Esta no es la primera ocasión en la que, desde que se iniciara este conflicto bélico, se habla de un posible acuerdo que acabe con las hostilidades entre ambos países. No obstante, parece que esta vez, al menos según aparenta y se comenta desde el lado norteamericano, sí se está avanzando hacia un verdadero final de la guerra. Esta noticia resulta, principalmente, positiva de cara a la tranquilidad de los ciudadanos de Irán que podrán retornar a la paz, presumiblemente, tras tres meses de combates. Si bien. en el ámbito mundial, también da un respiro a los mercados, que, tras semanas de tensión, ya viven un momento de calma este lunes tras anunciar la Administración Trump que las negociaciones avanzan bien.

A pesar de que los iraníes llaman a la calma, afirmando que las negociaciones progresan pero que no tendrán un final inminente, las mejoras en las relaciones entre ambos países ya se han sentido en el precio del barril de petróleo, que en este inicio de semana ya ha caído en un 5% y se sitúa por debajo de los 98 dólares. Un ligero descenso que deja esperanzas en el horizonte, tras haber vivido intensas subidas a lo largo de estos meses de guerra, donde el barril de Brent, de referencia en Europa, ha pasado de estar situado en torno a los 70 dólares a escalar hasta ubicarse algunos días en los 120.

Los mercados, que han vivido un efecto dominó pues el precio de los combustibles condiciona toda la cadena, han pasado por un momento muy tenso en los que se han visto muy afectados por el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Este enclave marítimo, que es uno de los más importantes a nivel mundial, ha ejercido un papel protagonista en este tiempo en el que los buques de carga no han podido navegar, permaneciendo sus tripulaciones en cárceles flotantes a lo largo de este tiempo.

En líneas generales, el conjunto del planeta se ha visto seriamente afectado por las limitaciones a la circulación del tráfico marítimo en este punto de Oriente Próximo. Un bloqueo propiciado en un primer momento por Irán, pero al que Trump llegó a sumarse como medida de presión. La subida de los precios de los combustibles ha condicionado en buena medida el coste de numerosos productos, al verse afectadas económicamente las cadenas de distribución. 

Si bien, este avance más sólido en las negociaciones no se produce en un momento casual, sino que tiene lugar ahora que tanto Estados Unidos como Irán comienzan a notar de manera más incisiva los efectos de la guerra. Por un lado, los iraníes no están pudiendo dar salida a sus exportaciones, mientras que los estadounidenses sufren el encarecimiento del coste de la vida. No solo eso, sino que Trump ya nota la presión de todos los que critican que mantenga activa una guerra que no está resultando nada positiva para el país norteamericano. 

Aunque las conversaciones entre ambos países siguen una senda que parece les llevará al entendimiento, sigue habiendo determinados asuntos que quedan por cerrar. La seguridad marítima y las restricciones en la zona del Golfo siguen siendo temas que no han logrado cerrarse todavía y que, según parece, serán de los últimos en encontrar un consenso. 

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