Con motivo de una reunión entre líderes hispanohablantes y coincidiendo con una rebaja de las tensiones diplomáticas con España, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, viajará a nuestro país la próxima semana, en concreto, con destino a Barcelona, donde mantendrá un encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y otros dirigentes de países latinoamericanos.
Con este viaje oficial, será la primera vez que un presidente de México viene a España desde 2018, cuando las tensiones en las relaciones diplomáticas estallaron posteriormente en 2019 y con motivo de que el antecesor de Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, envió una carta en la que exigió responsabilidades y disculpas por la era de la Conquista y se abrieron fricciones con la Casa Real. En este sentido, a mediados de marzo, el rey Felipe VI se pronunció abiertamente sobre esta cuestión reconociendo los “muchos abusos” que se cometieron en aquella época y en contra del pueblo indígena.
La presidenta mexicana estará así el próximo 18 de abril en la Ciudad Condal, coincidiendo no solamente con Sánchez, sino a su vez junto al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Colombia, Gustavo Petro; y de Uruguay, Yamandú Orsi, según ha precisado en rueda de prensa este viernes. De la misma manera, será la primera vez que Sheinbaum visite España desde que fue elegida presidenta de México, en octubre de 2024.
La Global Progressive Mobilisation servirá de punto de encuentro entre estos líderes hispanohablantes, que se postula a su vez como un acto de “alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha” del escenario geopolítico actual, y cuyo objetivo representa la vía para “hacer que las soluciones progresistas sean visibles y creíbles”, según reza en la web oficial del evento.
Las tensiones entre México y España
Ante la falta de respuesta de Madrid en 2019 a la misiva enviada por Obrador, el escenario de tensiones diplomáticas se intensificó hasta este mismo año. Entonces, cuando Sheinbaum tomó el poder del Gobierno de México, hace dos años atrás, no invitó al rey Felipe VI a su investidura, pese a que es el jefe del Estado quien suele acudir a estos actos en representación de nuestro país.
Debido a esta decisión, el Gobierno de Sánchez contestó no enviando a ningún representante al acto, lo que marcó un hecho sin precedentes entre las relaciones de ambos países y acució la crisis.
No fue hasta este pasado mes de marzo cuando el monarca, durante una visita al Museo Arqueológico Nacional, señaló que se cometieron “muchos abusos” durante la Conquista de América. Unas palabras que Sheinbaum acogió como respuesta y entendió como “un gesto de acercamiento” del rey español, aunque ahondó en que se debe “seguir trabajando” en el proceso de reconocimiento histórico sobre este periodo.
Con motivo de la relajación de las tensiones y en búsqueda de este nuevo punto de encuentro bilateral en construcción, Sheinbaum invitó al rey a asistir al próximo Mundial de Fútbol en junio, el cual se disputará en México, Estados Unidos y Canadá.
No obstante, en aquel mismo periodo, la postura esgrimida por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al respecto sí que provocó cierto choque con México. La dirigente madrileña se mostró en desacuerdo con el rey, señalando que España debería estar “profundamente orgullosa” de su historia y de haber llevado a México durante la Conquista “una forma civilizada de ver la vida”, reprochando a su vez que el país hispanohablante está actualmente “peor que nunca”. Unas palabras que recibieron la consiguiente réplica de Sheinbaum, quien dijo que la postura de Ayuso era “ideológica” y evidenció que “están aliados con Felipe Calderón y con la derecha mexicana”.