabado en metal del cañón y pensado para uso de coleccionista, además de tareas de protección. Las unidades entregadas a los líderes de la OTAN fueron expresamente fabricadas para la ocasión, entregadas con seis balas y una carta escrita y firmada por el propio presidente turco.

Estupefacción entre los líderes

De esta manera, Sánchez ha tomado una decisión similar a la de alguno de sus homólogos europeos, siendo el caso del primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, quien manifestó su “sorpresa” por el obsequio y lo entregó directamente a la Policía de su país al regreso de Ankara (Turquía) para que fuera guardado en una caja de seguridad y se aplicasen los correspondientes protocolos.

También el primer ministro británico, Keir Starmer, quien ha optado por dejar el arma en la capital turca y en manos de funcionarios de su país, que lo manipularán para que sea inutilizado y no pueda servir para disparar, antes de enviarlo hacia Reino Unido. Así como su homólogo canadiense, Mark Carney, quien ha detallado que entregó el arma a la policía de su país para que decidan sobre su destino.

Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, lo entregó a la Embajada de Alemania en Ankara para su inscripción en el inventario oficial de regalos de Estado, cumpliendo así con el procedimiento habitual.

Además de jefes de Estado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en voz de su equipo, han indicado que la dirigente alemana trasladó “su agradecimiento” a Erdogan, pero que el revólver será “transportado y almacenado de manera segura” hasta su inutilización, momento en el que será “donada a un museo militar”.

Pero también ha imperado la indecisión, como ha sido el ejemplo del presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien ha decidido que prevalezcan las medidas de seguridad en torno a este regalo. “Estamos siguiendo los procedimientos para devolverla a Bélgica. El arma de fuego será retirada del servicio y almacenada de acuerdo con los requisitos de seguridad de la Secretaría General del Consejo”, ha desgranado una portavoz de su equipo.

El debate sobre los obsequios institucionales ha tenido durante las últimas décadas cierta discusión y fricciones, de hecho, no es la primera vez que un arma es motivo del debate. En ocasiones previas, sables o espadas conmemorativas han sido epicentro de esta cuestión.

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