Los rostros políticos cuentan con un dispositivo de seguridad importante a la hora de desplazarse. Sin embargo, el despliegue que se da con la llegada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al Foro Económico Mundial en Davos, supera con creces la mayoría de dispositivos. La imagen habitual de un presidente estadounidense desplazándose suele ir acompañada del Air Force One y "La Bestia", la limusina presidencial, pero Trump decidió desdibujarse de esa imagen e intensificarla con la presencia de aviones duplicados, helicópteros en formación, vehículos clonados, fuerzas especiales y una coordinación milimétrica.
La llegada del líder americano a Davos (Suiza) está marcada por un protocolo al cual fuentes militares de inteligencia han llegado a calificar de “paranoico”. La asistencia de Trump es de gran importancia en un evento como este, en el que se tratan temas de economía y geopolítica mundial, pero por seguridad la fecha y hora de llegada no suelen hacerse públicas.
Ya que Trump carga con un historial de intentos de asesinato durante su última campaña presidencial estadounidense, el presidente toma las mayores precauciones para reducir al máximo cualquier riesgo.
El viaje más preparado
El despliegue se activa mucho antes de que Trump ponga un pie en territorio suizo. El avión presidencial tomará tierra en Zúrich, aunque rara vez lo hace en solitario. En 2020 aterrizaron dos aparatos idénticos, una maniobra habitual para confundir posibles amenazas y asegurar capacidad de respuesta. En realidad, Air Force One no es un modelo concreto, sino la denominación que reciben los aviones adaptados para transportar al presidente.
No se trata de una aeronave convencional, empezando por su coste, que ronda los 2.650 millones de dólares, lo que aproximadamente son unos 2.260 millones de euros. Está equipado con sistemas de defensa de grado militar, puede bloquear radares hostiles, desplegar contramedidas contra misiles y repostar en vuelo, lo que le permite permanecer operativo durante periodos prolongados.
En situaciones críticas, el avión puede funcionar como cuartel general aéreo. Dispone de cerca de 370 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, con dormitorio presidencial, sala de reuniones y un quirófano completamente equipado.
Mucho antes del aterrizaje presidencial, llegan aeronaves de transporte pesado como el C-17 Globemaster o el C-5M Super Galaxy. En ellas viajan vehículos blindados, helicópteros y personal de seguridad. Uno de estos vuelos ya había llegado a Zúrich a comienzos de diciembre como parte de la fase preparatoria.
La llegada en helicóptero
Una vez instalado en Zúrich, si la meteorología lo permite, el presidente estadounidense se desplazará hasta Davos en helicóptero. El modelo de este tiende a ser el Sikorsky VH-3D Sea King, que adquiere el nombre de Marine One cunado transporta al presidente.
La protección aérea se refuerza con Osprey MV-22, helicópteros de rotor basculante capaces de desplegar unidades especiales y personal de inteligencia. En anteriores visitas, el dispositivo aéreo ha llegado a incluir hasta ocho helicópteros simultáneamente.
Durante el Foro Económico Mundial, Suiza establece una amplia restricción del espacio aéreo, con un radio cercano a los 50 kilómetros alrededor de Davos. El aterrizaje se efectúa en un helipuerto provisional junto al lago, construido expresamente para la ocasión.
Cuando el mal tiempo impide volar, el traslado se realiza por carretera en la limusina presidencial. Su nombre oficial es Cadillac One, aunque es conocida popularmente como “La Bestia”. Su coste alcanza los 1,3 millones de dólares, pesa unas nueve toneladas y cuenta con blindaje integral, comunicaciones por satélite y sistemas autónomos de oxígeno.
Diversas investigaciones periodísticas han señalado que el vehículo también transporta bolsas de sangre compatibles con el grupo sanguíneo del presidente.
El convoy nunca se limita a un solo coche. Varias limusinas idénticas circulan juntas, acompañadas por todoterrenos con equipos antiterroristas, vehículos con sensores y radares, una ambulancia y patrullas de la policía suiza. En la edición de 2020, la caravana llegó a estar formada por 29 vehículos.
¿Dónde se aloja el presidente?
Todo indica que Trump volverá a alojarse en el Hotel Alpengold, como en visitas anteriores. El establecimiento se encuentra a menos de un kilómetro del helipuerto. Desde hace años circula un rumor persistente sobre la existencia de una planta oculta capaz de operar de forma independiente en caso de crisis. La dirección del hotel nunca lo ha confirmado ni lo ha desmentido.
El "Fútbol Nuclear"
De igual forma, el dispositivo de seguridad no depende únicamente de Estados Unidos. Durante el Foro, miles de agentes y militares suizos se despliegan en la zona, con controles permanentes, francotiradores, vigilancia electrónica y coordinación constante con los servicios secretos estadounidenses.
Un elemento simboliza la dimensión del operativo: Trump viaja siempre acompañado de los códigos necesarios para autorizar un ataque nuclear. Se transportan en un maletín conocido oficialmente como Cartera Presidencial de Emergencia, aunque popularmente se le llama el “Fútbol Nuclear”. Un ayudante militar lo lleva a escasos metros del presidente en todo momento.
En Davos, nada queda al azar. Cada trayecto, cada parada y cada movimiento están planificados. Porque cuando aterriza el presidente de Estados Unidos, la seguridad deja de ser un elemento visible para convertirse en un entorno total.